
Meditación Guiada De 8 Minutos Del Autoconocimiento
Meditación guiada de 8 minutos del autoconocimiento. En esta meditación se contacta con el cuerpo a través de la respiración y después se contempla la propia persona: los pensamientos, sentimientos, emociones, sensaciones, etc. para ir descubriendo quien soy.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido a esta meditación que hacemos hoy.
Apaga el móvil o ponlo en modo avión y asegúrate de buscar un espacio donde puedas estar tranquilo o tranquila sin que nadie te moleste.
Puedes sentarte o tumbarte en una postura que para ti sea cómoda,
Descruzando brazos y piernas entornando o cerrando los ojos.
Bienvenida,
Bienvenido a esta meditación que hacemos hoy.
Toma una inhalación profunda e inhala.
Aguantas el aire y lo sueltas despacio,
Sintiendo como te relajas por dentro y puedes ponerte en esta clave del sentir,
De ver quién eres.
Es el camino más maravilloso.
Estamos llamados a recorrer.
¿Quién soy?
Es la gran pregunta del ser humano.
Y seguramente la mejor forma de descubrirlo es sentarnos en silencio y quieto.
Pararnos para poder ver qué hay por dentro.
Pues mira a ver qué tienes hoy por dentro.
Mira a ver cómo estás en esta meditación del autoconocimiento.
Párate un momento y mira a ver cómo están tus pensamientos.
Es como dar un paso atrás,
Por detrás de la nuca y contemplar la pantalla de tu conciencia para ver cómo frenéticos son tus pensamientos hoy o cómo decalmados.
Párate ahí como si estuvieras en una estación de trenes y pasaran trenes delante tuyo,
Que son los pensamientos.
Mira a ver la velocidad con la que viene y qué pasa cuando un pensamiento se va antes de que llegue el otro,
Ese espacio que queda.
Mira a ver hoy con qué elemento de la naturaleza te identificas.
El sol,
La lluvia,
Los árboles y el bosque,
Un animal en concreto.
Mira a ver con quién te identificas de la naturaleza.
Si fueses un elemento de la naturaleza,
¿qué elemento sería?
Y en tu interior contempla ese elemento y mira a ver qué es lo que te aporta.
El zorro mutilado.
Fábula del místico árabe Shadi.
Un hombre que paseaba por el bosque vio a un zorro que había perdido sus patas,
Por lo que el hombre se preguntaba cómo podía sobrevivir.
Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca.
El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre.
Él comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo,
Voy también yo a quedarme en un rincón confiado plenamente en el Señor y éste me dará cuanto necesito.
Así lo hizo durante muchos días,
Pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía,
Oh tú que te hallas en la senda del error,
Abre tus ojos a la verdad,
Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado.
Conoce a tu maestro
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