
Meditación Para Salir de los Automatismos
El objetivo de esta meditación es el de ser consciente de nuestros sentidos, en este caso con el auditivo, ya que cuando lo hacemos desarrollamos el estado de presencia, es decir, actuamos como un observador de la experiencia sin involucrarnos tanto de forma emocional con aquello que percibimos. Desarrollar dicho estado, puede ser muy útil en situaciones donde la realidad que percibes te genera una estado emocional desagradable.
Transcripción
Meditación del sonido.
Empieza por adoptar una postura cómoda.
Sé consciente de esta postura e intenta imaginártela,
Como si te observaras desde arriba.
También toma conciencia del espacio donde te encuentras y de los objetos que te rodean.
Tómate unos instantes para hacerlo.
Ahora,
Amablemente,
Lleva tu atención a las distintas partes del cuerpo y,
Si descubres alguna contractura o tensión innecesarias,
Procura relajarla.
Empieza por fijarte en la cara.
Empieza por la frente,
Los ojos,
Los labios,
El cuello o en los hombros.
Sigue con los brazos,
Las manos.
Continúa por la columna vertebral.
Procura que ésta esté recta,
Pero no rígida.
Suelta cualquier tensión que percibas.
Sigue tu recorrido por las caderas,
Los muslos y las piernas.
Relaja cualquier contractura o tensión que puedas percibir.
A continuación,
Ve llevando tu atención a la respiración.
Fíjate en cómo entra y sale el aire.
Sé consciente de los movimientos del pecho y del abdomen.
No hagas nada en especial.
No intentes cambiar o dirigir tu respiración.
Simplemente sé consciente de cómo es tu respiración en estos momentos.
Puede ser más o menos larga,
Más o menos profunda.
Puede ser más tranquila o,
Por el contrario,
Agitada.
Deja que sea tal cual.
Es y limítate a observarla.
Abandónate por unos minutos al ritmo de tu respiración.
Imagínate que estás junto al mar y te dejas llevar por el movimiento de las olas del mar,
Que van y vienen,
Que van y vienen.
Deja que este ritmo te tranquilice y,
Poco a poco,
Tu atención se va centrando en él.
Tómate unos instantes para hacerlo.
Si tu mente se va con un pensamiento,
No te preocupes,
Es normal.
Una o mil veces,
Amablemente,
Vuelve a llevar tu atención al ejercicio.
Poco a poco,
Ve despegándote de tu respiración,
Dejándola en un segundo lugar,
Y dirige tu atención a los sonidos que puedes percibir en el entorno.
Aunque predomine el silencio,
Siempre podrás captar algún sonido.
Puede ser un coche que pasa,
Unas voces,
El sonido de mi voz… Centra tu atención en el sonido en sí,
En el fenómeno físico del aire que vibra como consecuencia de que un objeto también lo hace.
No intentes reconocer su origen o ponerle un nombre,
Ni imaginar quién o qué lo produce.
Simplemente centra tu atención en el sonido en sí.
Ábrete a cualquier sonido que llegue a tus oídos.
Algunos te parecerán agradables,
Otros desagradables.
Trata de no juzgarlos,
Acéptalos como son.
Observa su curso temporal.
Cada sonido comienza,
Tiene una determinada duración y al final se agota y se interrumpe.
No te apegues a ellos,
Ni desees que continúen,
Ni anheles que cesen.
Ellos se producen,
Los percibes y los aceptas con imparcialidad.
Date cuenta de cómo la percepción de cualquier sonido va haciendo surgir en ti la sensación del espacio.
El origen de algunos sonidos se encuentra más cerca,
El de otros más lejos,
Y casi todos ellos podrás adivinar la dirección de la que proceden.
Poco a poco te vas haciendo consciente del espacio que te rodea y cuyo centro eres tú.
Si quieres,
Puedes dedicar unos momentos a imaginarte en ese espacio con más detalle.
Considera el espacio que ocupa tu propio cuerpo,
La sala en la que te encuentras y la del recinto en donde se ubica dicha sala.
De esta manera,
Vas ampliando el círculo de tu representación.
La ciudad,
El país,
El continente,
El planeta.
.
.
Tu imaginación va abarcando cada vez un espacio más grande,
Llegando a extenderse a todo el sistema solar.
A nuestra galaxia,
El universo entero.
Permanece unos minutos haciéndote plenamente consciente de la inmensidad del espacio.
Toma conciencia que mientras tu atención se fija en los sonidos o en el silencio,
Tu mente permanece en el momento presente.
Atender al silencio o atender a los sonidos nos permite vivir en el ahora,
Sin que la mente se escape ni al pasado ni al futuro.
Quédate unos instantes atento al silencio o al sonido y saborea el estar en el presente,
Que es la mejor forma de evitar la realidad.
A continuación,
Vuelve a concentrar tu atención en la respiración,
En su ritmo sosegado.
Al hacerlo,
Sigues en el presente,
En el ahora de tu vida que late y respira en cada una de tus células y en cada uno de tus órganos,
Hasta finalizar la práctica.
Centro Pima Cuidando tu Mente te agradece tu atención plena.
Conoce a tu maestro
4.6 (26)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
