
Lazos con Relaciones Familiares
En esta meditación exploraremos y purificaremos los lazos energéticos conectados con nuestra familia. Este espacio se generá desde el amor y respeto por los seres que forman parte de neustro camino, padres, hermanos, hermanas, hijos, hijas o alguna figura importante de nuestro núcleo familiar.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a este audio de contribución relaciones familiares.
Colócate en una posición cómoda,
Cierra tus ojos y conecta con tu respiración.
Date un espacio para sentir tu respiración,
Inhalando y exhalando profundamente.
Date cuenta como con cada respiración tu cuerpo se relaja y liberas cualquier tensión que habite en tu interior.
Hoy vamos a entrar en el territorio de las relaciones familiares,
Cercanas.
Padres,
Madres,
Hijos,
Hijas,
Hermanos,
Hermanas y también figuras que hicieron ese papel en tu vida.
Ahí suele estar lo más profundo,
El amor más grande y muchas veces también las heridas más antiguas.
Piensa por un momento en tu familia cercana,
No intentes abarcarlo todo.
Permite que aparezca la primer relación que hoy necesita tu atención.
Puede ser con tu madre,
Tu padre,
Uno de tus hijos,
Una hermana,
Un hermano o alguien que sea parte de tu núcleo familiar.
Esa persona que al pensar en ella te mueve algo en el pecho.
Amor mezclado con enojo,
Culpa,
Tristeza,
Cansancio,
Lealtad,
Exigencia.
Cuando alguien venga a tu mente,
Nómbralo internamente.
Hoy laboro el vínculo con y di el nombre de esa persona.
No estás aquí para juzgar,
Sino para mirar,
Comprender y empezar a soltar la carga energética que ya no necesitas.
Respira profundamente y vas a visualizar que estás en un espacio interno,
Tranquilo y protegido.
Un cuarto con una luz suave,
Un jardín,
Un templo,
Un lugar que te dé calma y tranquilidad.
En el centro de este lugar estás tú y frente a ti,
A una distancia sana y respetuosa,
Aparece la figura de esa persona de tu familia.
No muy cerca,
Pero sí lo suficiente para poder verla.
Respira y observa,
Permite que surjan algunas escenas compartidas,
Momentos de cuidado,
De amor,
De apoyo y también momentos que quizá dolieron.
Palabras duras,
Ausencias,
Reproches,
Incomprensiones,
Sea lo que sea que aparezca,
Solo observa.
No te identifiques con ello,
Date permiso de crear el espacio para que surja lo que tenga que surgir.
Obsérvalos como si vieras una película,
No se trata de revivirlos,
Solo reconoce que existen.
Lleva una mano a tu corazón y repite.
Te veo.
Reconozco el lugar que ocupas en mi vida y en mi historia.
Reconozco lo que me diste,
Lo que pudiste dar y también lo que te faltó darme.
Deja que aparezca la emoción que esto despierta.
Sea cual sea,
Tan solo dé espacio a que surja.
Respira profundamente.
Y ahora pregúntate.
¿Qué es lo que más me duele o me pesa de este vínculo?
Deja que surja una palabra,
Una sensación,
Una frase corta.
Reconócelo internamente.
Ahora mira la conexión energética entre tú y esta persona.
Imagina que hay cordones o hilos de energía que los unen.
Date cuenta de dónde nacen esos hilos.
Pueden nacer desde el pecho,
El estómago,
La garganta,
Desde tu cabeza o desde alguna zona específica de tu cuerpo.
Sea como sea,
Permítete observarlos y sentirlos con mucha honestidad y respeto.
Repite.
Veo cómo todavía estoy atado,
Atada a ti desde la culpa.
La necesidad de aprobación.
El enojo,
El reclamo o el miedo.
O cualquier emoción negativa.
Reconozco estos vínculos que nos unen y que ya no son nutritivos para mí.
Respira y pregúntate con suavidad.
¿Qué sigo esperando de ti?
Tal vez un perdón,
Un te quiero.
Que te vea,
Que te reconozca o que te valore.
Que cambie,
Que sea distinto,
Que repare el pasado.
Deja que esa expectativa se haga visible dentro de ti.
Y cuando estés listo,
Lista,
Repite.
Es humano lo que esperé y lo que espero.
Es humano desear un padre,
Una madre,
Un hijo,
Un hermano,
Una persona ideal.
No me juzgo por eso.
Haz una pausa para respirar y mirar a esa persona como un ser humano,
Más allá del papel que ocupa en tu vida.
Pregúntate.
¿Qué heridas,
Límites o historias trae también esta persona?
¿Qué peso ha cargado?
¿Qué no supo hacer mejor?
Quizá porque nadie se lo enseñó.
No se trata de justificar,
Sino de comprender que tampoco es un ser perfecto.
Y dile.
Veo que también eres un ser humano.
Veo que también eres un ser herido.
Limitado por tus propias historias.
Haciendo lo que pudiste con lo que tenías y sabías.
Respira.
Ya ha llegado el momento de limpiar y purificar estos lazos energéticos.
No es romper el vínculo de amor,
Sino soltar la forma dolorosa,
Infantil o dependiente en que sigues relacionándote con esta persona.
Imagina que en una de tus manos aparece una herramienta de luz,
Una herramienta que te ayudará a limpiar.
Siente su firmeza y su suavidad.
Y acércate con tu atención completa a los cordones que te unen a esta persona que no te son más amorosos ni nutritivos.
Y antes de comenzar a limpiar,
Repite.
Reconozco que en este vínculo he llevado cargas que no me corresponden.
Y he esperado que llenes vacíos que quizá tú tampoco supiste llenar en ti.
Honro lo que sí me diste,
Aunque no haya sido perfecto.
Y reconozco lo que faltó.
Respira profundo y declara con claridad.
Desde mi ser consciente,
Elijo hacer una limpieza energética con las formas de relación que me hacen daño en este vínculo familiar.
No corto el amor verdadero.
No corto el lazo sano.
Libero la culpa,
La obligación ciega,
La necesidad de que seas distinto,
Distinta,
Para yo poder estar en paz.
Mientras sostienes esta intención,
Imagina que con tu herramienta de luz vas limpiando y purificando los cordones que te atan desde la culpa,
Que te atan desde el enojo o desde el miedo,
Quizá desde la obligación.
Limpia y purifica estos vínculos que te unen.
Visualiza cómo esos cordones se van aclarando,
Se van llenando de luz.
Siente cómo se vuelven más ligeros o más pequeños,
Suaves,
Sutiles y amorosos.
Y repite,
Devuelvo a ti lo que es tuyo,
Tus historias,
Tus decisiones,
Tus heridas,
Tu destino.
Recojo de ti lo que es mío,
Mi energía,
Mi fuerza,
Mi derecho a vivir mi propia vida.
Respira y siente cómo desde ese vínculo empiezan a volver hacia ti pequeñas luces,
Partes de tu energía,
De tu alegría,
De tu autenticidad que se había quedado atrapada en la culpa,
El enojo o en la necesidad de aprobación.
Imagina cómo esas luces regresan a ti y te van llenando,
Se van liberando también todas esas cargas que ya no te pertenecen.
Y repite,
Reclamo mi lugar como adulto,
Como adulta.
Dejo de relacionarme contigo solo desde la herida del niño o la niña.
Puedo seguir amándote,
Pero ya no desde el sacrificio,
El miedo o la dependencia,
Sino desde un lugar más libre y consciente.
Mira de nuevo a esta persona frente a ti.
Tal vez ahora la percibas un poco más humana,
Un poco menos idealizada.
Reconoce su esencia y su amor hacia ti.
Y dile,
Te dejo en el lugar que te corresponde,
Como mi madre,
Padre,
Hijo,
Hija,
Hermano,
Hermana.
No como dueño de mi destino,
Ni medida de mi valor.
Respeto tu camino y tomo el mío.
Si se trata de uno de tus padres,
Puedes añadir.
De ti tomo la vida y con eso basta.
Lo demás lo voy construyendo yo.
Paso a paso,
A mi manera.
Respira.
Dirige ahora tu atención completamente a tu corazón.
Imagina que allí se enciende una luz suave y cálida.
Y repite,
Me doy permiso de ser quien soy,
Aunque no encaje del todo en las expectativas de mi familia.
Me doy permiso de estar bien,
Aunque otros en mi familia no lo estén.
Puedo honrar mi origen sin traicionarme a mí.
Siente como esta nueva verdad se expande en todo tu cuerpo,
Llenando el espacio que quedó libre tras esta limpieza.
Respira una vez más y visualiza que esta persona se coloca en el lugar que le corresponde,
Tal vez un poco más atrás,
A un costado o a una distancia sana.
Permite que tome su lugar en tu vida,
Ya no encima de ti,
Ya no dentro de ti como una voz que manda,
Sino como parte de tu historia.
Para sellar esta labor,
Declara.
Declaro hecha esta limpieza energética con las formas dañinas o infantiles de relacionarme con esta persona de mi familia.
Honro lo que fue.
Acepto lo que no puede ser.
Y elijo seguir creciendo en mi manera de amar y de amarme a mí.
Comienza a respirar profundamente.
Date cuenta del espacio y la ligereza que ahora habita este vínculo sagrado.
Respira profundamente y comienza a habitar tu cuerpo.
Siente cada inhalación y cada exhalación.
Siente tu cuerpo y regresa al momento presente.
Si lo necesitas,
Haz un pequeño estiramiento.
Y cuando lo sientas,
Abre tus ojos.
Recordando que cada vez que pones un límite sano,
Que te eliges sin dejar de amar,
Que te reconoces como adulto en tu historia familiar,
Estás reforzando esta labor de limpieza energética y construyendo una forma más libre y amorosa.
De pertenecer a tu familia y a tu propia vida.
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