
Yoganidra: El Arte de Soltar
Bienvenida y bienvenido a este espacio de profunda liberación. Esta sesión de Yoga Nidra está completamente dedicada al arte de soltar; soltar para poder descansar de verdad. ¿En qué consiste soltar? Es un gesto interno de suavidad, la decisión valiente de aceptar lo que es y dejar de luchar con nosotros mismos y con el mundo. A menudo nos aferramos a creencias, pensamientos o emociones que nos dañan por una falsa sensación de seguridad. Hoy te invito a quedarte con las manos vacías ante lo desconocido y descubrir que ese vacío no está desierto, sino lleno de tu pura presencia y conciencia. Cuando lo sueltas todo, tu Ser permanece. Preparación para la práctica: Crea un espacio íntimo y cómodo. Te recomendamos usar un cojín bajo la cabeza, otro bajo las rodillas y abrigarte con una manta. No busques hacerlo bien o mal; esta práctica consiste en el "no hacer". Solo cierra los ojos, confía y déjate llevar por mi voz. Hari Om Tat Sat
Transcripción
Muy bienvenida,
Bienvenido a esta práctica de yoga nidra.
La sesión de hoy está dedicada a soltar.
A soltar para poder descansar de verdad.
¿En qué consiste soltar?
Soltar es un gesto interno como de suavidad.
Es una decisión,
Es una decisión de aceptar lo que es y lo que ya no puede ser.
Soltar es dejar de luchar.
Dejar de intentar controlar nuestra vida para dejarnos vivir en paz.
¿Y por qué nos cuesta tanto soltar?
Porque en el fondo tener algo a lo que agarrarnos nos da seguridad.
Nos agarramos a creencias,
A identidades,
Incluso a pensamientos o emociones que nos hacen daño.
Como la culpa,
El miedo,
El enojo.
Soltar el control implica aceptar que somos una mota de polvo en el universo.
Y que no existe una verdad absoluta en la que sostenernos.
Soltar significa quedarse con las manos vacías ante lo desconocido.
Y eso da miedo,
Sí.
Por eso soltar requiere fe y valentía.
Cuando sueltas el control y descansas unos instantes en el vacío,
Enseguida te das cuenta que ese espacio nuevo no está vacío.
Sino que está lleno de ti.
Que no hay razones para tener miedo.
Que puedes habitar el vacío como un espacio libre.
Fértil.
Lleno de presencia,
De conciencia.
Cuando sueltas no pierdes nada.
Porque tu ser permanece.
Más bien,
Soltar te libera de las cadenas que te impiden ser tú.
Así que hoy.
.
.
Estás lista para soltar lo que ya no te sirve.
Vamos a ir.
.
.
Desprendiéndonos.
Con suavidad.
Y lo vamos a hacer con amor y sin forza.
Vamos a confiar en el proceso de soltar.
Que sucede de forma natural.
Cuando te das el permiso.
Y dejas.
Que la vida se encargue.
Bien acomodada.
En tu nido del descanso.
Tumbada boca arriba en Shavasana.
En la postura que te sientas más cómoda,
Más sostenida.
Tal vez quieras colocar un cojín debajo de la cabeza.
Cubrirte separando un poco las piernas y dejando caer los pies a lado y lado.
Los brazos un poco separados del cuerpo,
Descansando.
Las palmas hacia arriba.
En un gesto de apertura.
Y tomándote unos instantes para ajustar el cuerpo.
Acomodando la pelvis,
La cabeza,
La espalda.
Relajando los hombros,
Los brazos,
Los pies.
Esta práctica no requiere ningún esfuerzo por tu parte.
Simplemente déjate acompañar por mi voz.
Y entrégate a lo que vayas sintiendo en cada momento.
No es posible hacerlo mal ni hacerlo bien.
Porque se trata de no hacer.
Así que si llega un impulso a la acción.
.
.
No lo sigas.
Simplemente disfruta.
Si en algún momento te duermes o te pierdes,
No te preocupes.
Tu cuerpo seguirá escuchando.
Y tu conciencia seguirá presente.
Desde un lugar.
Más profundo.
Y cuando sientas que tu cuerpo está bien colocado,
Abre un poquito los ojos.
Y ahora permite que tus párpados se cierren suavemente.
Eso es.
Cuando los ojos se cierran de forma consciente,
La mirada se abre hacia dentro.
Y la forma de mirar hacia adentro.
Es sentir.
Sentir tu mundo interior?
En toda su grandeza.
Siente el contacto del cuerpo con la tierra.
En la cabeza,
Los hombros.
La espalda.
Los brazos Las manos.
Desnalgas.
Las piernas.
Los talones.
La tierra siempre está sosteniéndote.
Está aquí para ti.
Para recibirte.
Inhala profundamente.
Y al exhalar,
Deja que el peso del cuerpo caiga hacia la tierra.
Otra vez sin ala.
Y al exhalar suelta un poquito más.
Inhala ampliamente.
Y al soltar escucha una voz interior que dice relaja,
Confía y suelta.
Ahora suelta el control sobre el cuerpo.
Y permite que él se relaje a su manera.
Él sabe hacerlo.
No necesita que le guíes con ninguna técnica.
Ahora suelta el control sobre la respiración.
Y deja que la respiración encuentre su propio ritmo.
Ahora suelta el control sobre la mente.
Y permite que los pensamientos Vengan y se vayan.
Sin seguirlos.
Tal vez puedas sentir.
.
.
Que en este gesto interno de entregarte Es como si por dentro dejaras de apretar.
Relaja,
Confía.
Y suelto.
Te entregas al gran misterio.
A la sabiduría silenciosa que respira tu cuerpo.
Que hace latir tu corazón.
Que sostiene la vida.
No necesitas entenderlo,
Solo permitirlo.
Lleva la atención al centro del pecho.
Y recibe este sancalpa.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Todo el cuerpo se afloja.
Tu cuerpo descansa en la tierra.
Siente como la tierra respira contigo.
Y en cada exhalación se suelta lo que tu cuerpo ya no puede sostener.
La pesadez,
El cansancio.
La atención.
La rigidez.
Todo eso se desprende y es absorbido por la tierra.
La tierra lo acoge todo.
Lo regenera.
Cómo transforma las hojas secas en tierra fértil.
También sabe transformar tu cansancio antiguo en materia viva.
Deja que la tierra absorba tus tensiones.
En la mandíbula.
La espalda.
En las caderas,
En las piernas.
Deja que la tierra haga ese trabajo silencioso.
El cuerpo se vuelve blando como la tierra húmeda.
Un cuerpo de arcilla que se amolda.
A este espacio de descanso.
Siente todo el cuerpo.
La parte posterior del cuerpo.
La parte anterior del cuerpo.
El lado derecho del cuerpo.
El lado izquierdo del cuerpo.
Todo el cuerpo.
Y lleva la atención a la respiración.
Observa cómo tu cuerpo respira.
El aire entra.
El aire sale.
Siente el aire entrando por las narinas.
Y el aire saliendo.
Llevándose algo de ti.
Cada exhalación abre nuevos espacios para liberar.
La respiración te enseña a dejar ir.
Abrirte.
A confiar.
Al inhalar,
El aire trae claridad.
Y al exhalar se lleva lo que se tiene que llevar.
Siente como el aire va entrando en los espacios internos de tu cuerpo.
Entre las costillas.
Detrás del corazón.
En tu vientre.
Como una brisa suave que va abriendo las ventanas de tu morada interior.
Disolviendo tensiones.
Aliviando dolores.
El aire mueve lo que estaba estancado.
Y te da aliento para que tu corazón suspire.
Y así va abriendo espacio para sentir.
Para soltar.
El aire entra y te llena.
El aire sale y te vacía.
Llenarte y vaciarte.
Observa la experiencia de llenarte.
Cuerpo está lleno de presencia,
De sensaciones.
De energía.
De emociones,
Pensamientos,
De memorias.
Siente todo lo que ocupa espacio dentro de ti.
Y cómo se siente estar llena de una historia antigua.
Y ahora… mientras exhalas y sueltas.
Deja que se abran las puertas y las ventanas.
Y observa el alivio de la experiencia de vaciarte.
El cuerpo se vacía.
Y se siente como una morada espaciosa.
Y silenciosa.
Y en ese vacío.
Te das cuenta.
Que ese espacio está lleno de ti.
Lleno de vida.
Un silencio.
Lleno de presencia.
Y ahora permite que ante tu mirada interior aparezca un espacio natural.
¿El aire es puro?
La luz es suave.
Todo está en calma.
¿Escuchas el sonido de un río?
Y te acercas.
Un río de agua cristalina.
Que fluyen sin prisa.
Encontrando su camino entre las piedras.
Con suavidad,
Más entrando en el río.
El agua toca tus pies,
Tus tobillos.
Tus piernas.
Nagwa limpia,
Cristalina.
Y a te acaricia y te purifica.
Y vas entrando en el río.
Y te sumerges completamente.
Siente como el río purifica.
Tus ríos internos.
Deshaciendo nudos antiguos.
El agua se lleva todo lo que te molesta.
Arrastrando pequeñas sombras.
Cansancios,
Miedos.
Tristezas.
Sólo deja que se vaya.
Y deja que el agua limpie tu mente.
Tus creencias.
La idea de ti,
O de lo que deberías ser.
Todo eso se disuelve.
Como la sal en el agua.
Y se lo lleva al río.
¡Hasta el mar!
Sales del agua.
Tu cuerpo está limpio.
Corazón abierto.
Tu mente espaciosa.
Y cerca del río,
En un claro de bosque.
Hay un fuego encendido.
Es un fuego sagrado.
¿En este fuego?
¿Puedes entregar?
Lo que todavía queda por soltar.
Déjate sentir.
Y recuerda.
¿Por qué has llegado hasta aquí?
Que estás lista para soltar.
Imagina.
Que lo colocas en tus manos.
Lo observas con respeto.
Y le das gracias.
Ahora ya puedes soltarlo.
Entregarlo.
Al fuego sagrado.
Que lo recibe.
Y lo transforma.
En luz.
Y en esa luz Algo más verdadero empieza a mostrarse.
Ante el fuego en silencio.
Siente esta verdad sencilla.
Cuando sueltas lo que no eres.
Tu ser tiene más espacio para brillar.
El fuego ya no tiene nada que quemar.
Solo ilumina el espacio de tu conciencia.
Y es que tú eres este espacio.
Donde se disuelve la tierra.
Se disuelve el agua.
El aire.
Y el fuego.
Descansa ahí.
El gran misterio te sostiene.
Siente tu presencia.
Íntima,
Silenciosa.
Lo que queda cuando lo entregas todo.
Eso es lo que eres.
Y descansa ahí abrazando lo que eres.
Descansando en tu ser.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Empieza a tomar conciencia de tu respiración.
Y deja que te acompañe de regreso al cuerpo.
Siente el peso del cuerpo.
El contacto con la tierra.
En la cabeza,
En la espalda.
Las piernas,
Los brazos.
.
.
Siente la piel.
La temperatura.
.
.
Los sonidos que llegan a ti.
Desde lo lejos.
Empieza a sentir los dedos de las manos.
Los pies.
Tu cuerpo va despertando y tal vez le apetezca hacer algún movimiento.
Estirar los brazos o las piernas.
Bosezar o suspirar.
Siéntete libre de despertar.
A tu manera.
Y cuando lo sientas,
Puedes doblar la rodilla así.
Tumbarte hacia el lado derecho.
Y descansar ahí un poquito más.
Sintiendo el eco de la práctica en ti.
¿Cómo se siente lo que permanece?
Después de haber soltado.
Y cuando estés lista,
Sólo cuando estés lista.
Te puedes incorporar todavía con los ojos cerrados.
Hacia la posición sentada.
Y permanecer ahí,
En meditación.
Todo el tiempo.
Que necesites para… En el momento en el que la práctica se sienta en tu cuerpo,
En el momento en el que la práctica en todo tu ser.
Agradeciendo a la tierra que te sostiene.
Al aire que te respira.
Al agua que te purifica.
Y al fuego que te transforma.
Confío y suelto.
Descanso en mi ser.
Hari Om Tat Sat.
Hari Om Tatsa.
Conoce a tu maestro
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