
Los septenios ¿En qué momento de tu vida estás?
¿Sientes que estás atravesando una crisis o un cambio profundo y no entiendes por qué? Según la Antroposofía de Rudolf Steiner, nuestra vida se rige por ciclos de 7 años llamados Septenios. En este episodio, exploramos el mapa biográfico del ser humano: desde la consolidación física en la infancia, pasando por la maduración anímica y la búsqueda de propósito en la adultez, hasta el florecimiento del espíritu en la madurez. En este pódcast aprenderás: Qué son los septenios y cómo influyen en tu salud y emociones. Los "Nodos Lunares": momentos clave de cuestionamiento vital (18, 37 y 55 años). El paso del cuerpo físico al desarrollo espiritual. Cómo identificar en qué etapa estás y qué herramientas necesitas hoy. Comprender tu biografía es el primer paso para vivir con consciencia y propósito. ¡Acompáñanos en este viaje a través de las edades del ser humano! Música de Fondo: Jesse Gallagher - MerKaBa
Transcripción
Te doy la bienvenida a este podcast,
En el que vamos a hablar sobre los septenios según la antroposofía.
A lo largo de la vida,
Atravesamos distintas etapas que no sólo marcan cambios físicos,
También transformaciones profundas en nuestra manera de sentir,
De pensar,
De relacionarnos con el mundo.
Desde la mirada de la antroposofía,
El desarrollo humano no es lineal ni casual,
Sino que responde a un ritmo orgánico y espiritual que acompaña nuestra biografía.
Rudolf Steiner propuso el estudio de los septenios,
Ciclos de siete años que describen cómo el ser humano va encarnando progresivamente su cuerpo,
Su alma y su espíritu.
Cada septenio trae aprendizajes,
Desafíos y cualidades propias que nos invitan a comprender nuestra historia personal desde una perspectiva más amplia y consciente.
En este recorrido vamos a explorar las principales características de cada uno de estos ciclos,
No como estructura rígida,
Sino como un mapa orientativo que puede ayudarnos a situarnos en el momento vital que estamos viviendo,
A comprender procesos pasados y a mirar el futuro con mayor claridad y sentido.
Una vez que hayas escuchado el podcast te invito a que nos dejes en comentario en qué momento de la vida estás,
Qué septenio estás atravesando y si hay algún elemento de ese septenio que estés vivenciando.
Déjalo en comentarios,
Nos gustará saber de ti.
Hoy voy a hablarte de los septenios.
Un planteamiento de antroposofía que es una cosmovisión espiritual del ser humano,
Con áreas de aplicación en la educación,
La medicina,
La arquitectura,
Las artes,
Entre otras.
Particularmente,
Dentro de su cosmovisión del ser humano y su desarrollo espiritual,
Steiner,
Máximo exponente de la antroposofía,
Estableció los septenios,
Que es el estudio biográfico de las personas cada siete años y el estudio de su temperamento.
Steiner enuncia que el desarrollo puede verse tripartitamente,
Hablando de maduración física,
Maduración anímica y maduración espiritual.
Esto quiere decir que en los tres primeros septenios,
Es decir,
De 0 a 7 años,
De 7 a 14 y de 14 a 21,
Lo que prima es la consolidación del cuerpo físico de la persona,
Y la temática central es el conocer la vida en la cual encarnamos.
Luego,
Con nuestros órganos y cuerpo ya consolidados,
Comienza el desarrollo anímico,
Que va desde los 21 a los 42 años.
Lo que prima en esta etapa es la aceptación de la vida y trabajar en lo que uno vino a aportar a este mundo.
Luego,
Finalmente,
Tenemos los 42 hasta los 63 años y de ahí en adelante,
Que encontramos el periodo de desarrollo espiritual,
Donde comienza la recapitulación de la vida,
Donde el alma se pone en servicio del yo,
Para que él pueda expresarse junto a las virtudes de la humildad,
La aceptación y el amor.
En resumen,
Querido oyente,
La antroposofía nos plantea un camino evolutivo de nuestro desarrollo humano,
Dividiendo nuestra estadía en el mundo en estas tres etapas,
Encarnar y desarrollar nuestro vehículo en el mundo,
Que es nuestra corporalidad,
Luego aceptar nuestra realidad y aportar al mundo lo que vinimos a entregar,
Para finalmente poder expresar nuestro espíritu y nuestras cualidades en este mundo.
A continuación,
Te invito a descubrir las principales características de cada una de estas etapas que duran 7 años y así poder situarte en la que te corresponde y nutrirte conscientemente de ella.
El primer septenio va de los 0 a 7 años.
En este septenio nace el cuerpo físico del bebé,
Siendo muy importante la gestación de este mismo,
Ya que las enfermedades que existan en este septenio se deberán en gran medida como repercusión a cómo fue el embarazo de la madre.
Es fundamental también dos procesos que ocurren alrededor de los 3 meses.
Primero,
Es el desarrollo psicomotor del niño.
Y segundo,
Las enfermedades que pueden entenderse como una guerra de vida y muerte.
Es común que los niños tengan altas fiebres,
Ya que a través de esto el niño transforma sustancias de la madre en sustancias propias.
La antroposofía plantea que mientras más fiebre tenga el infante cuando pequeño,
Más probabilidades de no padecer enfermedades autoinmunes cuando son grandes.
Continuando con el desarrollo psicomotor,
Es fundamental también el momento en que comienza a caminar erguido,
Ya que es una manifestación de la individualidad del niño,
De su yo individual.
El órgano que prima en este septenio es el sistema nervioso,
Ya que a través de él va desarrollando las habilidades perceptivas,
Tanto como la imitación,
El tacto,
El movimiento,
El equilibrio… Para poder fomentar esto,
Es fundamental instar el juego con el niño.
Otro elemento fundamental es el dar calor,
Ya que este posee una doble funcionalidad.
Primero,
En el nivel físico,
Esto se vivencia como protección,
Y en un nivel anímico,
Esto se vive de tal manera que el niño siente que es importante para el adulto,
Lo que va otorgándole confianza en el medio externo,
Que finalmente conlleva poseer un buen nivel de autoconfianza.
Finalmente,
La antroposofía plantea que es fundamental que el infante vivencie su realidad según esta frase,
El mundo es bueno,
Donde puede explorar,
Jugar y vivenciar de manera positiva y confiable el mundo que lo rodea.
Segundo septenio,
De 7 a 14 años.
Alrededor de los 6 añitos,
La niña,
El niño,
Comienza a perder sus dientes de leche.
Esto nos indica el comienzo de cambio de septenio,
Y que el sistema nervioso del infante ya está desarrollado y listo para comenzar la escolaridad.
En este septenio,
Se comienza a forjar el temperamento,
El cual puede ser colérico,
Que sería fuego,
Sanguíneo,
Aire,
Melancólico,
Tierra o flemático,
Agua.
Cada temperamento tiene rasgos de comportamiento determinado,
Una forma de vincularse con el mundo,
De vivenciar las experiencias,
Entre otras cualidades.
Otro aspecto fundamental de este septenio es la habilidad o posibilidad de comenzar a adquirir hábitos,
Que abarcan más que dormir,
Comer o jugar,
O trabajar también,
Sino que pueden ser hábitos de respeto,
De no criticar,
De comprender,
Saber perdonar,
Entre otros.
Es fundamental entonces poder fomentar y cultivar estos hábitos,
Tanto por parte de los padres como de las personas que enseñan.
Alrededor de los nueve años comienza lo que se denomina los sentimientos del yo,
Lo que abre a la niña al niño hacia un mundo de polaridades a partir del sentir,
Sentir simpatía y antipatía,
Sentir el yo afuera y el yo adentro,
Y de esta manera comenzar a experimentar sentimientos.
Esto puede diferenciarse claramente con los niños más pequeños,
Donde todo es de todos,
Aquí comienzan los límites de la polaridad.
Finalmente,
Es muy posible que haya una búsqueda espiritual,
Donde busque religiones para buscar esa conexión,
Ese poder religar con lo que antes de encarnar estuvo unido.
El tercer septenio va desde los 14 a los 21 años.
En este septenio la antroposofía plantea que a partir de la menarquía y la primera polución hay una diferenciación entre niños y niñas en su comportamiento.
Ellas,
Las niñas,
Se vuelven introvertidas mientras que ellos comienzan una etapa de rebeldía.
Pero antes de continuar,
Recordemos también que Steiner es del año 1900,
Por lo que hemos pasado por bastantes cambios socioculturales que pueden marcar una diferencia,
Por suerte,
A día de hoy.
Pero,
En rigor,
Este es el planteamiento descrito por la antroposofía.
En esta etapa hay un énfasis en el pensar para poder conocer el mundo.
Antes la niña,
El niño,
Solo hacía registros,
Pero ahora lo procesa y lo debate más activamente.
También comienzan a buscar conscientemente a los amigos que quiere tener,
Estableciendo relaciones cármicas importantes.
Que los jóvenes posean una aproximación a la música también es muy común en este ciclo,
Ya que lo hacen como una manera de religar con la espiritualidad de una manera más sutil.
Un evento gatillante y fundamental es que a los 18 años y medio,
Aproximadamente,
Ocurre el primer nodo lunar.
Estos son estancias cósmicas donde el Sol,
La Luna y la Tierra están en la misma ubicación que cuando nacimos.
Este nodo nos trae un cuestionamiento de ¿qué vine a hacer en esta vida?
Esta inquietud puede explicar la gran tasa disidencia de estudiantes universitarios en el primer año de esta edad,
Que entran en una carrera sin tener claro qué quieren hacer y,
Finalmente,
Cambiándose de elección hacia una más acorde con la propia vocación.
Cuarto septenio,
De los 21 a los 28 años.
Este es un septenio de experimentación,
De tener experiencias variadas,
Tanto como diferentes viajes hasta diferentes trabajos.
Hay una búsqueda de validación a través de los amigos y de la carrera.
Se hace énfasis en la calma interior,
Donde a través de ella vamos a ir adueñándonos de los espacios que habitamos.
Esto quiere decir que a través de un proceso de estabilización vamos a poder amoldarnos a los límites que vamos a ir conociendo en este mundo que se abre,
Ya fuera de la escolaridad y de lo conocido.
A los 28 comienza una crisis de los talentos,
Que es cuando cesa la inspiración y comienza la transpiración.
Esto quiere decir que los eventos que antes universalmente se iban dando fácilmente,
Dejan de fluir,
Siendo necesario más esfuerzo de parte de la persona para lograr los objetivos.
Recordemos que los tres septenios anteriores eran los septenios corporales,
Donde estábamos más protegidas,
Protegidos y acompañados por la divinidad,
Mientras nuestra corporalidad se iba desarrollando.
En cambio,
En el cuarto septenio ya comenzamos los septenios anímicos,
Donde es momento de hacerse cargo de la vida con lo forjado anteriormente,
A empoderarnos a partir de nuestros propios méritos y esfuerzos,
Ya que ahora dependemos solamente de nosotras mismas,
De nosotros mismos,
Como si fuera un empujón del universo hacia la adultez.
Es un buen momento para plantearnos el cómo vivenciamos el mundo y cómo nos vivenciamos a nosotras mismas,
Siguiendo el planteamiento anterior de ir en un camino hacia la adultez y hacia el hacerse cargo.
Quinto septenio,
De los 28 a los 35 años.
En este septenio se sitúa lo que se denomina el lugar kármico.
Es el situarse en el lugar exacto donde uno realiza aquello que vino a hacer,
Conjunto a las personas con las que tenemos que llevarlo a cabo.
Se puede apreciar que este ciclo está en la mitad de los septenios del cuerpo y del espíritu,
Lo cual produce una vivencia de aquí estoy yo.
Se sitúa el ego terrenal en la tierra y comienza una nostalgia por lo no vivido,
Pero al mismo tiempo una apertura hacia la espiritualidad.
Como se sitúa el ego terrenal en la mitad del desarrollo corporal y espiritual,
Es muy difícil tratar adicciones después de los 33 años.
Esto es porque comienzan nuevas etapas del desarrollo del ser humano,
Donde se destaca la organización que tiene él en el mundo actual.
Es así como la adicción forma ser entonces parte de esta organización del yo terrenal de la persona,
Siendo a veces difícil de rehabilitar.
Septo septenio,
De los 35 a los 42 años.
Este septenio nos trae el segundo nodo lunar,
El cual llega a los 37 años.
Esta vez nos hace cuestionarnos si estamos haciendo lo que tenemos que hacer en esta vida.
Despierta o nos remueve el concepto de autenticidad,
Que es el poder reconocer que hay problemas,
Que no somos perfectas,
Perfectos.
Nos permite asumir lo que está pasando alrededor de nosotros y poder hacernos cargo de ello.
En este periodo se vivencia frecuentemente el perdón hacia los padres y paralelo a estas vivencias comienza también el decaimiento del cuerpo físico.
La tarea fundamental es que nuestra alma no decaiga con el cuerpo,
Sino empoderarnos con este proceso,
De tal manera que lo tomemos como una oportunidad.
Mi cuerpo decae,
Pero mi alma flora,
Preparándonos para el siguiente ciclo de septenios,
El ciclo espiritual.
Séptimo septenio,
De los 42 a los 49 años.
Aquí comienza el desarrollo de los septenios espirituales,
Lo que nos trae fundamentalmente la habilidad de poder mirar más lejos de las cosas,
Sin quedarnos atrapados en ella.
Se pueden separar los hechos más fácilmente,
Con objetividad y desapego.
El planeta Marte trae a este septenio una energía movilizadora,
Que da fuerza para resolver inquietudes del septenio anterior,
Abriendo nuevas vías de creatividad para responder si estamos haciendo lo que tenemos que hacer.
Otra energía creativa que se da de manera paralela es el comienzo de la menopausia,
Que puede manifestarse fundamentalmente en dos vías de creación.
La primera es que la mujer tiene su último hijo a esta edad.
O la otra resolución hacia esta energía es el tener otras profesiones,
Otros trabajos,
Crear proyectos,
Iniciar otras empresas,
Entre otras.
Esto puede entenderse también como un brote de energía creativa,
Que mantiene activa y vigorosa a la persona,
Tanto hombre como mujer,
En este septenio,
Lo cual cabría como resolución del nodo lunar del septenio anterior.
Finalmente,
Ocurre un contraste muy importante con la juventud,
Por lo que es común ver padres y madres que comienzan a competir con sus hijos,
Para no vivenciar esta decadencia corporal natural en el ser humano.
El octavo septenio va de los 49 a los 56 años.
En esta etapa de nuestra vida surge una nueva cordialidad,
Es decir,
Una nueva manera de que el corazón se vincule con el mundo,
Fundamentado desde el compromiso y la compasión.
Ellas son nociones más elevadas de vincularse,
Las cuales nos demuestran la presencia del espíritu en esta etapa de vida.
Aquí uno se entrega hacia el otro,
Ya que en el pasado nos estábamos formando para poder hacerlo en su totalidad.
A los 55 años y medio ocurre el tercer nodo lunar,
Que nos presenta una energía de introspección hacia dos puertas de autoconocimiento.
La primera es el cuestionamiento de si hicimos lo que teníamos que hacer,
Y la segunda es ¿qué podemos hacer todavía?
El noveno septenio va de los 56 a los 63 años.
En este septenio es frecuente una búsqueda hacia la soledad,
Posiblemente impulsado por la energía de Saturno,
Que trae su sabiduría espiritual y guía.
Esto nos permite también hacer una síntesis de lo vivido en los anteriores septenios.
Saturno también nos da la energía de contactarnos con la manifestación del espíritu en la Tierra.
Dos crisis pueden ser fundamentales en este septenio.
La primera es a nivel de los vínculos,
Conflictos en la sociedad que conformamos nuestra biografía,
Tanto familia,
Hijos,
Compañeros.
Si los conflictos que surgen aquí,
Por ejemplo,
Como la partida de los hijos de la casa,
No son superados,
Una depresión puede manifestarse.
La segunda crisis deviene de una apertura de conciencia por el espíritu,
Que llama a despertar,
Manifestándose en la búsqueda de la justicia,
La verdad,
La libertad o la fraternidad.
De esta forma,
Lo que busca este despertar espiritual es poder manifestarse en las personas a través de la acción,
De la presencia,
De la voluntad,
Para que así pueda estamparse en la vida de la persona de forma activa,
Desplegándose en su día a día.
Superar las crisis biográficas anteriores va a ser imperativo para que pueda manifestarse el espíritu sin ataduras ni temores,
Sin conflictos actuales en nuestra existencia terrenal,
Para así poder desarrollar la esencia espiritual.
En conclusión,
El estudio de los septenios nos invita a contemplar la vida como un proceso evolutivo lleno de significado,
Donde cada etapa cumple una función esencial en la construcción de quienes somos,
Desde la consolidación del cuerpo físico,
Pasando por el desarrollo anímico,
Hasta la maduración espiritual.
Cada ciclo nos propone una tarea distinta y nos ofrece oportunidades únicas de crecimiento.
Comprender en qué septenio nos encontramos no busca etiquetarnos ni limitarnos,
Sino abrir un espacio de comprensión,
Aceptación y responsabilidad sobre nuestra propia biografía.
Al reconocer los ritmos de la vida,
Podemos dejar de luchar contra ellos y comenzar a acompañarlos con mayor conciencia,
Respeto y amor.
Que esta mirada antroposófica sea para ti una invitación a honrar el camino recorrido,
A reconciliarte con tus crisis y abrirte a lo que todavía está por desplegarse.
Recuerda que cada etapa,
Vivida plenamente,
Es una puerta hacia una expresión más auténtica de tu ser.
Gracias por escuchar hasta aquí,
Mi nombre es Miriam,
Si te apetece puedes dejarnos en comentarios qué septenio estás atravesando,
Cómo lo estás vivenciando.
Gracias por escuchar.
Jariyom Tat Sat.
Conoce a tu maestro
4.3 (3)
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