
Las emociones también necesitan sombra
El verano suele asociarse con la luz, la energía y la alegría. Sin embargo, también puede ser una época en la que algunas emociones se intensifican: la soledad, la comparación, la incertidumbre, la nostalgia o el cansancio emocional. Y, en esta práctica de meditación te invitamos a crear un espacio de calma y acogida para todo aquello que está presente en ti, sin necesidad de cambiarlo ni apartarlo. A través de la respiración consciente, la presencia y una mirada más amable hacia tu experiencia interna, aprenderás a escuchar lo que sientes con mayor apertura, suavidad y comprensión. Un momento para detenerte, bajar el ritmo y recordar que no todas las emociones necesitan ser resueltas. Algunas simplemente necesitan ser vistas, reconocidas y sostenidas con amabilidad. Ya que, la calma no siempre aparece cuando desaparece el malestar, sino cuando dejamos de luchar contra él y aprendemos a acompañarnos de una forma más consciente y compasiva.
Transcripción
Busca una postura cómoda.
No hace falta que sea perfecta.
Solo una postura que tu cuerpo pueda sostener.
Durante unos minutos con cierta facilidad.
Y antes de hacer nada antes de respirar de una forma determinada,
Antes de intentar relajarte.
Simplemente observa cómo llegas.
Cómo llegas a este momento.
Quizás estás tranquila.
Cansada.
Quizás estás acelerada.
O quizá con la sensación de que han pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo.
Sea como sea.
Intenta no cambiarlo.
Solo reconocerlo.
Estoy aquí.
Y esto es lo que hay ahora mismo.
Respira suavemente y siente como el aire entra.
Y cómo sale.
Sin esfuerzo.
Sin objetivos.
Sin intentar llegar a ningún lugar.
Durante unos instantes deja de mejorar la experiencia,
Deja de corregirla.
Deja de analizarla y simplemente permanece.
El verano tiene algo curioso.
Parece que todo debería sentirse más ligero.
Más alegre.
Más libre.
Más fácil.
Pero la vida no siempre sigue el ritmo de las estaciones.
Y a veces,
Mientras todo parece lleno de luz,
Nosotros seguimos atravesando dudas.
Cambios.
Cansancio.
Incertidumbre.
Pérdidas.
O emociones difíciles de nombrar.
Si algo de esto está presente en ti,
Quiero recordarte algo.
No estás haciendo nada mal.
No necesitas sentirte de una determinada manera.
Para merecer este momento.
Respira.
Lleva tu atención al cuerpo,
No a la imagen de tu cuerpo,
No a cómo se ve sino a cómo te sientes por dentro.
Observa los hombros.
La mandíbula.
Observa el pecho.
El vientre las piernas.
Quizá descubras zonas que llevan días o semanas sosteniendo más de lo que les corresponde.
Y se saca así no intentes soltarlas todavía primero escúchalas Pregúntale esas zonas de tu cuerpo en silencio.
Que estás intentando sostener por mí.
Y ahora observa tus emociones.
No hace falta identificarlas perfectamente.
No hace falta ponerles nombre.
Solo percibir que está más vivo hoy.
Quizás sea la alegría.
La tristeza.
La irritación.
El cansancio.
Quizás sea una mezcla de muchas cosas.
Pero todo tiene permiso para estar aquí.
Porque las emociones no son errores,
Son mensajes.
Son movimientos internos.
Son partes de nuestra experiencia humana.
Respira.
Respira y visualiza por un momento.
Un árbol en mitad del verano.
No intenta detener el calor.
No intenta cambiar el viento.
No intenta controlar el cielo.
Simplemente permanece.
Permanece con raíces profundas.
Con espacio suficiente.
Para todo lo que pasa a su alrededor.
Hoy no necesitas.
Resolverlo todo.
No necesitas entenderlo todo.
No necesitas tener respuestas.
Quizá solo necesites hacer lo mismo.
Permanecer respirar.
Y darte permiso para sentir esto.
Mientras sigue respirando,
Repite mentalmente.
Puedo sentir esto.
No necesito apresurarme.
No necesito corregirme.
No necesito estar mejor ahora mismo.
Puedo acompañarme tal y como estoy.
Un saludo.
Y desde este lugar más amable Pregúntate.
Que necesito en este momento.
No mañana.
No la próxima semana,
Sino ahora.
Quizá necesites descanso.
Quizá necesites poner un límite.
Llorar,
Reír.
Quizá necesites menos ruido.
Ponerte en acción.
O más compañía.
Escucha lo que aparezca sin juzgarlo.
Y poco a poco.
Vuelve a notar el cuerpo.
La respiración.
El contacto con el suelo.
Y percibe el espacio que te rodea.
Y antes de abrir los ojos recuerda.
.
.
No todas las emociones necesitan una solución.
Algunas simplemente necesitan un lugar seguro donde descansar.
Y hoy durante unos minutos has podido ofrecérselo.
Date las gracias por ello.
Y cuando estés preparada Abre los ojos lentamente.
Vuelve a tu día con un poco menos de exigencia.
Y un poco más de compañía hacia ti misma.
Conoce a tu maestro
