
Deja que el Sueño Llegue
by Gisela Bollo
Una práctica suave para dejar atrás el ritmo del día y permitir que el cuerpo y la mente entren poco a poco en un estado de descanso. A través de la respiración, el contacto con el cuerpo, el peso y algunas imágenes evocadoras, te acompaña hacia el sueño sin necesidad de esforzarte por dormir. Música: "Meditation music", Starostin
Transcripción
Bienvenida.
Bienvenido.
Ahora la noche puede hacer lo que mejor sabe hacer.
Ir cerrando muy despacio aquello que ya ha cumplido su tarea por hoy.
No hace falta ayudarla.
Quizás puedas notar el contacto más evidente entre el cuerpo y la cama.
Descubrir ese lugar donde el peso ya está completamente apoyado sobre el colchón.
Tal vez las caderas,
La pelvis.
O la espalda.
La cabeza.
Como si esa parte hubiese comprendido.
Que ya no hay nada que sostener.
Y permite que todo tu cuerpo se apoye un poco más.
Siente ahora tu respiración.
El aire entrando y saliendo sin modificarla.
Quizás puedas percibir el movimiento suave del abdomen expandiéndose y volviendo.
Tal vez puedas percibir como en cada exhalación tu cuerpo cae más hacia la cama Pesa un poco más.
Como si cada vez,
En cada respiración,
Encontrará un poco más de comodidad y ya comenzará a descansar.
Imagina un sendero estrecho entre los árboles.
No conduce a ningún lugar urgente.
Sólo atraviesa un bosque silencioso.
La tierra está cubierta por hojas secas.
El aire tiene el aroma fresco de la noche.
Y entre las ramas aquí y allá se filtran pequeños claros de cielo.
Un poco así es el momento de dormir.
Un sendero tranquilo en la noche.
Mientras tanto.
.
.
El cuerpo sigue respirando.
Y quizás con cada exhalación.
La espalda encuentre un poco más de comodidad una forma más amplia de descansar.
Como si la cama pudiese recibir un poco más su peso.
En aquel sendero entre los árboles las hojas se mueven muy lentamente con la brisa.
Quizás tu respiración también pueda sentirse así Un movimiento suave y sereno cada vez más libre.
Como si encontrara el aire un poco más despacio para entrar y salir.
Tal vez puedas notar ahora la lengua dentro de la boca.
Como en cada exhalación se relaja A veces cuando la lengua se relaja también se relaja la garganta la mandíbula,
Y todo el rostro.
En algún lugar en una montaña todavía queda nieve.
La luna apenas ilumina su superficie Sin embargo,
Debajo de esa quietud siguen ocurriendo cosas invisibles.
El hielo cambia lentamente.
Transformándose en agua El agua encuentra su camino montaña abajo La tierra respira.
Y todo ocurre a su ritmo,
Sin ningún apuro.
Así también el cuerpo quizás esté haciendo ahora pequeños cambios que no hace falta notar.
Ni dirigirlos.
Simplemente dejar que sucedan.
Percibe ahora la parte posterior de tu cuerpo la cabeza.
La nuca.
Los hombros.
Tu espalda.
La P.
L.
Las piernas.
Y cada parte va encontrando su lugar en la cama dejando caer su peso y descansando.
En algún lugar,
En una pequeña habitación.
Hay una lámpara.
Con una luz cálida y agradable.
Apenas una lumbre.
Que acompaña la noche.
Sin hacer nada.
Simplemente está allí.
Simplemente acompañando.
Con su presencia tranquila y mientras esa imagen permanece por un momento El abdomen continúa moviéndose.
Al suave ritmo de la respiración.
Sin esfuerzo.
El aire llega.
Y el aire se va.
Y la pelvis parece recibir también ese movimiento.
Cada vez que el aire entra Y sale.
En algún lugar.
Hay un jardín iluminado por la luna.
Las flores ya están cerradas.
Las hojas permanecen inmóviles.
Apenas si acaso haya una brisa que las mueve de cuando en cuando.
Poco a poco todo se va durmiendo en el jardín.
Sin ninguna prisa.
Todo descansa.
Tal vez dentro de ti.
También exista un lugar así.
Poco a poco todo va encontrando el descanso.
No hace falta encontrarlo.
Simplemente dejar abierta la posibilidad de que ese lugar exista en ti.
La respiración se va haciendo más lenta más suave.
Más profunda.
Y puedes descansar en ella.
Tal vez la respiración sea como un sendero en la noche.
Que poco a poco y casi sin querer.
Te va llevando al sueño.
Y cada vez el cuerpo pesa más.
Se hunde en la cama.
Muy agradable.
Muy cómodamente.
Y en algún lugar.
Hay una lumbre.
Una pequeña luz.
Que acompaña la noche.
Simplemente con su cálida presencia las palabras.
Pueden empezar a espaciarse.
La respiración continúa.
Con su suave vaivén.
La noche también continúa.
El cuerpo sigue cayendo hacia la cama Todo sigue su curso.
Y todo parece comprender que ya no hace falta hacer nada más.
Solo estar.
Descansar.
Hasta que incluso las palabras Encuentren su descanso
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5.0 (5)
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