
Lección 216 - 6to Repaso Un Curso de Milagros
Repaso de la lección (196). No es sino a mí mismo a quien crucifico.Todo lo que hago, me lo hago a mí mismo. Si ataco, sufro. Mas si perdono, se me da la salvación. No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó. © 2015 Foundation for Inner Peace
Transcripción
Lección 216 hoy repasamos la idea 196 no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico esta idea es un recordatorio de que cada vez que intento hacerle daño a otra persona a la única persona que le hago daño es a mí mismo pero no sólo el daño no también el bien cada vez que intento hacerle algo bueno a alguien es a mí mismo a quien me lo hago también pero si ataco a otro pues estoy sufriendo si ataco sufro pero si me perdono me estoy liberando y estoy recordando que es estar en paz así que hoy me detengo a pensar y a repensar y a reconciliarme con la idea de que sólo es a mí mismo a quien crucifico es únicamente a mí a quien crucifico cada vez que critico cada vez que señalo cada vez que ataco cada vez que juzgo cada vez que me pongo en un lugar lejos de la paciencia de la comprensión de la tolerancia de la compasión me estoy crucificando a mí mismo necesito quedarme unos instantes y repetir esta idea una y otra vez no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico tomamos tanto tiempo para juzgar a los demás para criticarlos para decir que están equivocados que lo hicieron mal que cometieron un error que pocas veces nos damos cuenta que todas esas críticas hacia los otros es nada más ni nada menos que una crítica a nosotros mismos un ataque a nosotros mismos un juicio a nosotros mismos esta lección nos invita a quedarnos en silencio y recordar que no puedo dar lo que no tengo y que cada vez que doy críticas ataques y juicios únicamente me estoy haciendo daño a mí mismo tómate un momento para reflexionar para reconciliarte con tu interior para detenerte a pensar que todos los juicios que le has hecho a los demás han sido un acto de crucifixión y pues no es nadie más que tú el que está siendo crucificado entonces pues no somos un cuerpo somos libres porque somos tal como Dios nos creó y en el instante en que decidamos aceptar eso reconciliarnos con la idea de que somos tal y como Dios nos creó comprenderemos que sólo somos nosotros los que hemos sido crucificados así que elige hoy detenerte a observarte a reconocerte que has sido tú quien te has atacado,
Juzgado,
Señalado,
Que has sido tú quien quien te ha puesto en esa calificación y tú mismo eres el que te puede perdonar y sacarte de ahí así que cada idea que te robe la paz y que te lleve a creer que estás mejor que otro que eres mejor que otro que eres superior a otro o simplemente que tienes la razón dices bueno no quiero este pensamiento el pensamiento que quiero es no puede ser sino a mí mismo a quien crucifico no soy un cuerpo soy libre pues aún soy tal como Dios me creó entendiendo esto practicando esto nos haremos libres,
Libres del sufrimiento,
Libres del dolor permítete ser libre permítete ser tal como Dios te creó no soy un cuerpo soy libre pues aún soy tal como Dios me creó todo lo que hago me lo hago a mí mismo si ataco sufro más si perdono se me dará la salvación no soy un cuerpo soy libre pues aún soy tal como Dios me creó
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