
Y Mi Dolor Se Transformó en Un Don
¿Alguna vez has experimentado el vacío interior? ¿Te has preguntado por el sentido de tu existencia? ¿No has sabido explicar por qué te sentías así? Pedro era un chico normal con una vida normal, no tenía grandes motivos para sentirse como se sentía, pero la realidad es que su vida carecía de chispa, era más bien un eterno invierno oscuro y helado. No podía ni quería seguir viviendo así… Y entonces, de manera sorprendente, justo en el momento preciso, sucedió lo más increíble que podía la naturaleza le reveló su Don. Audiolibro narrado por Silvia (autora) y con música libre de derechos cedida por Narek Mirzaei (Deep intro nature)
Transcripción
Hola,
Soy Silvia y esto es Un camino con corazón.
¿Alguna vez has experimentado el vacío interior?
¿Te has preguntado por el sentido de tu existencia?
¿No has sabido explicar por qué te sentías así?
Pedro era un chico normal,
Con una vida normal.
No tenía grandes motivos para sentirse como se sentía.
Pero la realidad es que su vida carecía de chispa.
Era más bien un eterno invierno oscuro y helado.
No podía ni quería seguir viviendo así.
Y entonces,
De manera sorprendente,
Justo en el momento preciso,
Sucedió lo más increíble que podía suceder.
La naturaleza le reveló su don.
Hola,
Esta es la sinopsis de mi libro y mi dolor se transformó en un don.
Es un cuento con un diario que publiqué en el año 2021.
Y hoy quiero regalarte este formato audiolibro narrado por mí.
Porque hace tiempo que sentía que quería dejarlo libre para que llegue a las personas adecuadas.
La intención al escribirlo era también que sirviera para pre-adolescentes y adolescentes.
Por eso el diario,
En el que pueden escribir y dibujar,
Al mismo tiempo que van aprendiendo la sabiduría de los cuatro elementos,
De la naturaleza.
Pero es para todas las edades.
Y sobre todo para todas esas personas que se sienten muy mal y que no pueden salir de esa crisis,
De ese vacío interior y que tienen pensamientos suicidas.
Si conoces a alguien así,
Aunque no lo tengas muy claro pero lo intuyas,
Está bien compartir este libro y este audiolibro.
Bueno,
Simplemente quería hoy dejarlo aquí y ahora toca guardar silencio para que disfrutes de este audiolibro.
Ojalá que te inspire o que inspire a alguien cercano a tu entorno.
Eran las 7 y 7 de la madrugada de un 25 de agosto cualquiera.
Pedro se dirigió a la zona más alta del acantilado.
Llevaba varios meses subiendo diariamente a ese lugar a observar.
Sabía que aquella hora no habría nadie a la norte del acantilado.
Además,
Hacía mal tiempo.
El mar parecía furioso.
Sus olas rugían estrepitosamente al estamparse contra las rocas y se podía percibir un rumor de piedras arrastradas ferozmente desde la orilla.
Nadie usaría darse un baño con aquel panorama.
En la soledad de su observatorio podía pensar sin que nada ni nadie lo interrumpieran.
Se preguntaba si quizás había nacido maldito,
De que se sentía carente de amor por su existencia,
Falto de energía,
Sin propósito ni deseos de ser o hacer nada.
Se consideraba un chico normal,
Con una vida normal.
No tenía ningún trauma,
Al menos que él recordase.
Y en sus continuas sesiones con el psicólogo nunca hubo un diagnóstico claro.
Pedro creía que era incapaz de sentir amor y de experimentar felicidad.
Estaba convencido de que eso le llevaría tarde o temprano a hacer daño a sus seres queridos.
Es más,
Sabía que ya sufrían por su culpa.
Había decidido bloquear cualquier recuerdo que le pudiera perturbar.
Especialmente evitaba pensar en Piña,
Su perro.
Él era el único ser vivo al que amaba.
El amanecer despuntaba tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados que asomaban tímidamente tras los nubarrones grises.
Un increíble espectáculo de la naturaleza que la vida le regalaba.
Decidió sentarse en una roca,
Apreciar ese momento e hizo un esfuerzo por sentir gratitud.
No lograba sentir nada,
A lo sumo tristeza profunda al echar la vista hacia atrás y recordar sus 15 años de vida.
Una vida sin sentido.
Siempre fue un niño solitario y reservado,
Y eso hizo que no tuviera amigos ni aficiones.
Bueno,
Sí,
Era un obseso de la lectura.
Se encerraba en su habitación y leía toda clase de libros.
Además,
Era asiduo a las bibliotecas.
Allí pasaba las horas,
Sin tener que dar explicaciones a nadie,
Y sus padres se quedaban tranquilos pensando que estaba con algún amigo.
Su único amigo era Peña,
Pero no debía pensar en él ahora.
Pedro apenas hablaba,
Solo cuando era necesario o en clase cuando le preguntaban los profesores.
Fueron estos los que,
Cuando tenía 8 años,
Avisaron a sus padres de que algo andaba mal.
Su hijo no se relacionaba ni hablaba con nadie,
No sonreía y parecía tremendamente triste y sin motivación alguna.
Por aquel entonces,
Le llevaron a un terapeuta muy famoso que había escrito varios libros y se había convertido en una celebridad en asuntos de niños difíciles.
El señor solo quería escuchar y Pedro solo quería permanecer en silencio.
Así que durante varios meses hicieron eso,
Permanecer en silencio el uno enfrente del otro.
Él creía que no necesitaba ayuda,
Simplemente sentía que su nacimiento había sido un error.
Era hijo único y sus padres tardaron muchos años en concebirlo.
Tuvieron que valerse de varios tratamientos de fertilidad hasta que el milagro sucedió o la maldición,
Depende de la perspectiva de cada quien.
Se había quedado absorto recordando su vida,
Pero él quería olvidar,
Ya que se sentía tremendamente desgraciado.
Se levantó de la roca llorando y temblando de rabia,
Dispuesto a lanzarse al batillo sin pensar más.
Todos esos meses había mantenido una batalla interior,
Un tira y afloja tratando de encontrar motivos suficientes para seguir con su patética vida.
El amor de piña era lo que le había permitido mantener una endeble e insignificante esperanza.
Y ahora,
Entre sudores fríos y lágrimas saladas,
Sabía que no bastaba.
Había llegado la hora.
Se levantó y dio un paso al frente aún temblando,
Pero en ese justo momento una libélula pasó cerca de su rostro y le obligó a dar un paso atrás.
Sorprendido,
La siguió con la mirada.
De nuevo dio un paso al frente mirando el vacío.
Veía que al menos nueve metros le separaban de las rocas y el mar.
Respiró profundamente y cerró los ojos.
Adelantó el pie derecho muy despacio y seguidamente se dispuso a mover el izquierdo.
Algo se acercó mucho a su rostro y de pronto percibió una presencia ante sus ojos.
Allí estaba otra vez la libélula.
—¿Pero qué quieres?
—dijo molesto por la interrupción.
—Quiero que me cuentes lo que te pasa,
Muchacho.
Pasmado,
Dio un paso atrás.
Miró hacia todos los lados.
Estaba convencido de haber escuchado una voz.
Era imposible que la libélula hubiera hablado y allí no había nadie más.
La libélula seguía allí mirándolo,
Planeando cerca de su rostro.
Pedro observó sus diminutos ojos y supo que la libélula se quería comunicar con él.
—Perdona,
Libélula,
¿eres tú la que me ha preguntado?
—Sí,
Soy yo.
Pedro no cabía en su asombro.
—Pero,
¿cómo es posible?
—exclamó.
—Bueno,
Déjame que te explique.
Es muy sencillo.
Estabas a punto de saltar al vacío.
En esas circunstancias,
El gran misterio puede hacerse oír para contarte que no te necesita allá,
Sino aquí,
A este lado del velo.
—No,
Ni hablar.
Posiblemente esto sea una alucinación.
Además,
A este lado no hay nada que me haga quedarme ni un minuto más.
—¿Estás totalmente seguro?
—Sí.
—Bien.
¿Me permites que me presente antes de tu partida?
—Claro —dijo impaciente.
—Provengo del reino del aire.
Mi nombre es Ahin.
Algunas personas creen que puedo viajar entre los mundos y que mi vuelo guía las almas a otras dimensiones.
En realidad,
Mi misión es aliviar la carga mental de los seres humanos.
Esto despeja la confusión,
Os devuelve al presente y eleva la calidad de vuestro aire interno.
—¿Nuestro aire interno?
—Sí.
El mundo en este plano está hecho a partir de los cuatro elementos,
Aire,
Agua,
Fuego y tierra.
Las personas poseéis estos cuatro elementos también en vuestro interior.
Vuestro aire son vuestros pensamientos,
Son la parte más sutil de vuestra constitución global.
La mente es como un caballo salvaje desbocado.
Si no aprendes a domarla,
Te precipitará por un barranco,
Por ejemplo.
—¿Insinúas que tengo un problema mental y por eso he llegado a esta situación?
—No,
No era mi intención molestarte.
Solo quiero enseñarte a aliviar tu aire y llenarte de claridad.
Quizás entonces encuentres las respuestas que tanto has estado pidiendo.
He ido a toda clase de expertos que no supieron ayudarme y he leído cientos de libros,
Y en ninguno encontré una explicación coherente.
—¿A qué pregunta en concreto?
—¿Cuál es el sentido de mi vida?
—Nadie puede decirte cuál es el sentido de tu vida.
Solo tú puedes encontrarlo.
—No,
No quiero hablar de este tema.
Estoy cansado,
Muy cansado.
El único alivio es el de saltar y poner fin a esta rareza de existencia.
—De acuerdo.
Solo una última cosa.
Luego podrás saltar si eso es lo que quieres.
Pedro permaneció en silencio.
—Siéntate un momento en la roca en la que estabas,
Por favor.
Obedeció.
No sabía por qué.
Aquello era ridículo.
Seguramente había perdido la cabeza o estaba soñando.
Se pellizcó.
No,
Era real.
Estaba hablando con una libélula.
—Bien —dijo Aín—.
Quiero que cierres los ojos y te centres en tu respiración.
Siente el aire entrando y saliendo por tus fosas nasales.
Ve con tu mente a un lugar de tu infancia o pasado cercano donde fueras ligeramente feliz.
Pedro se trasladó enseguida al único momento que recordaba con tales características.
Exactamente tres años atrás,
Cuando estaba de vacaciones con su familia en un camping,
Y allí encontró a Piña.
La abandonaron a la entrada del campamento y Pedro lo encontró.
Hicieron tan buenas migas que una vez descubrieron que había sido abandonado,
Sus padres decidieron adoptarlo.
Nunca habían visto a su hijo tan alegre.
Se pasaban todo el día juntos.
Su juego favorito era el de enterrar y desenterrar las piñas que caían de los pinos.
Por eso decidió llamarle Piña.
No pudo evitar sonreír al acordarse de ese momento.
—Muy bien,
Muchacho.
Has comenzado a aclarar tu aire.
Tu mente se ha centrado en un recuerdo feliz,
Y al pensar en tu perro,
La nube negra que te acompañaba ahora puede despejarse.
¿Cómo te sientes?
Me siento contento y triste a la vez.
Cuando pienso en Piña no puedo evitar sonreír,
Y al mismo tiempo,
Me siento mal al pensar que le voy a abandonar.
Había bloqueado esos sentimientos para que no afectaran a mi decisión.
Bloquear esos sentimientos no te ayudará a encontrar el sentido de tu vida.
Todo lo contrario.
—¿Pero crees que a estas alturas lo encontraré?
—¡Por supuesto!
—Eres muy positiva.
—Soy una alivélula.
Si no fuera positiva,
No podría volar.
Pedro no pudo evitar soltar una carcajada.
Se sorprendió de sí mismo,
Pues hacía mucho tiempo que no se reía.
Piña era el único ser vivo capaz de hacerle reír.
De nuevo,
El recuerdo de su perro activó el sentimiento de tristeza.
Pedro comenzó a llorar.
Esta vez no bloqueó su emoción.
Dejó que las lágrimas corrieran sin ningún control.
La alivélula le acompañó en silencio.
Se posó dulcemente sobre su hombro derecho,
Y así permanecieron durante al menos unos minutos.
De pronto,
Una ola gigante salpicó el rostro del chico.
—¿Pero cómo es posible que lleguen hasta aquí?
—¿Las olas?
—exclamó estupefacto.
—¡Oh,
No te preocupes!
—sentenció a Jim.
—Has despertado con tus lágrimas a los elementales del agua.
Son muy dramáticos.
Bueno,
En realidad,
Todo el reino del agua es pura emoción.
De nuevo,
Otra ola rompió contra el acantilado.
De las gotas saltaron unos puntos luminosos que se evaporaban frente al rostro de Pedro.
Somos los elementales del agua.
Nos evaporamos al contacto con el aire.
Pero podemos comunicarnos así,
Entre ola y ola.
Traemos un mensaje para ti.
—¡Ay,
Esto sí que es sorprendente!
—¿Y cuál es vuestro mensaje?
—Queremos transmitirte calma.
Ahora que tu aire se ha despejado,
Es más fácil conectar con tus emociones.
Tienes que aprender a sentir tu cuerpo y dejar que la tristeza te purifique a través de las lágrimas.
No pasa nada por mostrar tu dolor.
Has pasado toda tu vida en silencio,
Invisible.
No expresabas tus sentimientos por miedo a ser rechazado.
Sólo cuando eres honesto con lo que sientes,
Aprendes a equilibrar tu agua.
A veces es brava,
Como este mar con sus olas gigantes,
Y otras es como un lago cristalino.
Tu aire y tu agua se retroalimentan y se ayudan entre sí.
La libélula reapareció danzando entre las gotas del océano.
A Pedro le pareció escuchar una risa muy femenina.
Sí,
Somos las ondinas,
Espíritus elementales del agua,
Mensajeras que llevan equilibrio a donde se necesita.
Nuestro mensaje para ti es que el sentido de tu vida está más cerca que nunca.
Sigue tus emociones.
Siente.
Sólo así podrás trascender lo que te limita.
Pero no quiero sentir tanto dolor.
Quiero sentir paz,
Alegría,
Amor.
¿Por qué no puedo sentir cosas buenas?
Sí puedes.
Es inevitable.
Si sientes dolor,
Sientes placer.
Son grados de la misma cualidad.
Tal vez el esfuerzo que hacías para tratar de no sentir nada ha bloqueado tu capacidad de emoción.
Pero sólo es un proceso.
Necesitas entrenarte.
Pedro se sentó de nuevo en la roca.
Quería grabar bien todo lo que estaba viviendo.
Si sus pensamientos y emociones se retroalimentaban,
No era de extrañar que estuviera siempre tan perdido y bloqueado.
Muy pocas veces había disfrutado de su vida,
Posiblemente porque no sabía estar presente,
Excepto cuando jugaba con piña.
De nuevo vio su rostro y no pudo evitar sonreír.
Sintió un calor intenso en su corazón.
Un rayo de sol le acarició la cara.
Su rostro se iluminó.
Bien hecho,
Muchacho.
Abrió los ojos cegados por el sol.
¿Quién habla ahora?
¿Eres el sol?
Somos los elementales del fuego.
Vivimos en los rayos del sol y en las llamas del fuego.
Adoramos el calor.
Y estallaron en una risa contagiosa que animó a reír también a Pedro.
Vaya,
Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien.
De hecho,
Creo que es la primera vez en mi vida que me río tanto y sigo riendo.
Nos alegramos.
Para encontrarle sentido a tu vida necesitas entusiasmo.
Pues poco de eso ha habido hasta ahora.
Nunca es tarde.
No sé,
Aunque me gusta lo que me transmitís,
No sé si seré capaz de llevarlo a la práctica.
Creo que soy un ser humano muy débil.
¿Al contrario?
Eres una persona muy valiente y también eres inteligente y sensible.
Has permitido que los elementales nos comuniquemos contigo.
El fuego en ti es tu energía.
Cuando la energía fluye sin resistencias por tu organismo es cuando puedes apasionarte y vivir una vida plena de sentido.
Quizás no tengas que encontrar respuestas,
Sino vivirlas.
No se entiendo.
¿Cómo voy a vivir las respuestas?
Vivir,
Solo vivir,
Trae preguntas y respuestas.
No está en los libros,
Aunque los libros pueden ayudar en ocasiones.
Tampoco está en otras personas,
Aunque éstas te puedan guiar u orientar a veces.
Vivir lo que sea que la vida traiga y seguir las pistas.
Sí,
Ya me hablaron de eso a Gin y las ondinas.
Me siento mucho mejor,
Pero todavía está esa sensación de vacío.
Es como un agujero negro que me atrapa.
Es tan fuerte que ni siquiera el amor de piña puede salvarme.
¿Quién te ha dicho que necesitas salvación?
Vas de víctima y en realidad tú eres el salvador.
Yo.
.
.
Tu fuego solo se activa cuando tu propósito es acorde a quién tú eres.
Si tu fuego es débil,
No te emocionarás con nada.
No hay energía,
Te aburres,
Te caes al abismo.
Si tu fuego es excesivo,
Te quemas,
Ardes,
Te destruyes.
Solo cuando estás en equilibrio,
Brillas,
Te entusiasmas y vives una vida con sentido.
Ya entiendo.
Yo he tenido un fuego muy débil y eso me ha llevado a empequeñecerme,
Aburrirme y deprimirme.
Sí,
Todo empieza a cobrar sentido.
¿Qué iré a hacer entonces para encender y equilibrar mi fuego?
Agini y las andinas se acercaron al rostro de Pedro.
Parecían contentas con la evolución del muchacho.
Los elementales del fuego con voz profunda hablaron.
Cierra tus ojos y conecta con la fuerza del astrosol.
Siente su calor entrando en cada una de tus células.
Imagina cómo diminutas llamas doradas encienden tu ser de luz.
Es como si alguien prendiera una bombilla muy potente en tu interior.
Ahora tú eres luz.
¿Puedes utilizar esta luz cada vez que sientas que estás cayendo en el agujero oscuro?
Vuela con tu cuerpo de luz.
Pedro escuchaba aquellas palabras tan sosegadas y sentía que realmente estaba flotando.
Se dirigió a la velocidad de la luz hasta su casa.
Ahí estaba piña durmiendo.
Oleadas de amor por ese ser embriagaron su cuerpo.
Realmente era incapaz de hacerle daño.
No podía abandonarlo.
Sintió como su estómago ardía.
Abrió los ojos de la impresión.
¡Bien!
Los elementales reían.
Estaban muy felices por su activación.
¡Vaya!
¡Es real!
Noté cómo se encendía un fuego en mi estómago.
Jamás imaginé sentir algo así.
Creo que tengo un propósito.
Cuidar de piña.
Yo le salvé.
No puedo abandonarlo.
Bien,
Muchacho.
Ahora es el turno de conocer a los señores de piedra.
Siéntate en esa roca,
Dijo la libélula divertida.
Pedro se sentó.
Hubo un silencio.
Sus amigos le observaban muy risueños.
¿Qué pasa?
No entiendo qué os hace tanta gracia.
Yo tampoco lo entiendo.
Dijo una voz gutural que parecía provenir del trasero de Pedro.
Este dio un salto mirando hacia la roca asustado.
¿Qué ha sido eso?
Hijo,
No te asustes.
Yo soy el elemental de la tierra.
Soy tu fortaleza.
Y te llevo a la acción acertada para el éxito de tu propósito.
Ah,
Usted perdone.
Sus amigos elementales me gastaron una bromita.
Disculpe que me sentara encima de usted.
Nada más lejos de la realidad.
Yo estoy encantado de servirte de sostén.
Ese es mi propósito.
Vale,
Ya lo entiendo.
Y entonces mi tierra es.
.
.
Tu cuerpo,
Muchacho.
Y las acciones que haces con él.
Ahora que los elementales más sutiles han sido activados en ti.
Solo queda un paso más.
Y nunca mejor dicho.
Dar los pasos.
Ven,
Siéntate aquí encima de mí.
No te preocupes.
Cierra los ojos.
Y siente la montaña.
Respira este oxígeno nutritivo.
Exhala el dióxido de carbono.
Que tanto bien nos hace a los elementales de la naturaleza.
Es un intercambio justo.
Así funciona todo en la vida.
Nosotros te ayudamos a ti.
Y tú nos ayudas a nosotros.
¿Yo?
¿Cómo podría?
Es muy sencillo.
Solo tienes que aceptar tu don.
¿Mi don?
Sí,
Tu don.
Es el que nace de tu dolor.
Si lo rechazas,
Nunca se despliega.
Y el vacío crece.
Cuando lo aceptas,
Se convierte en un regalo para ti y para el mundo.
¿Aceptar mi don os ayudará?
Sí.
Está todo conectado.
Exclamaron todos a coro.
Si te preguntara ahora cuál es,
¿qué responderías?
¿Cuidar de piña?
Eso está muy bien.
Pero el don no puede limitarse a cuidar y acompañar a tu amado perro.
Ese propósito,
Aunque muy importante,
Está condicionado por el tiempo de vida de piña.
Debe haber algo más.
Algo que te inspire cuando todo lo demás desaparezca.
Siempre me refugié en la lectura.
Quizás pueda escribir mis propios libros.
¡Oh,
Ya sé!
Escribir esta historia.
Hablaré de vosotros,
Los elementales.
De cómo ayudarnos entre todos.
De cómo encontrar el sentido cuando todo está oscuro.
¡Fantástico!
Exclamaron todos al unísono.
Ahora sé que solo hay que respirar.
Conectar con el aire mientras clarificamos nuestros pensamientos.
Sentir nuestra agua dejando que las emociones se expresen.
Llenarnos de la energía del fuego.
Y apasionarnos por nuestra vida.
Finalmente,
Poner en movimiento nuestra tierra.
Amar a nuestro cuerpo.
Y cuidar a nuestro querido planeta,
Que tanto nos necesita.
Es admirable tu evolución,
Hijo.
Dijo el Señor de Piedra.
Pero hay una verdad que muy pocos reconocen.
El planeta Tierra no os necesita.
¡Vosotros necesitáis la evolución!
Cuenta tu historia.
Y las personas que necesitan encontrar sentido a sus vidas aparecerán.
Y así,
La red se extenderá.
Cada vez más seres humanos tendrán un propósito que ellos mismos se habrán otorgado.
Y vivirán con pasión,
Dando y recibiendo a través de sus dones.
Y así fue,
Como Pedro encontró lo que creía no poseer.
Y su agujero negro se llenó de luz.
Y su agujero negro se llenó de luz.
Gracias,
Queridos amigos.
Hasta pronto.
Tengo que ir a abrazar a Piña y a escribir esta historia para no olvidarme nunca.
Y mientras Pedro bajaba la colina corriendo,
Los Elementales volvían contentos a sus reinos,
Sabiendo que contaban con un aliado humano que inspiraría a muchas personas a vivir vidas con sentido y a respetar a la naturaleza y a todos sus seres vivos.
Fin.
Y mi dolor se transformó en un don.
Un cuento de Silvia Amay.
Conoce a tu maestro
4.0 (6)
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