
Meditación "Conecta con el Cuerpo Interno" - Por Eckhart Tolle
Hoy vamos a dirigir tu atención al cuerpo, sentirlo desde dentro. Sentirás que estás vivo. Hay un campo de energía sutil que impregna la totalidad del cuerpo y llena de vida vibrante cada órgano y cada célula. Vas a aprender a sentir, sin pensar, a liberarte de tu mente y ser pura vida.
Transcripción
3.
Conecta con el cuerpo interno.
Inténtalo ahora mismo.
A lo largo de esta práctica quizá te resulte útil mantener los ojos cerrados,
Pero más adelante,
Cuando estar en el cuerpo sea algo fácil y natural,
Ya no será necesario.
Dirige tu atención al cuerpo.
Siéntelo desde dentro.
Hazlo ahora.
¿Estás vivo?
¿Hay vida en tus manos,
Brazos,
Piernas y pies,
En tu abdomen,
En tu pecho?
¿Puedes sentir el campo de energía sutil que impregna la totalidad del cuerpo y llena de vida vibrante cada órgano y cada célula?
¿Puedes sentirlo simultáneamente en todas partes de tu cuerpo como un campo de energía unificado?
Sigue concentrándote en las sensaciones de tu cuerpo interno durante unos momentos.
Vamos allá.
Hazlo ahora.
No empieces a pensar en él.
Solo siéntelo.
Cuanta más atención le concedas,
Más clara e intensa será la sensación.
Sentirás como si cada célula estuviera más viva.
Y si tienes muy desarrollado el sentido visual,
Puede que recibas una imagen de tu cuerpo volviéndose luminoso.
Esa imagen podrá ayudarte temporalmente,
Pero presta más atención a la sensación que a cualquier figura que pueda surgir.
Una imagen,
Por muy hermosa o intensa que sea,
Ya tiene una forma definida y no te permite profundizar tanto como la sensación.
Entra profundamente en el cuerpo.
Para entrar aún más profundamente,
Practica la siguiente meditación.
Diez o quince minutos de reloj deberían bastar.
Asegúrate de que no haya distracciones externas,
Como teléfonos o personas que puedan interrumpirte.
Siéntate ahora en una silla,
Pero sin apoyarte en el respaldo.
Mantén la columna erguida.
Eso te ayudará a estar alerta.
Como alternativa,
Elige tu posición favorita de meditación.
Mantén el cuerpo relajado.
Cierra los ojos ahora.
Realiza unas cuantas respiraciones.
Vamos a hacerlas juntas.
Siente que respiras hacia el bajo vientre.
Observa cómo se expande y se contrae ligeramente con cada inspiración y expiración.
Después,
Toma conciencia de todo el campo energético interno del cuerpo.
No pienses en él,
Siéntelo.
Al hacerlo,
Arrebatas conciencia a la mente.
Si te sirve de ayuda,
Usa la visualización de la luz que he descrito anteriormente.
Cuando sientas claramente el cuerpo interno como un campo unificado,
Abandona,
Si te es posible,
Cualquier imagen visual y céntrate exclusivamente en la sensación.
Si puedes,
Abandona también cualquier imagen que pueda quedarte del cuerpo físico.
Lo único que te quedará es una sensación omnicluyente de presencia o de ser,
Y sentirás que el cuerpo interno no tiene límites.
A continuación,
Ahonda con tu atención en esa sensación.
Hazte uno con ella.
Fúndete con el campo energético,
De modo que desaparezca la percepción de dualidad entre el observador y lo observado,
Entre tú y tu cuerpo.
Poco a poco se va disolviendo la distinción entre lo interno y lo externo,
De modo que ya no queda cuerpo interno.
Entrando profundamente en el cuerpo,
Lo has trascendido.
Mantente en el reino del puro ser del tiempo,
Que te resulte cómodo.
Después,
Vuelve a tomar conciencia del cuerpo físico,
De tu respiración y de los sentidos físicos,
Y abre los ojos.
Observa tu entorno durante unos minutos meditativamente,
Es decir,
Sin ponerle etiquetas mentales.
Y mientras tanto,
Sigue sintiendo tu cuerpo interno.
Tener acceso al reino de lo informe es muy liberador.
Te libera del vínculo con la forma y de la identificación con ella.
Lo llamamos lo no manifestado,
La fuente invisible de todas las cosas.
El ser dentro de todos los seres.
Es un reino de profunda quietud y paz,
Pero también de alegría e intensa vitalidad.
Cuando estás presente,
Te haces en alguna medida a la luz,
A la pura conciencia que emana de la fuente.
También te das cuenta de que la luz no está separada de quién eres,
Sino que constituye tu esencia misma.
Cuando tu conciencia se dirige hacia afuera,
Surge en la mente y el mundo.
Cuando se dirige hacia adentro,
Alcanza su propia fuente y regresa a casa,
A lo no manifestado.
Después,
Cuando vuelve al mundo manifestado,
Retomas la identidad en la forma a la que habías renunciado temporalmente.
Tienes un nombre,
Un pasado,
Una situación de vida,
Un futuro,
Pero ya no eres la misma persona que antes.
Un aspecto esencial ha cambiado porque has vislumbrado una realidad dentro de ti que no herde este mundo,
Aunque tampoco está separada de él,
Del mismo modo que no está separada de ti.
La siguiente debe ser tu práctica espiritual.
En los quehaceres de tu vida,
No concedas el ciento por ciento de tu atención al mundo externo y a la mente.
Mantén parte de tu atención dentro.
Siente tu cuerpo interno mientras participas en tus actividades cotidianas,
Especialmente cuando te relacionas con otras personas o con la naturaleza.
Siente la quietud en lo profundo de él.
Mantén la puerta abierta.
Es muy posible ser consciente de lo no manifestado a lo largo de la vida.
Lo sientes como una profunda paz de fondo,
Una quietud que nunca te abandona,
Pase lo que pase fuera.
Así te conviertes en un puente entre lo no manifestado y lo manifestado,
Entre Dios y el mundo.
Este es el estado de conexión con la fuente,
Que llamamos iluminación.
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