
Reto Respira - Día 6
Bienvenidos a un día más de nuestro reto Respira. Hoy es un día para integrar, descansar y volver a lo esencial. Un espacio para escuchar tu respiración y descubrir que siempre puedes regresar a ella, tal y como estés.
Transcripción
Te doy la bienvenida.
A este sexto día del reto.
Hoy quiero invitarte a que esta práctica sea un poco diferente.
No vamos a aprender una técnica nueva,
No vamos a añadir nada más.
Hoy simplemente vamos a descansar.
A integrar todo lo explorado durante estos días.
A recordar que la respiración no es una tarea.
No es algo que tengamos que hacer bien.
Es un lugar.
Al que podemos.
Bolivar.
Un hogar que siempre viaja con nosotros.
Busca una postura cómoda.
Tómate unos instantes para acomodarte de verdad.
Quedas relajando los hombros.
Permitiendo que el cuerpo encuentre una sensación de estabilidad.
Y comodidad.
Si te resulta agradable,
Cierra los ojos.
O deja la mirada suave.
Y relajante.
Lleva ahora tu atención al rostro.
Observa el entrecejo y permite que se suavice.
Relaja los músculos alrededor de los ojos.
Afloja la mandíbula.
Como si toda la expresión del rostro pudiera volverse un poco más.
Un poco más tranquila.
Siente el contacto de tu cuerpo con la silla,
El cojín o el suelo.
Siente el apoyo que te sostiene.
Y premite que esa sensación te ayude a aterrizar.
A llegar plenamente aquí.
A este momento.
Vamos a comenzar con tres respiraciones conscientes,
Inhalando lentamente por la nariz.
Exhalando despacio.
De nuevo inhalando exhalando y una vez más inhalando profundamente.
Excelente.
Ahora realiza tres respiraciones más.
A tu propio ritmo.
Y con cada exhalación imagina que vas.
Dejando atrás las preocupaciones.
Las tareas pendientes.
Los pensamientos sobre ayer,
Las anticipaciones sobre mañana.
Regresando poco a poco al único lugar donde realmente está ocurriendo la vida.
Este instante.
Conecta ahora con tu intención para esta práctica.
Pregúntate suavemente.
Porque quiero practicar hoy.
Que necesito en este momento.
Que me gustaría cultivar?
Y no busques una respuesta intelectual.
Simplemente deja que aparezca una sensación.
Una dirección.
Una intención sincera.
Y ahora vuelve a la respiración.
Encontrando el lugar donde la percibes con más claridad.
Las fosas nasales el pecho el abdomen o quizás el movimiento completo del cuerpo al respirar.
No importa dónde.
Solo encuentran ese punto de referencia.
Permite que la respiración sea exactamente como es.
Pero si necesitas alargar la exhalación para sentir más calma Puedes hacerlo.
Si te ayudan las pequeñas pausas entre respiraciones.
También.
Y si prefieres respirar de forma completamente natural.
Está perfecto.
No hay una técnica concreta que seguir.
La invitación es escuchar.
Y confiar.
Observa cada inhalación.
Observa cada exhalación.
Con una atención a mano.
Como si estuvieras acompañando algo muy querido.
Y cuando la mente se distraiga porque eso forma parte natural de la práctica.
Simplemente date cuenta.
Quizás aparezca un pensamiento,
Una imagen.
Una emoción,
Un sonido.
Reconócelo.
Y voilá.
Sin enfado.
Sin frustración.
Sin sentir que has hecho algo mal.
Recordando que el éxito de esta práctica no consiste en mantener una concentración perfecta.
El verdadero entrenamiento consiste en regresar.
Una y otra vez.
Con paciencia.
Con amabilidad.
Con milda.
Si hoy la mente está especialmente inquieta,
¿Puedes ayudarte contando respiraciones?
Quizás 5 respiraciones conscientes,
Quizás 10.
Para ofrecerle a la atención un apoyo adicional.
Y si la mente está tranquila.
Simplemente descansa en el flujo de la respiración.
Sin hacer nada más.
La vida está respirando a través de ti.
Momento Próximamente.
Y quizá puedas percibirlo.
Esta conciencia que observa una presencia.
Silenciosa.
Una calma.
Que no depende de que todo sea perfecto.
Permanece unos instantes más aquí.
En la simple experiencia.
De estar.
Viva,
Viva.
Respirar.
De ser.
Poco a poco vamos acercándonos al final de la práctica.
Observa cómo te encuentras ahora.
Cómo está tu cuerpo.
Como está tu mente No hace falta que haya cambiado nada.
Simplemente observa y reconoce.
El regalo.
De asecho al detenerte.
Al escuchar.
Al ofrecerte este espacio de presencia.
Porque cada vez que cultivas calma dentro de ti también llevas un poco más de calma.
Al mundo que te rodea.
A tu relación.
A tus palabras,
A tus acciones.
Vamos a terminar con tres respiraciones compartidas.
Inhalamos.
Exhalamos.
Y inhalamos.
Exhalamos.
Una última vez inhalamos.
Y exhalamos.
Si lo deseas,
Junta las palmas frente al corazón.
Inclina suavemente la cabeza.
Y agradece a tu respiración por acompañarte siempre.
Agradece a tu cuerpo.
Agradece este camino que estás recorriendo.
Que los beneficios de esta práctica contribuyan a tu bienestar?
Y al bienestar de todos los seres.
Gracias por practicar.
Mañana comenzaremos a explorar cómo la respiración puede abrir la puerta a la bondad,
La compasión.
Y la gratitud.
Nos vemos mañana.
Conoce a tu maestro
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