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Volver Al Cuerpo-día 4: Meditación Para Encontrar El Sostén

by Eugenia Flaiban

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Esta meditación es una invitación a sentir sostén. Si estás atravesando un momento de incertidumbre, cansancio emocional o necesidad de contención, esta práctica te guiará a conectar con el cuerpo, la respiración y una sensación interna de apoyo. Cierre de la serie 4 días para volver al cuerpo.

Transcripción

Bienvenida,

Bienvenido a esta práctica.

Este es el día 4 de la serie 4 días para volver al cuerpo.

Hoy cerramos esta serie con una meditación para sentirte sostenido,

Sostenida.

Tal vez vienes de días intensos.

Tal vez has estado sosteniendo mucho.

A otras personas,

Responsabilidades,

Decisiones,

Emociones.

Pendientes.

Procesos internos.

Y a veces una está acostumbrada a sostener y puede olvidarse de preguntar.

¿Qué me sostiene a mí?

Esta práctica es una invitación a recordar que no tienes que sostenerlo todo sola,

Solo.

Aunque haya cosas que dependan de ti.

Aunque haya situaciones que tengas que atravesar.

Aunque haya emociones que estén presentes.

También puedes apoyarte.

También puedes recibir.

También puedes descansar un poco en algo más grande que tu esfuerzo.

Busca una posición cómoda.

Y si puedes,

Haz esta práctica acostada.

Permite que el cuerpo tenga el mayor apoyo posible.

Acomoda la cabeza,

La espalda,

Las piernas,

Los brazos.

Y si quieres puedes colocar una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.

O simplemente dejar las manos descansando a los lados del cuerpo.

Cierra suavemente los ojos.

Y empieza sintiendo el contacto del cuerpo con la superficie debajo.

No hagas nada todavía.

Solo siente.

Siente los puntos de apoyo.

La parte de atrás de la cabeza.

Los hombros.

La espalda.

Las caderas.

Piernas.

Talones.

Siente que hay algo debajo de ti.

Algo estable.

Algo que no necesitas construir.

Algo que ya está ahí.

Inhala suavemente por nariz.

Y exhala entregando un poco más de peso.

Otra vez a tu ritmo.

Inhala.

Y al exhalar permite que sea una pequeña entrega.

No tienes que soltar todo,

Solo un poco.

No tienes que confiar plenamente,

Solo permitirte probar.

Respira y nota la superficie debajo de ti como te sostiene sin pedirte nada.

¿No te exige estar bien?

No te exige explicaciones.

No te exige rendir.

No te exige ser fuerte.

Simplemente te sostiene.

Siente eso.

El cuerpo apoyado.

El peso recibido.

La posibilidad de no cargar tanto por unos minutos.

Y repite internamente.

Puedo apoyarme.

Puedo recibir sostén.

No tengo que sostenerlo todo solo.

Tal vez al decir esto parezca alguna emoción.

Alivio,

Resistencia.

O nada.

Todo está bien.

A veces permitir no ser sostenidos también es una práctica.

Lleva ahora la atención a toda la espalda.

Desde la nuca hasta la pelvis.

E imagina que tu espalda puede entregarse un poco más todavía.

Como si soltara una capa de esfuerzo.

Esa espalda que sostiene tantas veces sin que lo notes.

La espalda que carga.

La espalda que acompaña.

Que resiste.

Esa espalda hoy puede descansar.

Dile internamente gracias.

Puedes soltar un poco.

Hay apoyo debajo de ti.

Respira y lleva ahora la atención al pecho.

Al espacio del corazón.

Tal vez hay sensibilidad,

Tal vez cansancio.

Tal vez una necesidad de ser cuidado.

No lo escondas.

No tienes que hacerte fuerte en esta práctica.

Puedes permitirte sentir.

Y si aparece una sensación de vulnerabilidad,

Acompáñala con suavidad.

Como si le dijeras,

Está bien.

Puedes estar aquí.

No tengo que rechazar esta parte de mí.

Inhala hacia el pecho.

Exhala.

E imagina una presencia amable a tu alrededor.

No necesitas verla claramente.

Puede ser una luz.

Una sensación una energía.

La naturaleza.

El silencio.

Algo que para ti represente calma y sostén.

Imagina que esta presencia está cerca de ti.

No invade.

No exige Sólo acompaña.

Como si dijera,

Estoy aquí.

Puedes descansar.

No tienes que cargarlo todo ahora.

Permite que esa presencia te rodee suavemente.

Como una manta tibia.

Como un espacio seguro.

Como una compañía silenciosa.

Y respira dentro de esa sensación.

Inhala,

Exhala.

Y repite internamente.

Estoy sostenido.

Estoy acompañado.

Puedo descansar en este momento.

Lleva ahora tu atención al abdomen,

A la pelvis.

A las piernas.

Siente la parte baja del cuerpo pesada.

En contacto.

Estable.

Imagina que desde la base de tu cuerpo salen raíces suaves hacia la tierra.

Raíces que no te atan,

Sino que te conectan.

Raíces que te recuerdan que perteneces.

Que tienes un lugar.

Que no está flotando sola o solo en el mundo.

Siente esas raíces simbólicas bajando.

Anclándose.

Dándote estabilidad.

Y con cada exhalación permite que algo de lo que venías cargando baje hacia la tierra.

No para que desaparezca mágicamente.

Sino para no tener que sostenerlo solo en tu cuerpo.

Exhala y entrega un poco más Inhala y recibe sostén.

Exhala entrega y nada recibe.

Repite internamente,

Puedo apoyarme en la tierra.

Puedo apoyarme en mi respiración.

Puedo apoyarme en mi cuerpo.

Puedo apoyarme en este momento.

Ahora imagina que aquello que te preocupa,

Aquello que pesa o que has estado intentando sostener,

Puede estar frente de ti por un instante.

No necesitas mucho detalle.

Solo percibe esa carga como una imagen,

Una forma,

Una sensación.

Y ahora imagina que no tienes que sostenerla con las manos.

Puedes dejarla en el suelo por un momento.

Puedes mirarla sin cargarla.

Puedes decir,

Ahora no necesito sostener esto.

Ahora puedo descansar.

Después veré qué hacer.

Respira y permite que el cuerpo reciba esta frase.

En este momento puedo soltar un poco.

Quédate en ese silencio.

Sintiendo el apoyo.

La respiración.

La presencia.

El cuerpo.

Poco a poco empieza a traer tu atención de vuelta al lugar donde estás.

Siente el cuerpo.

La superficie de abajo sonidos,

Temperatura.

Comienza lentamente a mover los dedos de las manos y de los pies.

Y si quieres,

Puedes llevar las dos manos al corazón por un momento.

Y agradecerte por haber completado esta serie.

Por haber vuelto al cuerpo.

Por haber escuchado.

Por haber soltado.

Por haber practicado estar contigo.

Cuando te sientas lista o listo,

Puedes abrir suavemente los ojos.

Gracias por haber completado esta serie conmigo.

Durante estos cuatro días volviste al cuerpo,

Aprendiste a escucharlo con más amabilidad y practicaste sentirte sostenido.

Este fue el cierre de cuatro días para volver al cuerpo.

La próxima serie va a acompañarte a descansar mejor,

Soltar el día y encontrar calma en la noche.

Soy Eugenia Flaiván y muchas gracias por acompañarme.

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