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Escuela de Meditación

by Teresa Mármol

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Descubriendo el fuego abrasador del ser para encontrar tu camino en el mundo desde filosofías no dualistas: Advaita Vedanta y Un Curso de Milagros. Podrás escuhar uno de los textos que se encuentran en el libro Ashtavakra gita: El canto del ser. El primer encuentro entre el maestro y el discípulo. Siente que tiene que ver contigo esta historia que se cuenta.

Transcripción

Sí,

Que ahora podemos compartir,

Que si queréis abrís la cámara y mientras yo explico un poco,

Pero que luego cuando ya vamos entrando en meditación,

Pues que sí,

Sobre todo silenciar los micrófonos y ya al final yo siempre digo cuando estamos terminando que si alguien quiere compartir algo,

Si os sentís llamado a hacer una oración de acción de gracias,

De petición,

De lo que sea,

¿no?

Si os sentís,

Pues abrís el micrófono,

Compartís y volvéis a cerrar,

No ya a modo pregunta y respuesta,

Sino vuestro sentir.

Podemos enriquecer entre todos la meditación,

Debemos.

Ya la estamos enriqueciendo con nuestro silencio,

Nuestro compromiso de estar aquí,

Pero podemos seguir enriqueciéndola si nos inspira algo,

Si nos viene algún mensaje que pueda servirnos a todos.

Luego las meditaciones quedan grabadas en el YouTube de la Asociación Unicidad y las colgamos ahí para que todo el que no la pueda hacer,

Todos los lunes quedan colgadas por la noche para que las podáis compartir o tenerlas para cuando las queráis hacer o repetir.

No sé si algo se os ocurre también preguntar.

Los que estáis entrando a nuevo,

Si queréis retomar la primera reunión de la Escuela de Meditación,

Pues que me imagino que viendo la lista de reproducción que hay,

Que todas están uniéndose en una misma lista,

Entiendo que será la primera.

Por fecha se verá.

Pues ahí se dieron en pauta el porqué de la meditación,

Para qué y algunas pautas para entrar en ese silencio y aquietar.

Ahora pues vamos dando otras pautas y vamos a seguir dando algunas ideas que nos ayuden a comprender la meditación,

A hacerla nuestra,

A enfocarnos a cómo hacerla,

A inspirarnos también durante la meditación.

En una Escuela de Meditación pues así lo haremos.

Utilizamos textos,

Pues distintos textos,

Textos de filosofía baita,

Textos a veces de Jesús te llama,

Otras veces del libro La Voz de la Inocencia y lo que vaya surgiendo.

Hoy tenemos para compartir de estos textos.

Recordamos ya el no movimiento o el apagar la cámara.

Vamos a comenzar.

Voy a poner la música a flejita.

Tened en cuenta de cerrar vuestro,

Bueno,

Cerrando los micrófonos está todo resuelto.

Aquí hay alguien,

Aquarius,

Que no lo tiene silenciado pero se lo voy a silenciar yo.

Vamos a sacar,

A coger un ángel para que nos acompañe un ángel.

En la celebración que hicimos del Renacer al Amor en esta Navidad nos salieron unos ángeles que yo siempre los tengo en mi altar,

Unas cualidades divinas que nos acompañan en todo nuestro proceso de este año,

De cambio y de alimento del propósito de nuestra función.

Entonces pues de ellos vamos a sacar uno al azar.

He cogido uno,

El que estaba en boca abajo.

Este le salió a Carol,

El ángel de la alegría.

Son unos angelitos disfrutando,

Bailando con corazoncitos,

La alegría,

El júbilo de la alegría en Dios,

La alegría en el ser,

La alegría en el desapego de todo,

En la paz.

Están ahí flotando entre corazoncitos.

Pues los vamos a unir a nuestro altar.

Aceptando y ahora le damos la bienvenida.

Os decía a los que habéis ido llegando que vamos,

Si no lo habéis escuchado,

Vamos preparando nuestro altar.

Siempre es bonito encender una vela como símbolo de la luz.

La vela nos ayuda a concentrarnos,

Nos ayuda a inspirarnos.

El símbolo de la luz a la que nos dirigimos y la luz que recibimos para caminar en ese desierto,

Que nos lleva al estado de paz.

Podéis,

Si os inspiráis con ella,

Podéis tenerla un ratito con vosotros,

Sentirla,

Abrazarla como esa luz que yo decía,

Esa luz del ser hacia la que nos encaminamos.

Podéis incluso a veces cuando os sintáis quizás agobiados con pensamientos,

Acariciar vuestra mente,

Como si estuvierais liberándola de creencias erróneas,

Quemando.

Hoy vamos a hablar del fuego purificador,

El fuego abrasador en el que Dios se ha manifestado en distintos momentos de la historia.

Podéis hacer un ritual en el que limpiéis todo vuestro sentido,

Que nuestra mirada sea pura para sólo ver la inocencia,

Que nuestra comunicación sólo hable del amor que somos.

Es como ir acariciando la chacra,

Limpiándola,

Purificándola.

Purificar es energetizar,

Alinear la energía fundalini sin hacer un ídolo de ella,

Pero simplemente alinear nuestra aportura erguida,

La barbilla hacia adentro,

Como si tuviéramos un hilo que nos tira del chacra corona,

Manteniendo la columna erguida recta,

Dispuestos,

Preparados,

Abiertos.

Nuestra emoción,

Nuestro sentimiento abriendo el corazón a la compasión,

A recibir los mensajes de amor que hay para nosotros.

Podemos pasar por el vientre,

El punto,

El Tang,

Donde en el Zen y otras filosofías orientales es un punto central de meditación.

Es una meditación más física,

Más enraizada en la forma,

En el cuerpo,

Más de rendición del cuerpo.

En los dedos,

Debajo del ombligo,

Está el Tang,

El centro,

Y lo bajamos hasta el chacra raíz,

Abriéndonos a nuestra experiencia humana,

Recibiendo de nuestra experiencia humana todo lo que está para ser liberado,

Sanado,

Pero también para acompañarnos en nuestra función de encontrar al ser que somos,

De vivir en el ser que somos.

Hoy leeremos un texto que tiene que ver con nuestra experiencia humana y desde ahí elevamos suave,

Conscientemente,

Como si eleváramos nuestra conciencia,

Nuestra manifestación desde lo humano,

Chacra y corona,

Lo divino,

Como si fuéramos un ar de luz,

Tanto que se eleva,

Elevando nuestra experiencia a la divinidad y vuelve a bajar,

Como si fuera un círculo,

Como el ciclo de la vida.

Aparentemente parece que nacemos en un mundo y vamos viviendo experiencias encaminándonos a recordar que somos seres divinos y encaminarnos más allá de lo humano a lo divino,

Pero aquí,

Cuando descubrimos nuestra divinidad,

Volvemos a manifestarla al mundo,

A expresarla en el mundo,

Pues no tiene sentido recordar quiénes somos si no es para mostrarlo,

Vivirlo,

Compartirlo.

Dejamos nuestra luz frente a nosotros y respiramos profundamente en ella.

Recordamos que la respiración profunda,

Lenta,

Inspiración con retención,

Para que en ese momento en lo que retenemos el aire,

Nos imaginamos como una gran sopladora en nuestra mente,

Liberando a la mente de las creencias erróneas,

Todo aquello que nos preocupa,

Que nos ocupa,

Que nos quita de alguna forma la paz,

Todos aquellos tengo que,

Que aparecen,

Permitimos que desaparezcan,

Que se vayan,

Es el perdón que un curso de milagro nos ofrece.

Observamos todo aquello que no es fruto de nuestra naturaleza,

Todo aquello que no me trae paz,

Todas aquellas creencias que me limitan y elegimos conscientemente que desaparezcan,

Dejarlas ir,

Sin juzgarlas,

Sin entretenernos en cambiarlas,

Ni en comprenderlas,

Ni en amarlas,

Simplemente en decirlas,

Que es reconocer que están ahí,

Darle las gracias por lo que nos han mostrado,

Acerca de nosotros,

Permitir junto con el Espíritu Santo,

La mente recta,

La energía divina,

Que sean desechas.

Preparamos nuestra mente para esa quietud,

Cuando exhalamos el aire también,

Después de la retención,

Donde en esos instantes dejamos ir,

Lo que no nos sirve al exhalar el aire,

Sentimos como podemos visualizar una nube más oscura,

Un aire más oscuro,

Gris,

Dependiendo la preocupación que haya,

Va saliendo el aire más oscuro y la medida que nos vamos liberando y encontrando más en paz,

El aire se aclara.

Pero somos conscientes que expiramos vida,

Expiramos silencio,

Retenemos silencio con purificación,

Con perdón y exhalamos lentamente silencio.

Ponemos en nuestra mente esa palabra para que nos ayude a entrar en la quietud y en el silencio.

No es una palabra como decíamos,

El silencio es el desierto,

Es un concepto de vacío,

Es un concepto de purificación,

Es un concepto de éxodo.

Vamos en éxodo del ego a Dios,

Del miedo al amor,

De la culpa,

Con todas las formas que toma la culpa en nuestra mente,

Desde miedo,

Inseguridad,

Insatisfacción,

Escasez,

Abandono,

A la inocencia,

Con todas las formas que toma la inocencia,

Abundancia,

Grandeza,

Plenitud,

Capacidad.

Vamos respirando profunda y lentamente y dedicamos un tiempo hasta que vayamos sintiendo que la mente se va quietando cada vez más,

Que dejan de preocuparnos los pensamientos,

Que dejan de ocuparnos espacio,

Atención.

Cuando ponemos atención en la respiración,

Ayudamos a concentrarnos en eso y dejar de la orágine de pensamientos,

De identidades.

Los pensamientos son el reflejo de las identidades,

De los debería,

De los tengo que.

Decíamos,

Recordamos algunas ideas del desierto,

Ese camino,

Ese éxodo de purificación,

Ese lugar donde vamos a encontrarnos en el vacío,

Todo abarcador del se,

De la totalidad.

Es en el vacío donde todo ocurre,

Donde todo aparece.

Pero para eso hay que desaprender,

Deshacer la aventura del silencio,

La aventura del buscador de la verdad.

Es una aventura de deshacimiento,

De desaprendizaje,

De deshacimiento de todo lo que hemos pensado.

Decíamos que deshacíamos cuatro cosas o que dejábamos ir cuatro cosas.

Primero las ideas,

Todas las creencias acerca de nosotros,

Del mundo,

La razón.

En la razón está también la siguiente cosa,

La identidad,

El sí mismo,

Nosotros mismos.

Dejábamos ir también las emociones,

Los sentimientos,

Todo aquello que le da forma a los personajes,

Lo que sentimos,

Que parece que soy lo que siento,

No soy lo que siento.

Dejemos ir también la idea y la expectativa que tenemos de lo que vamos a conseguir.

La idea propia incluso de estar meditando.

Decía Foucault,

Carlos de Foucault,

Que cuando haya a ti padre que lo primero que deje es el deseo de llegar a ti,

Que no me limite ni siquiera el deseo de Dios,

El deseo de la presencia y del ser,

Que la propia búsqueda no me limite,

Que sea lo primero que suelte.

Para ello reconocemos que solo estamos aquí.

Estar aquí no significa más que rendición,

Como decíamos ante la puerta.

Venimos a sentarnos ante la puerta,

Sin expectativas,

Sin forzar.

Para los que no sabéis lo que es la puerta,

La puerta es ese espacio que parece que nos separa de nuestro estado total de ser,

De presencia,

Pero es algo simbólico.

Precisamente la puerta serían los juicios que tenemos acerca de si somos merecedores o no de ser la totalidad,

De estar en el ser,

De recordar quiénes somos,

De que seamos solo la luz con la que fuimos creados y el amor con el que fuimos creados.

Ese es el juicio,

Esa es la puerta.

¿Y qué hacemos aquí?

Rendirnos,

Aceptar que nuestro deseo es cruzar la puerta,

Es volver a ese estado de ser.

Cuanto más es nuestra rendición,

Más liviana se hace la puerta,

Más frágil,

Y en esa fragilidad se va abriendo y vamos siendo conscientes y vamos dejándonos rodear,

Impreznar con la luz de la presencia.

Y en esa luz llega el recuerdo de la totalidad de lo que somos.

Entonces no seamos,

Seamos determinados pero no castradores en el sentido de no sentirnos merecedores de llegar a ese estado.

No lo voy a conseguir,

Se me fue la mente,

Vuelvo a respirar profundamente,

Se me cuela un pensamiento,

Ya me fui de nuevo,

No pasa nada,

Elijo de nuevo.

Estoy ante la puerta,

Mi deseo es cruzarla,

Más que cruzarla es que desaparezca,

Para que lo que siempre ha sido,

Tome todo el espacio,

El desierto,

El vacío,

Todo abarcador.

Entonces seamos merecedores,

Dejemos atrás el no seré capaz,

No puedo,

Esto no es para mí.

La gota a gota que genera la estalactita o la estalagmita,

Seamos esa gota,

Que nuestra intención sea esa gota,

Nuestra rendición,

Nuestro estar,

Que se transforme esa rendición y esa determinación en horas,

Espacios,

Abandono,

De escucha,

De silencio.

Hablábamos también el otro día de los padres del desierto,

De los que nos acompañan,

De cómo la verdad se transmite siempre de padre a hijo,

Como nosotros somos creación del creador.

Estamos aprendiendo de los que han descubierto el silencio,

De los que han descubierto la verdad,

Todo abarcante en el silencio.

Hablábamos la semana pasada de la figura de Abraham,

Es reconocido como el padre de la fe,

Porque se le pidió todo.

Abraham nos enseña,

¿estás dispuesto a darlo todo?

Si estás dispuesto a darlo todo,

La verdad llega.

Si estás dispuesto a no guardarte nada,

A que no haya ningún interés específico en esto,

En este espacio al que vas a encontrarte con la verdad que eres,

Si no llevas una intención de conseguir,

De obtener,

De llegar a un estado de iluminación,

Si el interés simplemente es,

El propósito es que deshaces todo error de la mente para recordar y dejar espacio para el amor.

Si nuestra elección es determinada y estamos dispuestos a dejarlo todo,

Abandonar todo como Abraham le pidieron,

Entrega a tu hijo lo más preciado para ti,

Todo se nos dará.

Es importante que vivamos esta experiencia porque nosotros lo tenemos que transmitir y es con nuestro simple silencio,

Con nuestro solo estado de quietud,

Como somos un ejemplo,

Como somos un canal de luz que va haciendo que la luz se arraigue más en el planeta,

En la humanidad,

En toda mente.

Hoy vamos a tocar la pincelada de Moisés.

Moisés también caminó por su desierto.

Vamos a aprender de Moisés y de su figura algo importante.

Dios,

La verdad,

La luz,

La iluminación,

No llega solamente a los elegidos.

¿Quiénes son los elegidos?

¿Quiénes entendemos por los elegidos?

Los súper dotados,

Súper conscientes,

Los súper maestros,

Los que llevan toda su vida,

Los que están santificados.

Dios no es exclusivo de ninguna mente y sobre todo de ninguna mente más especial o más sabia o más que tenga más conciencia.

El amor,

La verdad,

La luz,

La presencia precisamente viene para sacar de la oscuridad a la mente.

Moisés era un asesino,

Moisés que trajo tanta luz y que salvó también al pueblo de Egipto,

O sea,

Lo sacó de Egipto,

Al pueblo judío,

Lo sacó de la esclavitud.

En principio Moisés era,

Aparentemente era de raíces egipcias,

Pero ya sabemos que fue adoptado por una familia y llegó a ser hijo del faraón.

Pero Moisés en cierto momento de su vida había matado a un,

Ya no sé si era egipcio o era judío,

Pero él huyó,

Él sintió una voz y huyó de su pueblo y vagó y vagó porque la culpa lo arrastró a esa huida.

Él llegó un momento que no se sentía egipcio,

No sabía cuáles eran sus raíces,

Ya no se sentía ni que era aquello que le había dado seguridad,

Pensemos si nos vemos reflejado en esto,

Ni tampoco se sentía lo que le decían que era,

Aquello que en su interior brotaba y sentía que podía ser el pueblo judío,

Aquellos que estaban en la esclavitud como habían sido sus esclavos,

Pues tenía esa dualidad,

La dualidad que tenemos en la mente.

¿Quién soy realmente?

¿Y qué hizo Moisés?

La vida lo llevó a su desierto y se fue a su desierto,

Huyó y se fue al desierto,

Estuvo a punto de morir en el desierto hasta que encontró una tribu de,

Los que cuidan el ganado que son nómadas,

Pastores,

Que cuidaban su ganado y que vivían en el desierto,

Lo ayudaron,

Lo cuidaron,

Lo acogieron como familia y ahí encontró su hogar.

Pero qué es lo importante,

Vamos lo importante aparte de reconocer también su éxodo,

Para luego sacar al pueblo y empezar también volver al desierto con el pueblo egipcio para encontrar la purificación de la mente allí,

Él tuvo que purificarse,

Purificar su mente,

Perderse para encontrarse.

¿Cuándo se encontró?

Cuando ya había aceptado su vida,

Se había casado en esa tribu y estaba rehaciendo,

Estaba rehaciendo su vida,

Pero sin una cimienta,

Le faltaba recordar su origen,

Que es lo que encontramos en la quietud y en el silencio.

Entonces sintió una voz,

Estaba con su ganado y sentía una voz en una montaña que había en ese desierto,

En ese lugar,

En ese oasis,

Había una montaña y sentía siempre que lo llamaba la montaña y subió a la montaña,

Hasta que se decidió subir y cuando subió a la montaña encontró una zarza ardiendo,

El fuego abrazador.

En ese momento Dios se manifestó en él a través del fuego abrazador.

Un fuego,

Un abrazo ardiendo describe el Antiguo Testamento.

Un abrazo ardiendo que nunca finalizaba y nunca terminaba de arder.

Era como un fuego permanente.

Eso es lo que buscamos en el silencio y en la meditación.

Ese fuego permanente,

Ese fuego que nos abraza,

Que nos da la vida,

Que nos quema y destruye todo lo que hay al paso,

Pero que purifica,

Porque destruye lo que nos sirve y nos permite,

No sé si sabéis,

O sea,

Nos permite ese vacío de donde todo surge.

No sé si sabéis que cuando terrenos se quieren preparar para una buena siembra para el siguiente año,

Se quema.

Y en esa ceniza,

En eso que se quema,

De las raíces de lo que se quema,

Ese terreno ya está preparado para sembrar al año siguiente.

Entonces,

No nos importa que cuando encontremos,

Cuando hagamos silencio,

Nos sintamos atrapados en esa brasa,

Nos sintamos ese fuego que desmonta todo nuestro cimiento,

Que nos quema por dentro,

Que no podemos aguantarlo,

Pero que nos llama a la vez,

Como le pasaba a Moisés.

Y allí,

Cuando se enfrentó a ese fuego,

Ese fuego le habló,

La palabra le habló,

Y le dijo,

Yo soy.

Lo que escuchó primero es,

Yo soy el que soy.

Cuando él preguntó qué era aquello,

Yo soy.

Cuando miramos dentro,

En la medida que nos vamos adentrando cada vez más profundamente,

Que vamos deshaciendo las capas de ego,

De miedo,

De expectativa,

De culpa,

De ruido mental,

Llegar al estado de iluminación es llegar al estado del yo soy.

Yo soy el que soy.

Yo soy la totalidad.

Yo soy el amor puro.

Yo soy la verdad.

No tengamos miedo de sentir ese fuego que nos purifica,

Porque la luz viene para sacarnos de la oscuridad,

Viene para el que está perdido y que quiere encontrarse.

Entonces la iluminación es saber que no nos define lo anecdótico,

La circunstancia,

Lo que creemos que somos,

La forma,

Sino el ser que descubro,

Que soy.

Ese es el final de la puerta,

Lo que aparece cuando las puertas se abren.

Bien,

Sintámonos merecedores de alcanzar ese fuego,

De sacarse ardiendo.

En aquel momento Moisés quedó trafigurado.

Moisés reconoció quién era,

Reconoció sus orígenes y desde sus orígenes descubrió el sentido de su vida y continuó con su vida.

Pero cuando bajó de la montaña era otro.

Cuando salimos del estado de encontrarnos con el ser,

No podemos ser los mismos que éramos.

Vamos a añadir también de la filosofía Baita de Danta.

Hay un libro que está formado por diálogos entre un sabio y un rey que también era sabio,

Un sabio maestro y un rey que buscaba la sabiduría.

El libro se llama El Canto del Ser,

También llamado Aztabacra y Gita.

Aztabacra y Gita.

Aztabacra es el nombre del maestro sabio.

Se llamaba así porque nació con ocho deformidades.

Os iré hablando muchas veces cuando he leído alguno de los versos de los diálogos porque hay muchos diálogos,

16 diálogos,

Creo que cada diálogo tiene muchos,

18,

Tiene distintos versos.

Pero hoy os voy a hablar,

Vamos a escuchar y ahí ya vamos a sentir.

El primer encuentro entre el maestro Aztabacra y su discípulo Janaka,

Su discípulo es el rey sabio.

Sintamos que tiene que ver con nosotros todo lo que esta historia nos cuenta.

Hace muchos años en la antigua India vivía un rey de nombre Janaka.

Era querido por su leal exúbito y admirado por su adversario.

Sabio,

Amable y justo.

Estaba muy interesado en todos los asuntos del espíritu.

Tan interesado que decidió proponer un debate teológico.

Este debate serviría para poder obtener por fin la respuesta al interminable laberinto de la vida que se conoce como los sentidos.

Y para ver si al fin podría llegar a estar libre de todas las ataduras del mundo físico.

El gran rey Janaka con este debate buscaba poder encontrar el camino al despertar a la iluminación.

Para ello convocó de los confines del mundo a todos los maestros,

Sabios y santos que había.

Todos decían tener la respuesta,

Pero realmente ninguno logró satisfacer al gran sabio rey.

Un día apareció en su reino un niño de nombre Astavakra.

Su nombre le precedía anunciándolo como aquel que tenía ocho partes de su cuerpo deformes.

Tan peculiar y extraño era aquel niño que al entrar en el palacio todos se burlaron de él y de su condición física.

¡Qué cruel puede ser el mundo a veces!

Que ni lo niño,

Ni lo inválido,

Ni lo sabio pueden verse libre del escarnio de los prejuicios y de la estupidez.

El joven miró a la asamblea de notables que se reían de él y le dijo con serenidad desde el asiento del yoga.

Ustedes que se dicen sabios no son más que torpes,

Torpes zapateros,

Pues en vez de mirar mi alma,

Mi atman,

El ser que soy,

Miran el cuero,

Es decir,

Mi cuerpo.

Sorprendidos con la respuesta,

Todos se callaron atónitos.

El rey entonces decidió marcharse,

El rey que había convocado a todos los sabios.

Y fue cuando subía al caballo que el niño Astavakra le preguntó,

Maharaja,

Que significa majestad emperador,

¿dónde está usted en este exacto momento?

Repito,

¿dónde está usted en este exacto momento?

El rey lo miró sin entender muy bien la pregunta,

Contestándole,

Estoy subiendo en mi caballo.

Continuó Astavakra,

Pero noble rey,

Eso es lo que usted está haciendo,

Pero ¿dónde está usted en este momento?

Majestad,

Esto es lo que usted está haciendo.

Hay una diferencia entre lo que hacemos y lo que somos.

¿Y dónde estamos?

¿Dónde está nuestra mente?

Podemos estar meditando,

Pero ¿dónde está nuestra mente?

¿Dónde está usted en este momento?

Bueno,

Contestó el rey,

En realidad no estoy ni en el caballo ni en la tierra,

Ya que uno de mis pies se ubica en una parte distinta.

Uno está en el estribo mientras otro todavía está en el suelo.

Con mucha seriedad y mirándolo a los ojos,

Astavakra lo iluminó.

Buen rey,

Esta es la respuesta que usted buscaba de cómo vivir libre en un mundo lleno de ataduras.

El gran rey buscaba la iluminación porque quería estar libre de las ataduras del mundo.

Y dijo,

Esta es la respuesta que usted está buscando.

Hemos de estar sin estar.

Mientras que tengamos los pies en la tierra,

La mente,

El intelecto,

El corazón y los sentimientos han de estar en el cielo,

Lejos,

Lejos del mundo físico.

A partir de ese día,

Janaka,

El gran rey sabio,

Por sus virtudes y buen gobierno,

Llegó a ser más sabio todavía por el conocimiento del ser.

Aprendió a saber ser en el mundo sin estar atrapado en el mundo.

Aprender a vivir en la quietud y el silencio.

Aunque estemos haciendo cosas,

Pero que nuestra vida esté en un continuo estado de meditación.

Es la antesala para poder estar en el mundo,

Sin perdernos en él.

Pues en la meditación encontramos la verdad,

Nos unimos al ser.

Y desde este ser,

Podemos seguir,

No solo podemos,

Debemos estar en el mundo.

Porque todos tenemos una función en él.

Así Moisés encontró su verdadera función.

Volver al sitio del que había huido.

¿Cuáles son esos sitios de los que estamos huyendo?

¿Que no nos atrevemos a poner conciencia en ellos?

Moisés decía,

¿Cómo puedo ir ante el gran faraón?

¿Qué llevo?

¿Cómo me puedo enfrentar a deshacer el miedo,

El terror,

La esclavitud,

Solo con mis manos?

Ahí viene la fe de Abraham.

Confía,

Tú solo ve,

Yo haré el trabajo.

Y le dio un báculo,

Un palo,

Como símbolo.

Porque parece que los humanos necesitamos algo material.

Quedamos en este silencio,

Que se nos muestre.

No tengamos miedo de subir a la montaña,

Y de sentir la zarza ardiendo.

Nuestro fuego interno,

Todo surge de ahí.

Unirnos al yo soy,

Nos prepara para estar en el mundo.

Encontrar nuestra función en él.

Y llevarla a cabo,

Con desapego,

Con confianza,

Con plenitud.

Y los escuchamos a la voz de la inocencia,

Ayudándonos a encontrar el camino correcto.

Las expectativas sobre tu camino,

Y sobre toda situación,

Sobre la resolución de conflictos y necesidades,

Son las que te impiden ver el verdadero sendero.

Suelta en este espacio,

En este instante,

Todo control y todo deseo de cómo debe ser tu camino.

Deja que yo te indique hacia dónde tienes que ir,

Qué tienes que hacer,

Pues todo está previsto para ti.

Y ahora,

Ríndete a aceptar que tu elección sólo es la paz.

Y desde este deseo,

Comienza una nueva vida,

Con alegría,

Esperando recoger tu regalo,

Asombrándote del amor que puede estar y recibir.

No esperes encontrar nada específico ni reconocimiento.

Simplemente,

Sé.

Antes de terminar,

Siempre,

Compartimos todo lo recibido,

En forma de luz,

De pensamientos de amor,

De compasión y misericordia,

Hacia todo ser vivo,

Hacia toda la humanidad,

Hacia todos los seres de todas las dimensiones.

Bendecimos.

Podemos abrir nuestras manos en señal de bendición,

De extensión,

Del amor que somos.

No tiene sentido que el amor descubierto no sea para compartirlo,

Donde haya más odio,

Donde haya más vengoz,

Donde haya más miedo,

Extendamos más el amor.

Damos las gracias al ser por manifestarse,

Por ayudarnos a liberar esas capas que nos separan,

Por llamarnos a este instante,

Ese abrazo,

Por convocar.

Damos las gracias a nuestra propia mente por rendirse y responder.

Y damos las gracias a todos los hermanos que han compartido con nosotros este instante.

Nos sentimos merecedores de todo este amor y sintiendo la energía en esas manos,

La ponemos en nuestro pecho,

Para abrazar el fuego abrazador del ser,

Que sea para nuestra paz.

© 2026 Teresa Mármol. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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