
Meditación Para Sanar Y Activar El Chakra Raíz
by MARIA NIETO
Hoy quiero acompañarte a volver a un lugar muy profundo dentro de ti… un lugar antiguo, sabio, instintivo… un lugar que ya sabe cómo sostenerte. Muchas veces vivimos con el cuerpo en alerta, con la sensación de que tenemos que correr, resolver, defendernos, anticiparnos a todo… y desde ahí es muy difícil descansar, confiar, materializar o sentirnos realmente presentes en nuestra vida. Por eso, en esta meditación vamos a trabajar el chakra raíz, el centro energético que te conecta con la seguridad, con la tierra, con el cuerpo, con el arraigo, con el derecho a estar aquí y sentirte sostenida por la vida. Hoy no vamos a subir, hoy vamos a bajar. Vamos a volver a la base.
Transcripción
Hoy quiero acompañarte a volver a un lugar muy profundo dentro de ti,
Un lugar antiguo,
Sabio,
Instintivo,
Un lugar que ya sabe cómo sostenerte.
Muchas veces vivimos con el cuerpo en alerta,
Con la sensación de que tenemos que correr,
Resolver,
Defendernos,
Anticiparnos a todo y desde ahí es muy difícil descansar,
Confiar,
Materializar o sentirnos realmente presentes en nuestra vida.
Por eso en esta meditación vamos a trabajar el chakra raíz,
El centro energético que te conecta con la seguridad,
Con la tierra,
Con el cuerpo,
Con el arraigo,
Con el derecho a estar aquí y a sentirte sostenido por la vida.
Hoy no vamos a subir,
Hoy vamos a bajar,
Vamos a volver a la base,
A la tierra,
A lo esencial,
A ese instinto sagrado que vive en tu ADN y que recuerda perfectamente cómo pertenecer,
Cómo enraizarse y cómo habitar este mundo con mucha más confianza.
Así que si sientes que necesitas bajar el ruido mental,
Soltar energía contenida,
Volver a sentirte anclada,
Presente y sostenida,
Quédate aquí conmigo.
Respira profundo porque comenzamos.
Busca una postura que sea cómoda para ti.
Puedes estar sentada,
Tumbado,
Con la columna recta.
Pero intenta sentir que tu cuerpo está en contacto real con la superficie que te sostiene.
Cierra suavemente los ojos.
Toma una inhalación profunda por la nariz y exhala lenta y conscientemente por la boca.
Soltando el aire con sonido si lo necesitas.
Una vez más,
Inhala profundo y exhala.
Como si empezaras a dejar caer el peso de todo lo que no necesitas sostener ahora.
Una última vez,
Inhala profundo y exhala despacio.
Permitiendo que tu cuerpo entienda que ya no tiene que correr,
Que ya no tiene que defenderse y que por este instante,
En este ratito que vamos a estar juntos,
Puede descansar.
Deja ahora que la respiración encuentre su propio ritmo.
Natural,
Suave,
Sin esfuerzo.
Lleva tu atención a tu cuerpo físico,
A la forma en la que estás aquí,
A tu peso,
A tu presencia.
Siente los puntos de apoyo.
Siente como la Tierra ya te está recibiendo,
Sin pedirte nada,
Sin exigirte nada,
Solo sosteniéndote.
Permítete sentir eso,
Que hay algo debajo de ti que no te suelta.
Ahora lleva tu atención a la base de tu columna,
A la zona de tu chakra raíz,
Al perineo,
Ese espacio energético vinculado a la supervivencia,
A la seguridad,
Al arraigo,
Al cuerpo,
Al hogar interior.
No tienes que imaginar ni ver nada complicado.
Solo lleva tu conciencia a esta zona y empieza a respirar hacia ella.
Inhala,
Llevando aire,
Presencia y espacio a la base de tu cuerpo.
Exhala,
Aflojando tensión,
Miedo y energía contenida.
Inhala y siente que desciendes un poco más hacia ti.
Exhala y permite que se suelte lo que ya no necesita seguir contrayendo.
Quizá en esta zona hay tensión,
Quizá hay algún miedo antiguo,
Una alerta,
Alguna memoria profunda de tener que estar siempre alerta,
Listo,
Preparado,
Siempre fuerte,
Siempre en vigilancia.
No hace falta analizarlo ni saber el por qué,
Solo reconocerlo.
Ahora imagina que desde la base de tu columna empiezan a salir raíces,
Raíces profundas,
Vivas,
Antiguas,
Sagradas.
Raíces que atraviesan el suelo,
La casa,
La tierra,
Las capas más profundas del mundo natural.
Desciende en despacio,
Seguras,
Fuerte,
Con inteligencia,
Buscando el corazón de la tierra,
Buscando el corazón de la madre.
Siente como tus raíces se abren camino sin prisa y sin esfuerzo,
Como si tu cuerpo recordara algo que nunca olvidó del todo.
Porque hay una parte de ti que sabe enraizarse,
Hay una parte de ti que sabe pertenecer,
Hay una parte de ti que recuerda que no vino aquí a vivir flotando,
Desconectada o en alerta permanente,
Sino a habitar la tierra,
A caminarla y a encarnarse.
Respira y siente como esas raíces llegan ahora al centro cálido,
Rojo y vivo de la tierra,
Ese corazón pulsante,
Primitivo,
Que nutre.
Tus raíces se conectan con él y en cuanto lo hacen empieza a subir una energía profunda,
Densa,
Amorosa,
Poderosa,
Una energía roja,
Terrosa,
Viva,
Una energía antigua,
Chamánica,
Instintiva,
La energía de la supervivencia sana,
La energía del animal que sabe cuándo descansar,
Cuándo moverse,
Cuándo sentir.
La energía de la naturaleza que no duda de sí misma.
Siente como esa energía sube por tus raíces y entra en tu cuerpo,
Por la base de tu columna vertebral.
Llega al chakra raíz y empieza a encenderlo suavemente,
Como una brasa roja,
Viva,
Como un tambor antiguo latiendo dentro de ti.
Y siente el chakra raíz cargándose de presencia.
Exhala y deja que se libere toda la energía estancada,
Contenida o congelada en esa zona.
Quédate aquí respirando,
Inhalando y llevando fuerza a la base y exhalando,
Soltando el miedo,
La desconfianza,
La dispersión,
La inestabilidad.
Siente ahora que esta energía roja,
Terrestre,
Primitiva y sabia no se queda solo en el chakra raíz.
Empieza poco a poco a expandirse lentamente por todo tu cuerpo energético,
Como si devolviera vida,
Como si despertara a cada parte de ti.
Si necesitas suspirar,
Hazlo.
Si necesitas aflojar la mandíbula,
Afloja.
Si sientes algún temblor interno,
Calor o peso,
Permítelo.
Tu cuerpo sabe cómo liberar.
Confía en él.
Imagina ahora que estás en plena naturaleza,
Tal vez en un bosque antiguo,
Tal vez en una montaña,
Tal vez en tierra roja,
Húmeda,
Viva.
Descalza,
Descalzo,
Con los pies tocando la tierra real,
Con el viento en la piel,
Con el cuerpo recordando que pertenece algo mucho más grande que sus preocupaciones.
Escucha los sonidos de la naturaleza,
El tambor de la tierra,
El murmullo del viento,
Los árboles,
La vida salvaje y todo lo que existe sin pedir permiso para existir.
Y date cuenta de que tú también eres parte de eso.
Tú también eres naturaleza.
No estás separado de tu cuerpo,
Ni de la tierra.
No estás separado o separada del instinto,
Ni de la vida.
Deja que mis palabras resuenen en ti.
Yo pertenezco a esta tierra.
La tierra me sostiene.
Estoy a salvo en mi cuerpo.
Tengo derecho a estar aquí.
Tengo derecho a ocupar espacio.
Tengo derecho a construir una vida sólida.
Tengo derecho a materializar.
Tengo derecho a confiar.
Respira estas frases no sólo con la mente.
Hazlo con todo tu cuerpo.
Enciende ahora el chakra más vivo,
Más amplio,
Más estable.
Y lleva ahora a tus manos,
A la base de tu abdomen,
A la pelvis o al corazón.
Si así lo sientes.
Permite que toda esta energía renovada se integre.
No necesitas hacer más.
No necesitas forzar nada.
El arraigo no se grita.
El arraigo se encarna.
Siente en este instante que estás aquí.
Que estás dentro.
Estás anclado.
Estás sostenida.
Hay tierra suficiente para ti.
Hay vida suficiente para ti.
Y puedes descansar dentro de tu cuerpo.
Inhala para recibir el sostén.
Inhala para liberar el miedo.
Inhala para anclarte completamente en el presente.
Y quédate unos instantes aquí.
En silencio.
Sintiendo.
Ahora,
Poco a poco,
Ve llevando de nuevo la atención a tu respiración,
Al cuerpo.
Nota el peso de tu cuerpo.
La superficie que te sostiene.
Siente tus piernas.
Siente tu pelvis.
Tus pies.
Siente la base de tu cuerpo.
Como un territorio más habitado.
Más presente.
Más tuyo.
Y permite que toda la energía que has movilizado hoy.
Toda esta fuerza de la tierra,
De la naturaleza.
Todo este arraigo.
Toda esta memoria instintiva y sabia.
Vaya encontrando su lugar dentro de ti.
Que esta meditación no se quede solo como una experiencia bonita.
Sino que baje contigo a la vida real.
A tus pasos.
A tus decisiones.
A tu manera de habitar el cuerpo.
El dinero.
El trabajo.
La casa.
Los vínculos.
Y el presente.
Imagina que esa energía roja y viva.
Se acomoda dentro de ti como una base firme.
Como una raíz encendida.
Como una luz.
Como una confianza silenciosa.
Y empieza a mover muy suavemente.
Los dedos de tus manos.
De tus pies.
Haz algún pequeño movimiento con tu cuello,
Con tus hombros.
Y ve volviendo poco a poco sin prisa.
Cuando estés lista,
Cuando estés listo,
Abre los ojos.
Manteniendo dentro de ti esa sensación de raíz.
De presencia.
Y de tierra.
Conoce a tu maestro
5.0 (1)
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