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Yoganidra: Me abrazo y me acepto

by Laia Villegas

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2

Bienvenida a este espacio sagrado de Yoga Nidra. A través de esta meditación, te invito a realizar un viaje hacia dentro para sentir y abrazar todo lo que eres. No hay nada que debas hacer, nada que lograr, ni nadie a quien complacer. En el gran océano de tu ser, tanto el movimiento como la quietud son bienvenidos. Déjate sostener por la tierra y rodear por un cálido círculo de amor y compasión.

Transcripción

Bienvenida,

Bienvenido a esta práctica de Yoga Nidra.

Yoganidra es un espacio solo para ti.

Es ese momento del día que eliges dejarlo todo de lado y regresará a ti.

Así que túmbate boca arriba,

Sobre la esterilla o un colchón.

Bien abrigada y coloca a tu cuerpo en la posición que sea más cómoda para ti en este momento.

Puedes dejar los brazos a los costados o en contacto con el cuerpo,

Como tú lo sientas.

Las piernas un poquito separadas,

Los pies descansando,

Cayendo a lado y lado.

Y tal vez una almohada debajo de la cabeza.

Si te va bien,

Una debajo de las rodillas.

En definitiva,

Aquella posición que te permita disfrutar de la quietud y la comodidad durante toda la práctica.

Hoy te voy a acompañar en este viaje hacia adentro.

Para sentirte y abrazar todo lo que sientes.

Para darte cuenta que siempre estás contigo.

Y que sólo necesitas escucharte,

Atenderte y darte lo que necesitas.

A partir de ahora,

Deja que mi voz sea tu voz.

Una voz interior que te acompaña de regreso a casa.

De regreso a ti.

Siente la espalda bien apoyada.

El contacto con el suelo blandito.

En la cabeza,

En la espalda.

Las lumbares los brazos,

Las piernas.

Y los pies.

Y a medida que tomas conciencia del cuerpo y de lo cómodo que se encuentra ahora,

Ahora que le estás prestando atención.

Tu cuerpo se va relajando de forma natural.

Sin necesidad de hacer nada.

Ni de aplicar ninguna técnica.

El peso del cuerpo se va desplomando hacia la tierra.

Entregando todo el peso.

Como un bebé descansando en los brazos de su madre.

La cabeza,

Los hombros,

La espalda.

Los brazos,

Las piernas.

Todo pesa,

Se desploma.

Y te permites dejarte sostener.

En los brazos de la Madre Tierra.

Y tal vez llegue una respiración profunda.

Inhalando por la nariz.

Y soltando por la boca,

Suave como salga.

Y como tú necesites,

Respirar para soltar.

Inhalando por la nariz,

Abriendo el pecho,

Como antes de un suspiro.

Y sentir el alivio al exhalar por la boca.

Y soltar.

Todo lo que necesitas soltar.

Inhala.

.

.

Y exhala.

Y así puedes seguir a tu ritmo.

Respirando con alivio.

La respiración es tu amiga.

Esa dulce amiga.

Que siempre va contigo.

Deja que ella se encargue de respirar por ti.

Soltando todo el control sobre la respiración.

Y dejando que el aire te respire.

Y en este espacio que respira.

No hay nada que debas hacer.

Nada que lograr.

Nadie a quien complacer.

No hay nada que debas cambiar en ti.

Ni fuera de ti.

Se trata más bien de permitirte ser.

De abrazarte tal como estás.

Tal como eres.

No es necesario corregir nada.

Solo aceptar lo que es.

Y seguir respirando.

Mientras la Tierra te sostiene.

Eso es,

Dejarte sostener.

Y así también puedes escuchar mi voz sin preocuparte por lo que digo.

Sin intentar darles sentido a mis palabras.

Ya que tu mente inconsciente se encargará de escuchar.

Mientras tú descansas.

Y ahora,

Tal vez.

.

.

Puedas sentir en un plano sutil.

A tu alrededor.

La presencia de un círculo de amor que te rodea.

En ese círculo se han hecho presentes diversos seres y energías benevolentes.

Que han venido de distintos espacios y tiempos hacerte compañía.

A cuidar.

Y en el centro del círculo te encuentras tú.

En este espacio sagrado.

Donde puedes sentir un abrazo cálido en tu corazón.

Escucha estas palabras que llegan desde dentro.

Me abrazo y me acepto completamente.

Puedes repetir interiormente estas palabras.

Acogiendo este sentimiento.

Me abrazo y me acepto.

Completamente.

Vamos a emprender un viaje por el cuerpo.

A medida que vaya nombrando diferentes partes,

Vas a ir deslizándote por ellas.

Entablando una profunda amistad con cada rincón de tu cuerpo.

Y así,

Poco a poco,

Vas a ir habitando tu cuerpo con cariño.

Reconociéndolo como un espacio.

Seguro.

Amable.

Amigable.

Empezaremos por la boca.

Siente la humedad en la boca.

La lengua.

El paladar.

Las encías.

Los dientes.

Tal vez quieras tragar saliva.

Siente tus labios,

El contacto entre los labios.

La mandíbula.

El oído izquierdo.

Y lo hizo ser hecho.

Los dos a la vez.

Ahora la nariz.

Observando las sensaciones.

Vamos hacia los ojos,

El ojo izquierdo.

El ojo derecho los dos ojos.

Húmedos Los párpados cerrados.

Siente como los ojos descansan.

Y tu conciencia sigue fluyendo por tu rostro.

Acariciando tu frente.

Tus mejillas,

Todo el rostro.

También el cuero cabelludo.

Todo el cráneo.

La nuca.

El cuello.

La garganta.

Hombro izquierdo.

Parte superior del brazo.

Corzo.

Antebrazo muñeca Palma de la mano.

Dedo pulgar índice Medio.

A nudlar.

Manique.

Toda la mano y sus dedos.

Y todo el brazo izquierdo.

Vamos al hombro derecho.

Parte superior del brazo derecho.

COZO Antebrazo muñeca Palma de la mano.

Dedo gordo.

Índice Medio.

ANULAR Meñique toda la mano con sus deditos.

Y todo el brazo derecho.

Conciencia de los dos brazos y las dos manos.

Observa las sensaciones.

Lleva ahora la conciencia al pecho.

Todo el pecho.

Plexo solar.

Abdomen espalda superior.

Espalda media.

Espalda baja.

Costado izquierdo del pecho.

Costado derecho.

Todo el torso envuelto en un gran abrazo.

La conciencia fluye hacia el vientre.

Y descansa en el suelo pélvico.

Abrazando toda la pelvis.

Dándole la bienvenida a todas las sensaciones que se producen aquí.

Cadera izquierda.

Muslo Rodilla.

PANTORRILLA Tobillo.

TALÓN planta del pie.

Empeine.

Dedo gordo Segundo.

Tercero.

Cuarto.

Pequeño.

El pie izquierdo con los deditos.

Y toda la pierna izquierda.

La conciencia fluye a la cadera derecha.

Muslo Rodilla.

Pantorrilla.

Tobillo.

Talón planta del pie.

Empeñe.

Dedo gordo.

Segundo.

Tercero.

Cuarto.

Pequeña.

Pie derecho con sus deditos.

Y toda la pierna derecha.

Pierna izquierda y pie.

Pierna derecha y pie.

Abrazando con cariño las dos piernas y los dos pies.

Un abrazo de sensaciones.

Ahora vas a recorrer toda la parte posterior del cuerpo desde los tobillos por detrás de las piernas.

NALGAS LUMBARES ascendiendo por la espalda.

Hasta la nuca y la cabeza.

Y desde la coronilla.

Descender hacia la frente.

Rostro garganta Pecho Abdomen piernas.

Y pies.

Toda la parte posterior del cuerpo.

Toda la parte anterior del cuerpo.

Todo el lado derecho del cuerpo.

Todo lado izquierdo.

Todo el cuerpo a la vez.

Como un espacio lleno de amor y cariño.

Donde eres bienvenida.

Y en este espacio que es tu templo.

Hay mucha vida y movimientos.

A veces el mar está agitado.

Y las olas te llevan hacia arriba.

Y hacia abajo.

Y puedes sentirlo todo muy intensamente.

Otras veces el mar está en calma.

Y la mente se aquieta.

El movimiento.

Y la quietud.

Suceden en el mismo espacio.

En un gran océano de amor.

Es un espacio amable.

Amigable.

Que te acepta y te abraza siempre.

Pase lo que pase,

Sientas lo que sientas.

Así que puedes permitirte sentirlo todo,

En este espacio interior que todo lo permite y todo lo sostiene.

Puedes dejar fluir libres tus emociones.

Tus sentimientos.

Tu dolor y tu esperanza.

Porque eres el espacio que te sostiene y que te abraza.

Un espacio acogedor.

Inhalando y exhalando.

En este espacio.

Donde todo lo que nace en ti es bienvenido.

Respira.

Lleva la atención al entrecejo.

Y respira ahí.

Observa este espacio oscuro que se abre ante ti.

Cuando lo miras con amor?

Te das cuenta.

Que es una oscuridad amiga,

Reconfortante.

Y a medida que te adentras en este espacio,

Se va iluminando.

Se disuelve todo pensamiento.

Y sólo tu corazón te guía.

Y te das cuenta que no estás sola.

Que estás contigo.

Aquí.

Donde tu ser se siente.

Aquí no hay espejos,

No hay máscaras.

Solo la verdad que sientes.

Cuando te miras a los ojos.

10.

A un alma antigua.

Un alma sabia.

Y si en algún momento ¿Te sientes cansada o triste?

Te abrazas.

Abrazando tus sombras,

Tus miedos,

Tus dudas.

Las heridas van sanando.

Y el dolor se va liberando.

Mantente respirando en el corazón.

Sintiendo el poder de tu propio abrazo.

Abrazando todas las sensaciones y emociones.

Que surgen de forma natural en este abrazo.

Me abrazo y me acepto completamente.

Me abrazo y me acepto completamente.

Me abrazo y me acepto completamente.

Un momentito ahora para descansar en el corazón.

Respira ahí.

Y es ahora cuando te das cuenta que todo el tiempo.

Has estado rodeada de un círculo de amor.

De seres benevolentes.

Que te aceptan tal como eres y siempre desean tu mayor bien.

Por hoy es suficiente.

Porque ya puedes sentir en lo profundo que algo está cambiando.

Sin prisa.

Sin esfuerzo.

Confiando.

Recuerda,

No hay nada que cambiar en ti.

Con solo ser tú es más que suficiente.

Quiero traerte aquí.

Un poema.

Titulado Regresar a casa.

Que dice así.

Y la Gran Madre dijo.

.

.

Ven,

Hija mía,

Y dame todo lo que eres.

No tengo miedo de tu fuerza y oscuridad.

De tu miedo y dolor.

Dame tus lágrimas.

Serán mis ríos caudalosos y mis océanos revueltos.

Dame tu ira.

Explotará por mis volcanes rebosando de lava y truenos retumbantes.

Dame tu espíritu cansado.

Lo dejaré reposar en mis suaves prados.

Dame tus anhelos y tus sueños.

Plantaré un campo de girasoles.

Y dibujaré arcoiris en el cielo.

No eres demasiado para mí.

Mis brazos y mi corazón abrazan tu auténtica abundancia.

Hay espacio en mi mundo para todos vosotros,

Todo lo que sois.

Temeceré en las ramas de mi secuoya milenaria.

Y los valles de mis redondeadas y suaves colinas.

Mis vientos suaves te cantarán canciones de cuna.

Y calmarán tu corazón abrumado.

Suelta tu dolor profundo.

No estás sola.

Y nunca has estado sola.

Vamos a ir regresando a la conciencia del cuerpo.

Siente el aire pasar por tus fosas nasales.

Llegar a los pulmones y el abdomen.

Y suelta.

Permite que lleguen respiraciones más amplias.

Y empieza a abrir la percepción de tu piel.

El contacto con la esterilla,

Con la mantita.

Siente la humedad en la boca.

Y los sonidos del entorno.

Siente todo el cuerpo.

Que descansa.

Y poco a poco,

Como tú lo necesites.

Puedes ir moviéndote.

Despacito.

Si quieres,

Puedes llevar las manos al pecho.

Y sentir ese abrazo.

Para disfrutarte todo el tiempo que necesites.

Y cuando estés lista o estés listo.

.

.

Puedes doblar las rodillas.

Y dejarte caer a un costado.

Y permanecer ahí.

Acurrucada.

Sin ninguna prisa.

Dejando que los beneficios de la práctica se vayan integrando en tu cuerpo.

En tu mente.

En tu corazón.

Esta sesión de yoga nidra termina aquí.

Muchas gracias por recibirla.

HARI OM TAT SAT Harium tatsat.

© 2026 Laia Villegas. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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