
Orar con el Salmo 88. El Dolor Inexplicable.
Dedicado a Alan Snyder, quien fue mi ayuda para grabar este Salmo, y que nos dejó con tan solo 22 años. En ocasiones la vida nos sacude los cimientos del alma. No entendemos y parece que Dios nos ha olvidado. Encontramos en este salmo una oración, una búsqueda desesperada del sentido y meditar acerca de él y expresarle al Eterno que, aún en el medio del dolor que nos atraviesa en esta época tan difícil, nuestra esperanza, nuestra fe y el sentido de todo de él lo esperamos. Lo aguardamos de Él.
Transcripción
Salmo 88 Muchas veces la vida nos golpea,
Nos sacude sin medida y sin razón,
Y duele,
Y nos desgarra y nos rompe,
Destruye la esperanza y,
En algunas ocasiones,
Hasta quiebra la fe.
Y es entonces,
Con ese último aliento que nos queda,
Buscamos con desesperación entender y,
Junto al salmista,
Oramos.
Altísimo Señor,
Dios de toda salvación,
Ayúdame.
Porque estoy roto,
Señor,
Estoy lleno de dolor.
Una desgracia tras otra han caído sobre mí.
La angustia me desborda y me siento morir.
Me parece que ya no vale la pena seguir,
Nada parece tener sentido.
Percibo,
En la mirada triste de aquellos que todavía se animan a visitarme,
El reflejo del dolor de ver lo que queda de mí,
En lo que me he convertido,
Señor,
Ni yo me reconozco ya.
¿Qué has hecho conmigo?
No entiendo.
¿Dónde estás?
¿Por qué me pasa esto?
Me siento abandonado,
Estoy hundido en el pozo más profundo de la tierra.
Miro hacia arriba y no veo más que negrura.
Me voy quedando solo y mi única amistad es con la oscuridad.
Pero lo que más me cuesta es tu silencio,
Tu indiferencia lastima mi alma.
¿Qué te he hecho yo?
Siento que me acorralas y no entiendo por qué.
Me siento en medio de las olas de un mar embravecido que,
A pesar de mi esfuerzo,
Me alejan cada vez más de la playa.
Y nada,
Nada puedo hacer.
Estoy agotado de dolor,
No puedo más,
Señor,
No puedo más.
Mi altísimo Dios,
No me olvides.
Escucha mi clamor,
Escucha mi dolor.
No me dejes,
No me abandones.
A pesar de todo,
Mi esperanza aún está en Ti.
Pero no te olvides de mí,
Señor,
No te olvides.
Amén.
Conoce a tu maestro
4.6 (132)
