
Ser la Verdad
Una de las cuestiones más complejas es deshabilitar nuestro hábito adquirido de llevarlo todo a nuestro pensamiento, junto con la identificación con los actos que realizamos. Nos empezamos separar de ello cuando reconocemos que hay una identidad real en nuestro interior antes de cualquier acto.
Transcripción
Hola,
De nuevo en este espacio de reflexión,
De encuentro desde nuestro interior.
Un espacio donde buscamos esa realidad interior con la intención de expresarnos desde el interior con escuchar,
Si hay resonancia,
Si hay percepción.
Así que vamos a dar comienzo a una nueva reflexión.
Y así es como se avanza en ese aspecto de incompatibilidad de lo que es el carno interior y la vida humana.
Los seres humanos,
Como seres vivos que somos dentro del mundo biológico,
Deberíamos estar integrados en los aspectos vitales del nacer y morir.
No debería ocasionarnos dudas en nuestra comprensión,
En nuestro pensamiento,
Si fuese algo natural.
El hecho de que nos aterre tanto a la muerte en no conocer lo que hay más allá,
El haber construido una idea de realidad que está medido entre un nacer y un morir,
Es precisamente lo que dificulta nuestra comprensión y lo que genera sin duda el rechazo y el conflicto del fenómeno de que todo pasa,
De que todo es efímero.
Nuestro interior sin duda anhela lo perfecto,
Lo estable,
Lo completo,
Lo que no termina.
Sin duda alguna nuestro interior tiene un anhelo de todo ello.
Y es el motivo por el que pretendemos encontrar o intentamos encontrar en la vida humana un momento,
Un lugar en el que lograr identificarnos plenamente según nuestro interior.
En esa indagación interior,
En ese reconocimiento de la verdadera naturaleza de lo que es nuestro interior,
Separándonos de toda la vida,
De todo lo que hemos aprendido y comprendido,
Podemos llegar a sentir esa realidad permanente de lo que somos.
Y podemos fácilmente mantener esa atención en el interior mientras transcurre la vida.
Sin embargo,
Siempre que intentemos comprender,
Casar,
Emparejar ese sentimiento de ser interior con la vida humana,
Entraremos nuevamente en el conflicto.
Desde la mentalidad humana no podemos comprender ni acoger lo que nuestro interior es.
Así que siempre habrá una dificultad de mantener la consciencia interior de ser mientras vivimos la vida.
Porque todo lo que obtenemos,
Todo lo que comprendemos,
Lo incorporamos a la idea de yo,
Al sistema de creencias de nuestra identidad,
A las memorias,
A los recuerdos y a nuestras acciones.
Mantener nuestra atención verdaderamente en la realidad interior es difícil,
Es suficientemente complejo.
No es algo que vayamos a conseguir de un momento a otro,
Porque de manera aprendida y programada,
Cada acto implica volvernos a sumergir en lo que es la vida humana.
Dar los primeros pasos en ese sentido implica darnos mucho tiempo en nuestras acciones.
Cuando tenemos que hacer algo,
Decir algo,
Intentar algo,
Por ejemplo,
Para alimentarnos,
Para trabajar,
Tendremos que darnos mucho tiempo.
De manera que esa atención en nuestra realidad interior no se disipe en el acto.
Saber que es un acto humano y a su vez no separarnos en absoluto de la auto observación interior.
De esta manera podemos visualizar interiormente el acto que vamos a realizar,
Yendo como por delante del movimiento.
Antes de hacer,
Decido hacer.
Observo el movimiento y mientras transcurre el acto,
Sigo estando interiorizado,
Consciente de mi realidad interior,
De que estoy movilizando un acto en la realidad efímera,
En la realidad humana que no soy.
Será como un juego,
Como desde donde soy real interactúo en una dimensión que no es real,
Según el punto de vista interior,
Porque es efímera,
Porque ya pasó,
Como toda nuestra historia.
Ya pasó,
No está.
Simplemente queda el recuerdo de haber experimentado algo que pasa y termina.
Del mismo modo,
Cuando estoy realizando el acto,
Ya puedo ver cómo pasa,
Cómo queda atrás,
Y sin embargo,
El que está en el interior prestando atención,
Permanece.
De esa manera,
Acogemos cada nuevo acontecimiento,
Cada nuevo acto,
Afianzándonos en la realidad interior de ser.
En cualquier momento estaremos preparados para desapegarnos de lo que está ocurriendo.
Hacerlo de manera permanente,
Dar lo mejor y estar en el interior con desapego.
De esa manera,
Si llegase el día en que hemos de soltar nuestro cuerpo,
Sería exactamente lo mismo,
Desapegarnos de lo que no somos,
Para permanecer en lo que somos.
Aprender a vivir de este modo como un ser humano requiere muchísima atención y quizás muchísimo tiempo.
Aunque con cada acto que realizamos,
Podemos ya iniciar el proceso de consciencia,
De observar cómo se inicia la acción y cómo no queda nada realmente impregnado en esa sensación interior de ser.
Ocurre que cuanto más tiempo dedicamos a ese estar interior,
En la base de lo real,
De lo que se muestra,
Sin ningún esfuerzo,
Sin ninguna intención,
Por parte de nuestra identidad humana interesada,
Lo que se manifiesta en ese interior es netamente la verdad,
Lo real.
Y tener la seguridad de que esa manifestación que vamos recibiendo interiormente es la verdad,
Es la forma perfecta y adecuada para poder ser,
Para poder trascender todo lo humano,
Para mantenernos en lo real.
De esa manera damos total prioridad a lo que permanece,
A lo que somos en verdad.
De esa manera ya no vemos el estado humano egímero como algo que nos represente,
Ni como algo que represente a los demás.
Son insignificantes sus acciones con respecto a la realidad interior.
De esa manera podemos percibir a cada ser humano desde la misma perspectiva que estamos percibiendo nuestro interior.
Si aprendo a escuchar mi realidad interior,
Sin duda comenzaré a estar capacitado para percibir la realidad interior de todo.
Dejarnos abrir cada vez más a esa percepción nos facilitará enormemente mantenernos en ese estado interior.
Que así sea.
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