
La Quietud De La Cima
En esta meditación, te invito a observar tu mente como si fueras una montaña: firme, presente y en paz, aunque el clima cambie a su alrededor. Usaremos esta metáfora para ayudarte a entender cómo la mente procesa los pensamientos. Así como una montaña no intenta controlar las nubes que pasan ni se aferra al sol cuando brilla, tú tampoco necesitas controlar lo que surge en tu mente. Solo necesitas observar. En vez de pelearnos con los pensamientos o intentar callarlos, aprenderemos a darles espacio. A reconocerlos sin engancharnos. A verlos como lo que son: fenómenos pasajeros, como niebla que se disipa o tormentas que no duran para siempre. Esta meditación es una práctica poderosa para entrenar la atención plena y cultivar una relación más amable y sabia con tu mente. Ideal si te sientes abrumado, distraído o atrapado por pensamientos repetitivos. Solo necesitas estar presente, respirar y permitirte ser la montaña.
Transcripción
Hola,
Te invito a hacer esta práctica en donde vamos a llevar nuestra atención a cómo la mente procesa los pensamientos y vamos a utilizar esta metáfora de una montaña.
Así que te pido que ahí en donde estás,
Te sientes,
Te des estos minutos para practicar y para entrenar el músculo de la atención en donde el foco serán los pensamientos.
Llevando la atención a la respiración,
Cerrando cuando estés listo o lista de manera suave,
Gentil los ojos para llevar la atención hacia adentro o simplemente puedes descansar la mirada en un punto fijo en el suelo.
Tú decides.
Recuerda que en esta práctica no necesitas cambiar nada,
No hay una meta a donde llegar,
La intención solo es estar presente.
Observando como entra y sale el aire por las cosas nasales de manera natural,
Dejando que se asiente un poco más la mente,
La atención y utilizando este recurso maravilloso que tenemos los seres humanos de la imaginación,
Te invito a que imagines que estás en lo alto de una montaña,
En donde todo a tu alrededor parece infinito,
En donde el cielo se extiende en toda su magnificencia,
En donde en ese cielo aparecen nubes blancas,
Ligeras,
Otras un poco más obscuras y densas y solo observando no podemos juzgar a las nubes por su forma ni por su tamaño.
Pasa lo mismo con los pensamientos,
Vienen,
Van,
Cambian de forma,
Unos se mueven con más rapidez,
Otros tardan un poco más,
Pero todos pasan y si aparece uno parecido no es exactamente igual y tú no eres las nubes,
Tú eres esa montaña,
Firme,
Inmutable,
En paz.
Si una nube parece quedarse más tiempo,
No necesitas empujarla ni cambiarla,
Solo permita que siga y que a su tiempo fluya con el aire y si una nube pasa rápidamente,
Déjala ir de la misma forma,
No necesitas aferrarte los pensamientos son como esas nubes y tú eres la montaña,
Siente esa estabilidad de la montaña dentro de ti,
Esa calma que no depende de todo lo que sucede alrededor,
Solo observa,
Permite y deja fluir.
Con curiosidad lleva tu atención al tamaño,
A la cantidad de pensamientos,
Solo observando.
Recordar que en esa montaña estás observando esas nubes,
En ese cielo.
Recordar que no eres tus pensamientos,
Así como el cielo no es sus nubes.
Tienes la estabilidad y la fuerza de una montaña en donde también te permites ser el cielo,
Amplio,
Abierto,
En paz.
Cuando estés listo,
Lista,
Tomar respiración un poco más profunda,
Más consciente para regresar la atención a la aquí y a la ahora,
Recordando que siempre está la opción y el espacio para cultivar.
Esta calma.
Conoce a tu maestro
4.9 (22)
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