
Dormicuentos - El Gato con Botas
Esta historia clásica de la tradición oral nos muestra que independientemente de nuestro tamaño, y aunque para otras personas podemos parecer insignificantes, nuestras acciones y actitudes pueden lograr cosas increíbles.
Transcripción
Dormicuentos,
Ponte la pijama,
Lávate los dientes,
Acúrrucate con tu mamá o con tu osito de peluche y disfruta esta historia.
El gato con botas y el hijo del molinero.
Había una vez un molinero que al morir dejó en herencia a sus tres hijos tan solo el molino,
Un burro y un gato.
En el reparto el hijo mayor se quedó con el molino,
El segundo con el burro y el más pequeño tuvo que conformarse con el gato.
Mis hermanos podrán ganarse la vida con el molino y el burro,
Pensaba el menor,
Pero ¿y yo?
Después de haberme comido el gato y hacerme unos guantes con su pellejo moriré de hambre sin remedio.
El gato que estaba escuchando aunque fingía dormir habló entonces con un tono muy serio.
No te aflijas mi amo,
Lo único que tienes que hacer es darme un saco y conseguirme unas botas para poder recorrer el monte y ya verás que esta herencia que te ha tocado no es tan mala como parece.
El hijo del molinero lo miró y recordó lo hábil que era cazando ratas en el molino.
Cómo se colgaba de las patas o se hacía el muerto escondido en medio de la harina y decidió darle el saco y las botas.
El gato se calzó las botas,
Se echó el saco al hombro y se fue corriendo a un sitio de caza donde había una gran cantidad de conejos.
Puso un puñado de salvado de trigo dentro del saco y algunas hierbas y se tendió en el suelo haciéndose el muerto.
Al cabo de poco tiempo un conejo gordo y desprevenido se acercó oliendo las hierbas y se metió en el saco.
El gato de un salto cazó y mató al conejo.
Muy orgulloso fue a ver al rey y le pidió audiencia.
Lo llevaron a la cámara real y nada más entrar hizo una gran reverencia.
Majestad,
Dijo,
Aquí tienes un conejo de monte que el señor marqués de Carabás me ha encargado que le traiga con sus saludos.
Dile a tu amo,
Respondió el rey,
Que se lo agradezco mucho y que me place.
Otro día el gato fue a esconderse en un campo de trigo siempre con el saco abierto.
Esta vez cazó dos perdices y tal como lo había hecho con el conejo fue ofrecérselas al rey.
Así continuó el gato a lo largo de dos o tres meses llevándole de vez en cuando al rey diferentes piezas de caza y diciéndole que se las enviaba el marqués de Carabás.
Y un día en una de sus visitas a palacio se enteró que el rey iba a salir de paseo por la orilla del río con su hija,
La princesa más bella del mundo.
El gato corrió con su amo y le dijo,
Si sigues mi consejo tu porvenir está resuelto.
Debes bañarte en el río en el sitio que yo te indique,
Solo debes recordar que ya no eres el hijo del molinero sino el marqués de Carabás.
El hijo del molinero hizo lo que le indicaba su gato y cuando se estaba bañando el rey pasó por allí.
El gato entonces se puso a gritar,
Socorro,
Socorro,
Mi amo,
El marqués de Carabás se está ahogando.
Al oír los gritos el rey sacó la cabeza por la portezuela de su carroza y reconoció al gato que le había llevado tantos obsequios.
Ordenó inmediatamente a sus lacayos que socorrieran al marqués.
El gato acercándose a la carroza le dijo al rey que unos ladrones habían robado la ropa de su amo mientras se bañaba,
Cuando en realidad él había escondido en unos matorrales las pobres ropas del hijo del molinero.
El rey ordenó a sus oficiales que fuesen a buscar uno de sus más hermosos trajes y se lo regalaran al marqués de Carabás.
El hijo del molinero era gentil y agraciado y con el traje del rey se veía muy elegante.
La princesa lo miró y se enamoró locamente de él y el rey,
Viendo a su hija tan contenta,
Lo invitó a subir a la carroza para continuar el paseo con ellos.
El gato estaba encantado al ver que sus planes estaban resultando tan bien.
Se adelantó a la comitiva y cuando vio a unos campesinos que estaban cegando dentro de un campo de tribo les dijo con voz amenazadora.
Dentro de un momento pasará el rey en su carroza.
Cuando pregunte a quién pertenecen estos campos deben decirle que al marqués de Carabás.
Si no lo hacen los hará picadillo.
Y así fue.
Cuando el rey les preguntó de quién era ese hermoso campo todos contestaron a coro.
Del marqués de Carabás.
Tienes una hermosa hacienda marqués.
Comentó el rey.
Pues sí majestad.
No deja de darme una buena cosecha al año.
Contestó el hijo del molinero.
Ella estaba entendiendo lo que tramaba el gato.
Y el gato seguía adelante.
Se topó con unos vendimiadores recogiendo uva en unos viñedos y les dijo.
Muy pronto pasará el rey con su carroza.
Cuando les pregunte que a quién pertenecen estos viñedos deben decirle que al marqués de Carabás.
Si no lo hacen los hará picadillo.
Y cuando el rey en su carroza pasó por allí y preguntó de quién eran esos campos los vendimiadores contestaron a coro.
Del marqués de Carabás majestad.
Y al rey le pareció muy bien estar paseando con un marqués dueño de tantas tierras.
El gato con bota seguía adelante.
Llegó entonces hasta un hermoso castillo que pertenecía a un terrible ogro quien era justamente el verdadero dueño de todas las tierras y campos que el rey admiraba.
El gato se había informado cuidadosamente acerca de este ogro en sus correrías cazando conejos y perdices para el rey.
Y sabía cuáles eran sus poderes.
Le pidió audiencia y le dijo con mucha cortesía que estando tan cerca de su castillo había querido pasar a saludarlo y el ogro se sintió complacido.
Me han dicho dijo el gato que tienes el poder de transformarte en toda clase de animales que puedes por ejemplo transformarte en un león o en un elefante.
Es verdad dijo el ogro con su ronca voz y ahora mismo lo verás.
Saz.
Desapareció el ogro y apareció un enorme león de ojos amarillos y afilados colmillos.
El gato se asustó tanto que trepó por un canalón hasta el tejado.
De inmediato el ogro recuperó su aspecto normal y se sintió muy orgulloso cuando vio al gato con botas temblando en el tejado.
¡Qué susto he pasado!
Confesó el gato cuando estuvo abajo nuevamente pero siguió hablando con entusiasmo.
Me han dicho también que eres capaz de transformarte en animales pequeños como una rata o un ratón.
Eso sí me parece imposible.
¿Imposible?
Sonrió el ogro con displicencia.
Ya lo verás.
Y Saz se convirtió en un pequeñito ratón que se puso a corretear muy cerca del gato.
Entonces el gato con botas sin esperar un segundo saltó sobre el ratón y se lo comió justo a tiempo porque en ese mismo instante el rey y su comitiva venían entrando al castillo.
Salió el gato a recibirlos y haciendo una reverencia muy elegante dijo.
Majestad sea bienvenido al castillo de su excelencia el Marqués de Carabás.
¿Cómo?
Exclamó el rey.
¿También es suyo este castillo?
¡Qué hermoso!
Me gustaría visitarlo.
Bajaron de la carroza y entraron al castillo.
El gato se adelantó a la cocina para ordenar que sirvieran una regia cena con los mejores vinos y la mesa estaba servida en el momento preciso en que terminaron de visitar los salones y jardines del castillo.
Entonces el rey después de haber comido tan bien le propuso al marqués que se casara con su hija.
El marqués de Carabás le contestó que muy gustoso aceptaba el honor que el rey le hacía y la princesa no protestó porque estaba loca de amor por él.
Ese mismo día se comprometieron y muy pronto se casaron.
El gato se convirtió en un gran señor nunca más volvió a perseguir ratones sino uno que otro día y solo por pura diversión.
Y colorín colorado esta historia se ha terminado.
Y la hora de soñar ha comenzado.
Conoce a tu maestro
4.8 (40)
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