
Dormir Desde La Gratitud
by Gisela Bollo
A veces, la mejor manera de terminar el día es recordar, aunque sea por un instante, aquello que hace bien al corazón. En esta práctica te invito a crear una atmósfera de calma y sutil contento, desde la cual el cuerpo se irá relajando y permitiendo que el sueño llegue de manera natural. Para quienes desean terminar el día con una sensación de paz y calidez interior. Música: "Floating meditation", Leigh Robinson
Transcripción
La noche tiene algo especial,
Es uno de esos pocos momentos del día en los que ya no hace falta seguir avanzando.
Ya no hace falta llegar a ningún lugar,
No hace falta ya resolver nada más,
Por unos momentos solo estar.
Estar aquí hasta que el sueño llegue.
Quizás puedas regalarte simplemente el descanso de estar aquí.
Sin tener que hacer nada nada que conseguir.
Sin tener que convertir este momento en algo distinto solo permitir que la noche te acompañe.
Siente el lugar en donde estás la habitación.
Los sonidos alrededor.
La temperatura del aire.
El contacto de la ropa sobre tu piel.
Y especialmente el contacto del cuerpo con la cama.
No hace falta relajarse.
No hace falta obligar al cuerpo a descansar solo invitarlo.
Invitar a soltar un poco la vigilia a dejar de estar atento a todo.
A permitir que este momento sea más sencillo.
¿La cama está aquí?
Y puedes permitir que haga aquello para lo que está hecha.
Sostenerte.
Recibir tu peso.
Acompañarte mientras,
Poco a poco,
Vas dejando atrás el día.
Percibe la respiración el aire entrando y saliendo de tu cuerpo.
Con esa relajación de no tener que cambiar nada.
Solo sentir ese movimiento del aire entrando y saliendo.
Como una compañía silenciosa que ha estado contigo durante todo el día.
Sin pedir reconocimiento sin pedir nada a cambio.
Simplemente acompañándote.
Respiración tras respiración.
Ahora poco a poco deja que aparezca aquello que en tu vida valoras y agradeces.
No hace falta buscar demasiado.
Ni hacer una lista.
Simplemente lo primero que aparezca permitir que llegue a tu mente.
Algunas cosas.
Que tienen significado,
Que valoras.
Que agradeces.
Quizás sea alguien,
Una persona que forma parte de tu vida.
Quizás sea un lugar,
Un paisaje.
Un lugar donde sientes seguridad tal vez momentos.
Quizás sea algo muy sencillo.
Algo cotidiano.
Algo que está tan presente que a veces pasa desapercibido.
La posibilidad de respirar.
Tu cuerpo acompañándote.
Un momento agradable,
Una conversación.
Una pequeña alegría algo que has recibido,
Algo que aprendiste,
Algo que eres.
No necesitas encontrar muchas cosas,
Una puede ser suficiente permite que esta sensación de agradecimiento aparezca suavemente.
Sin esfuerzo.
Sin intentar producirla.
Solo dejando que llegue.
Observa cómo se siente la gratitud.
No como una idea sino como una experiencia.
Quizás sea una sensación cálida.
Una sensación de amplitud Tal vez una pequeña sonrisa interior o simplemente una sensación tranquila de estar bien.
Quizás descubras que la gratitud tiene un ritmo distinto.
No empuja,
No exige,
No corre.
La gratitud no necesita que hagas más.
No necesita que consigas más.
Ni que busques algo nuevo.
Simplemente la gratitud descansa en aquello que ya está.
Permanece unos instantes sintiendo esa gratitud.
No pensando en ella o en las cosas que agradeces.
Sino sintiendo.
Quizás como si por unos momentos pudieras descansar dentro de esa sensación y observa cómo se siente el cuerpo cuando aparece la gratitud.
Quizás algo comienza a aflojarse Quizás algo se abre.
Un pequeño contento.
Una sensación muy sencilla.
De satisfacción.
O simplemente de un bienestar.
La noche continúa.
La respiración continúa.
La cama sigue sosteniéndote.
Y esa sensación amable.
Puede permanecer contigo.
Mientras poco a poco y casi sin querer el sueño va llegando.
Siente ahora todo tu cuerpo.
Todo tu cuerpo está aquí.
Descansando en la cama.
En contacto con las sábanas.
La gratitud tiene algo muy especial.
Es una sensación que no pide más.
Que tiene suficiente.
Que deja de buscar Que permite a la mente que deje de resolver y pensar.
Y cuando esto ocurre el cuerpo comienza a encontrar su propio descanso.
El cuerpo sabe dormir.
Puedes acompañar este proceso natural Permitir que cada zona encuentre un poco más de comodidad un poco más de espacio.
Un poco más de descanso.
La respiración se vuelve más lenta.
Profunda y tranquila.
El abdomen se mueve con agradable serenidad.
Mientras el aire entra y sale La pelvis descansa pesadamente sobre la cama.
Como si el cuerpo supiera que puede entregarse un poco más Los pies caen sueltos y flojos.
Cada zona encuentra su propio descanso.
Sin esfuerzo.
Sin buscar nada.
Solo aflojándose Puedes sentir como todo se vuelve más simple el cuerpo más sereno.
La respiración más apacible.
La mente más espaciosa.
Mi voz puede acompañarte unos momentos más.
Como una presencia tranquila cerca de ti.
Una presencia que permanece mientras te acercas más y más al sueño.
Puedes escuchar las palabras o simplemente dejar que sean un sonido suave de fondo.
Como la lluvia lejana.
Como el viento moviendo lentamente los árboles.
Cada vez.
Hay más espacio para descansar.
El cuerpo sabe este camino.
La respiración.
Conoce este ritmo.
La noche sabe acompañar este momento.
Puedes descansar aquí.
Mientras respiras dejando que todo se vuelva más simple.
Hasta que las palabras desaparezcan.
Y solo quede el descanso.
Conoce a tu maestro
5.0 (4)
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