
Un viaje desde la infancia hasta la paz interior
Bienvenido/a a esta meditación guiada en la que te invito a sumergirte en la calma y serenidad que reside en lo más profundo de tu ser. El exceso de ruido mental en nuestro día a día nos impide estar conectados con nosotros mismos, y esta desconexión puede llegar a generar estrés en nuestras vidas al mismo tiempo que nos impide que veamos las cosas con la claridad que necesitamos.
Transcripción
Meditación para encontrar serenidad a través del tiempo.
Un viaje desde la infancia hasta la paz interior.
Bienvenido o bienvenida a esta meditación guiada en la que te invito a sumergirte en la calma y la serenidad que reside en lo más profundo de tu ser.
El exceso de ruido mental en nuestro día a día nos impide estar conectados con nosotros mismos y esta desconexión puede llegar a generar estrés en nuestras vidas al mismo tiempo que nos impide que veamos las cosas con la claridad que necesitamos.
Mi más sincera enhorabuena por haber decidido darte este espacio para ti.
Encuentra un lugar cómodo y silencioso donde puedas sentarte o tumbarte con tranquilidad.
Cierra los ojos suavemente.
Comenzamos tomando unas respiraciones profundas y conscientes.
Inhala lentamente por la nariz permitiendo que el aire llene tus pulmones.
Toma aire y exhala suavemente de nuevo por la nariz liberando cualquier tensión.
Eso es.
Repite de nuevo.
Inhala lentamente por la nariz y exhala lentamente también por la nariz.
Eso es.
Ahora dirige tu atención a los pies.
Siente cómo se relajan liberando cualquier tensión acumulada.
Lleva esa sensación de relajación a tus tobillos,
A tus pantorrillas,
A las rodillas y permite que la calma se extienda por tus muslos hasta la cadera.
Toma aire de nuevo,
Inhala y exhala lentamente por la nariz.
Siente cómo poco a poco todo tu cuerpo se suelta y se relaja.
Ahora lleva tu atención a tu espalda comenzando por la zona lumbar.
Imagina que cada inhalación trae consigo una energía curativa que fluye a través de tu columna vertebral liberándola de cualquier rigidez desde la parte baja de tu espalda hasta las cervicales.
Toma aire y siente cómo fluye por tu espalda de abajo hacia arriba.
Exhala.
Eso es.
Ahora la espalda está más relajada.
Siente cómo esa energía se expande hacia tus hombros.
Notas cómo descienden liberando cualquier carga que puedas llevar.
Toma aire y exhala lentamente.
Ahora enfoca tu atención en los brazos.
Puedes notar cómo se vuelven más ligeros y relajados y cómo esa sensación tranquilizadora va descendiendo hacia los codos,
Antebrazos y muñecas,
Dejando que la tensión se desvanezca en tus manos y en tus dedos.
Muy bien.
Finalmente lleva tu atención a la cabeza y al cuello.
Imagina que cada respiración alivia cualquier tensión en tus músculos faciales y mandíbula.
Coge aire y suelta lentamente.
Siente cómo la calma se extiende por todo tu ser.
Ahora te encuentras en un estado de relajación profunda.
Permítete viajar en el tiempo,
Retornando a tu infancia.
Visualiza un lugar especial de tu niñez.
Puede ser un parque,
Tu habitación o cualquier sitio donde te sintieras seguro y feliz.
Observa los detalles de ese lugar.
¿Cómo era la luz?
¿Qué sonidos escuchas a tu alrededor?
Deja que los recuerdos fluyan y revivan en tu mente.
Observa a tu yo niño lleno de curiosidad,
De alegría y de serenidad.
Recuerda cómo era vivir en el momento presente sin preocuparte por el pasado o el futuro.
Los niños son expertos en encontrar la magia en las pequeñas cosas de la vida.
Puedes recordar la sensación de asombro al descubrir algo nuevo.
Mientras te sumerges en estos recuerdos date cuenta de cómo tu yo niño manejaba las emociones.
Probablemente podías expresar libremente la alegría o la tristeza o el miedo.
Sin ninguna reserva,
Intenta conectarte con esa pureza emocional y deja que esa energía positiva te envuelva.
Ahora visualiza a tu yo adulto abrazando y reconociendo a ese niño interior.
Siente cómo la sabiduría y la comprensión se entrelazan con la inocencia y la alegría de la infancia.
Ambos existen en la armonía dentro de ti.
Desde esta perspectiva observa tu vida actual.
¿Cómo puedes traer esa calma y serenidad de la infancia a tu vida diaria?
Reflexiona sobre las responsabilidades y preocupaciones que has acumulado con el tiempo.
Puedes liberar alguna de ellas y abrazar la simplicidad del momento presente.
Imagina que estás liberando cargas emocionales y mentales permitiendo que la luz de la tranquilidad ilumine cada rincón de tu ser.
Visualiza estas preocupaciones disolviéndose en el aire y dejando espacio para la paz interior.
Toma aire y exhala.
Con cada inhalación absorbe la energía que has cultivado y con cada exhalación libera cualquier tensión restante.
Siente cómo el flujo constante de la respiración te conecta con la esencia misma de la vida.
Toma aire de nuevo absorbe la serenidad y exhala la tensión.
Muy bien.
Suavemente lleva tu atención de vuelta a tu cuerpo.
Siente la conexión con la tierra a través de la parte inferior de tu cuerpo,
Como raíces que se hunden en la tierra proporcionándote estabilidad.
Lleva ahora tu conciencia a tu corazón.
Si quieres puedes llevar tu mano hacia esa zona y siente su suave ritmo recordándote la vitalidad de tu existencia.
Agradece a tu corazón por su constante labor,
Bombeando vida a través de tus venas.
Explora la sensación de estar presente en este cuerpo en este momento.
Siente la unidad entre tu cuerpo,
Mente y espíritu.
Eres un ser completo,
Vibrante y lleno de potencial.
A medida que traes tu atención de regreso al momento presente recuerda que esta sensación de calma y serenidad está siempre disponible para ti.
Puedes regresar a este espacio interior en cualquier momento que lo necesites.
Cuando te sientas lista,
Listo,
Comienza a mover suavemente los dedos de tus manos y de tus pies,
Poco a poco.
Y cuando lo desees abre tus ojos lentamente,
Permitiendo que la luz del entorno entre gradualmente.
Tómate un momento para volver completamente al aquí y al ahora.
Gracias por permitirme guiarte en este viaje hacia la serenidad a través del tiempo.
Que la calma y la paz que has experimentado aquí te acompañen en cada paso de tu camino.
Que tengas un bonito día.
Namasté
Conoce a tu maestro
4.7 (74)
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