
Mente Clara como el Agua
by Gisela Bollo
Una historia atribuida al Buda que ilustra de una manera muy simple un aspecto de la naturaleza de nuestra mente. La mente puede estar agitada o confundida y no nos permite ver con claridad, pero también tiene la posibilidad de calmarse, una capacidad que se desarrolla con la práctica. Esta historia me ha sido de ayuda muchas veces, espero te sea útil también!
Transcripción
Hay una historia del Buda que resulta muy bonita y a la vez esclarecedora.
Con respecto a la naturaleza de la mente y cómo manejarnos con ella.
Cuenta que el Buda viajaba con uno de sus discípulos y en un momento se pararon a descansar debajo de un hermoso y frondoso árbol y el Buda mandó a su discípulo a buscar agua a un río que se encontraba cerca Aquel al irse acercando vio a unos animales que venían cruzando el río y al llegar a sus orillas observó que el agua estaba demasiado turbia como para beberla.
Así que emprendió el camino de regreso y cuando llegó le dijo al Buda que aquellas aguas no eran aptas para beberse,
Estaban demasiado turbias.
Pero el Buda para su sorpresa sonrió y le dijo ve otra vez y busca agua en ese río.
El discípulo no entendió mucho pero fue confiando en el Buda.
Y de nuevo encontró el agua turbia.
Confundido,
Desesperanzado volvió camino todo el recorrido hasta donde estaba el Buda y le dijo maestro como te había dicho el agua está turbia no se puede tomar El Buda volvió a insistir.
Ve a buscar agua de ese río.
El discípulo está un poco entrecontrariado y empezando a irritarse pero fue otra vez vio una situación muy similar en su vida.
Entonces volvió despacio temiendo que otra vez la indicación de Buda sea la misma que parecía absolutamente irracional llegó y le dijo maestro el agua,
Como le he dicho,
En todas estas ocasiones no se puede beber Buda otra vez indicó que fuera a buscar agua el discípulo se irritó pero maestro he ido ya tres veces no es agua que podamos beber le dijo tratando de disimular su ya evidente obfuscación a lo cual el Buda muy tranquilamente respondió.
Ve al río a buscar agua y cuando vuelvas cuéntame cómo es la naturaleza de la mente.
El discípulo estaba todavía mucho más confundido pero como era su maestro le hizo caso.
Bastante irritado por cierto,
Pero fue.
Así que comenzó a caminar con la cabeza baja,
Muy desmotivado y bastante irritado.
Para su sorpresa cuando llegó al río.
El agua ya estaba cristalina.
Entre tantas idas y venidas había pasado el tiempo.
Y el agua que se había enturbiado con el sustrato que se había levantado del fondo al pasar y sus animales había tenido tiempo ya de decantar otra vez hacia el mismo fondo.
El agua era ahora cristalina.
El discípulo recogió el agua cristalina y comprendió lo que su maestro le había estado intentando enseñar.
Volvió con el agua y le dijo maestro he comprendido Nuestra mente así como el agua de un río.
Puede enturbiarse.
A veces se encuentra agitada.
Pero cuando esa agitación se calma la mente vuelve a ser tan clara como el agua.
A veces simplemente entonces hay que esperar,
Observar y tener paciencia para que la agitación de la mente Se calme.
Y el Buda evozó una gran sonrisa.
Así es,
Has aprendido.
Ahora puedes hacer esto con tu mente.
A veces no hace falta hacer nada,
Simplemente dejar de remover,
Aguardar inquietud.
Esperar.
Que la agitación se vaya calmando.
En una espera que es una espera atenta.
En donde uno está con su propia mente.
Observando como la calma se va haciendo presente otra vez y la agitación,
Esos elementos turbios,
Van decantando poco a poco.
Y dejando nuestra mente clara,
Cristalina como el agua del río.
Conoce a tu maestro
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