
Meditación guiada de 30 minutos con CUENCOS TIBETANOS
Meditación en la que se hará un escáner corporal y nos dejaremos llevar por el sonido de los cuencos tibetanos, en este caso hoy el anclaje es el cuerpo y el sonido de los cuencos tibetanos. Puede contener ruido de ambiente o de las personas que participan pues está grabada de las sesiones que se hacen en directo en la meditaciones que guio en Las Rozas. Contiene dos cuentos inspiradores, uno al inicio y uno al final.
Transcripción
Durante años fui un neurótico.
Era un ser angustiado,
Deprimido y egoísta.
Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara,
Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era.
Y yo me ofendía,
Aunque estaba de acuerdo con ellos y deseaba cambiar,
Pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.
Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba,
Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara.
Y también con él estaba de acuerdo y no podía sentirme ofendido con él,
De manera que me sentía impotente y como atrapado.
Pero un día me dijo,
No cambies,
Sigues siendo tal como eres.
En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar,
Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte.
Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música.
No cambies.
No cambies.
No cambies.
Te quiero.
Y entonces me tranquilicé y me sentí vivo.
Y ¡oh maravilla!
Cambié.
Pues toma una inhalación profunda e inhala.
Aguantas el aire y lo sueltas despacio.
Es el momento de,
Si quieres cambiar de postura y tumbarte,
Puedes hacerlo.
Trata de hacerlo muy despacio,
Muy consciente de tus movimientos.
Ponte mantas,
Abrigos,
Lo que necesites para no pasar frío.
Y si prefieres seguir sentado,
También lo puedes hacer todo sentado.
Pues la meditación,
Podemos tener muchos focos de atención para no dispersarnos en nuestros pensamientos.
Y uno de ellos es el cuerpo.
Me contaba Elena el otro día que en la simbología del Belén,
La mula y el buey que están allí en el Belén simbolizan el cuerpo.
Y no hay espiritualidad que avance en buena dirección y que deje el cuerpo de lado.
Así que este ratito es el ratito de prestar mucha atención al cuerpo y ver cómo está hoy.
En primer lugar,
Puedes sentir cómo estás colocado.
Estás tumbada o tumbado,
Descruzando brazos y piernas.
Pues trata de sentir todo tu cuerpo.
Y si estás sentado,
Lo mismo.
Siente todo el peso de tu cuerpo.
Tus piernas,
Tus pies,
Tus glúteos,
El tronco,
La cabeza,
Los hombros.
Suéltate.
Y puedes tener un pensamiento de gratitud por ti misma,
Por ti mismo,
Por haberte traído hoy aquí,
Por haberte dado este espacio,
Este regalo.
Gracias.
Aprovecha para ponerte cómoda,
Para encontrarte contigo misma,
Contigo mismo.
Feliz regreso a casa,
Feliz regreso al hogar.
Imagina que tu cuerpo es una carcasa hueca y oscura que va a ir iluminándose por una luz del tamaño de una canica que aparece en el centro de la palma de la mano derecha.
Siente ese punto.
Siente toda tu palma y deja que la luz inunde toda tu mano,
Empezando por el dedo meñique.
Al iluminarse puedes sentir tu dedito.
Presencia y relajación ahí.
Dedo anular,
Corazón,
Índice y pulgar.
Siente el peso de tu mano en tu regazo,
En el suelo.
Mira qué maravilla simplemente es dejar que la mano se relaje.
El gozo de la relajación.
La luz sigue ascendiendo hasta llegar al codo,
Después al hombro.
Puedes sentir todo tu brazo al mismo tiempo.
La luz llega al pecho,
Donde a veces se nos quedan bloqueadas emociones.
Mira cómo está tu pecho y el plexo solar.
Puedes sentir tu respiración ahí.
Aflójate y acoge cualquier emoción que venga ahora.
No tengas miedo.
Estás en un espacio seguro y de confianza.
Confía que la luz descienda hasta el diafragma y respira en él,
En la boca del estómago.
Después la tripa,
Los intestinos,
Los genitales,
La cadera y el glúteo derecho y el muslo.
La parte externa del muslo,
Derecho,
Y la parte interna.
Relaja tu muslo,
Tu rodilla,
Tu gemelo,
Tu pantorrilla.
Relaja el tobillo,
El talón,
El empeine y la planta del pie derecho.
Tienes todo el lado derecho de tu cuerpo iluminado y relajado.
Siéntelo.
Mira a ver si notas alguna diferencia entre el lado derecho y el lado izquierdo.
Si no notas nada,
También está bien.
La luz aparece ahora en la planta del pie izquierdo.
Todo el pie,
Empeine,
Deditos,
Talón.
Puedes sentir tus dos pies al mismo tiempo.
Deja que la luz vaya ascendiendo por el tobillo,
Pantorrilla,
Gemelo,
Hasta llegar al muslo.
La parte externa del muslo y la parte interna.
Siente tus dos piernas.
Siente todo el peso de tus piernas.
Siente como el suelo te acoge sin ninguna dificultad o la silla donde estés sentado.
El glúteo izquierdo,
La cadera,
La tripa,
El ombligo y el costado izquierdo hasta llegar al pecho y al hombro.
Después la luz desciende por el brazo izquierdo hasta llegar al codo,
La muñeca,
Dedo pulgar,
Índice,
Corazón,
Anular,
Meñique,
Palma de la mano izquierda,
Centro de la palma de la mano izquierda.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
La luz aparece en la espalda,
En la parte baja,
Zona media y zona alta,
En el cuello,
Las cervicales,
Hasta llegar al cuero cabelludo,
La coronilla,
La frente,
Los ojos se relajan,
Los pómulos,
La boca que se entreabre y la lengua que reposa.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Siente tu respiración como olas de energía y déjate llevar por el sonido de los cuencos tibetanos.
Cuando te des cuenta que estás pensando,
Simplemente vuelve al sonido de los cuencos.
Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme hasta que por fin llegó al mar.
Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa,
Totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
¿Quién eres tú?
,
Le preguntó al mar la muñeca de sal.
Con una sonrisa el mar le respondió,
Entra y compruébalo tú misma.
Y la muñeca se metió en el mar,
Pero a medida que se adentraba en él iba disolviéndose,
Hasta que apenas quedó nada de ella.
Antes de que se disolviera el último pedazo,
La muñeca exclamó asombrada,
Ahora ya sé quién soy.
Toma una inhalación profunda e inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio y mueves ligeramente los dedos de los pies y los dedos de las manos sintiendo las sensaciones que te ofrece tu cuerpo y puedes ir desperezándote,
Estirándote como más te guste para ir terminando esta sesión.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.8 (9)
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