
Medita en la Ingravidez
Con esta meditación nos trasladamos a un espacio de ingravidez, donde descansar y conectar con el suave movimiento de la vida. Solo tú y tu Ser, danzando en el espacio exterior. Una visualización original para llenarte de paz.
Transcripción
Hola,
Soy Claudia Sainz y esta es la meditación del astronauta.
Prepárate en tu postura,
Sentado sobre el cojín,
En una silla o echado sobre la cama como prefieras.
Sea como sea,
Trata de encontrar la postura más cómoda para ti.
Toma una inhalación larga y profunda con los ojos abiertos y exhala dejando caer los párpados,
Comenzando ese viaje hacia el espacio interior.
Para comenzar,
Conecta con el espacio que ocupa tu cuerpo.
Dirígete de la piel hacia adentro,
Tratando de percibir los músculos,
Los huesos,
Los órganos,
Todo el espacio interior.
Poco a poco comienza a llevar la atención a la respiración natural.
Percibe el aire entrando y saliendo del cuerpo.
Al inhalar el espacio exterior,
Entra en mi mundo interno.
Al exhalar,
Mi mundo interno se expande hacia el mundo exterior.
Poco a poco voy sintiendo el equilibrio perfecto entre los dos espacios.
Sintiendo entre el mundo infinito exterior y el mundo infinito interior.
A medida que voy observando la respiración,
Me voy fundiendo en un estado de calma y de paz,
Completa ligereza y suavidad.
Imagina un pequeño astronauta,
Tan pequeño no tan diminuto,
Que cabe en la palma de tu mano.
Imagina que extiendes la mano en un brazo infinito y tu mano ingresa en el gran espacio exterior.
El astronauta posado sobre la palma de tu mano abierta,
Comienza a flotar sobre la superficie de tu mano.
Retiras la mano permitiendo que el astronauta quede en suspensión en el espacio ingrávito.
Más allá de los detalles,
Conecta con la sensación de ingravidez que experimenta el pequeño astronauta.
Una sensación de ligereza y de ingravidez para tu mente en ese espacio infinito interior.
Puedes percibir el suave movimiento oscilatorio.
Una sensación muy amable.
Nada te toca,
Nada entorpece,
Nada aprieta.
Solo tú,
En ese espacio,
Sin espacio,
Sin forma.
Suspendido,
Sin gravedad.
Si en algún momento tu astronauta toca tierra,
Si se vuelve pesado,
Si viaja al pasado o al futuro enredándose en divagaciones mentales,
Regresa de nuevo a la visualización.
Hazlo con determinación pero amabilidad al mismo tiempo.
Puedes volver a visualizar todo el camino o simplemente a tu pequeño astronauta suspendido.
Disfrutando en ese espacio,
Ligero,
Libre de gravedad.
Un espacio infinito en el que simplemente ser.
Solo a través de los espacios de silencio puedes experimentar lo que realmente eres.
Más allá de indicaciones.
Más allá de soportes.
Permítete espacios silenciosos.
Libres de gravedad.
Amables.
Disfrutando y explorando el mundo infinito interior.
Como es adentro,
Es afuera.
Como es afuera,
Es adentro.
El macrocosmos existe en tu interior.
Como un microcosmos.
Absoluto.
Completo.
Infinito.
Para ir regresando,
Permite que se deshaga,
Que se desintegre la visualización.
Puedes despedirte del pequeño astronauta o simplemente dejarlo ir.
Con total confianza.
Toma unas respiraciones un poco más largas y profundas.
Reconectando con el espacio físico,
Con el cuerpo,
Con la materia.
Cuando sientas que es el momento adecuado,
Puedes juntar las manos,
Brotarlas con suavidad para después posarlas sobre el rostro y prepararte para abrir los ojos,
Amablemente,
Con la intención de volver a conectar con el maravilloso mundo exterior.
Hasta aquí la meditación del astronauta.
Con todo mi cariño,
De mi corazón al tuyo.
Namaste.
Conoce a tu maestro
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