
Lovingkindness
Esta meditación te ayudará a desarrollar la compasión por ti, por tu gente cercana y a ampliar esta experiencia hacia el mundo que nos rodea.
Transcripción
Comienza por ponerte en la postura de meditación que más te acomode.
Realiza tres respiraciones profundas y haz un breve recorrido mental por todo tu cuerpo,
Permitiéndole a éste que se relaje.
No deberá haber tensión en ninguno de tus músculos.
Recuerda que tu espalda deberá estar relajada.
Sin embargo,
Haz de mantenerla erguida y alerta.
Haz conciencia de las partes de tu cuerpo que están en contacto con la superficie sobre la que estás.
Date cuenta de las sensaciones en tus manos y en tus dedos,
Y del movimiento de tu pecho al momento de inhalar y de exhalar.
Relaja tu cuello,
Tus hombros,
Tu cara,
Tus brazos.
Deja que todo tu cuerpo se vaya ablandando,
Desoltando poco a poco la tensión con cada exhalación.
No dejes de prestar atención a las sensaciones de relajación que se van presentando en tu cuerpo.
Recuerda no anclarte en ellas,
Simplemente nótalas.
Lleva ahora tu atención al corazón.
Date cuenta de las sensaciones y las emociones que están presentes ahí.
Observa tus emociones.
¿Son positivas?
¿Son negativas?
O tal vez ni siquiera estés seguro de lo que estás sintiendo.
Realmente eso no importa.
Lo importante es que hagas conciencia de cualesquiera que sean tus emociones ahí están,
Y desde ahí habrás de comenzar.
Muchas veces puedes tener la sensación de que tus emociones ocupan un lugar importante en tu espacio corporal,
Ya sea adentro o alrededor de tu cuerpo.
Muchas veces pudiera parecer que tienen una cierta textura o algún color.
Simplemente date cuenta de ello,
Siéntete satisfecho de comenzar desde donde estás y con la certeza de que pacientemente puedes trabajar con lo que sea que estés experimentando.
Acepta entonces que tus emociones pueden cambiar a su propio paso,
Y que los cambios que se están dando son en respuesta a la pequeña insistencia de tu práctica diaria.
Una vez que estás consciente de lo que estás sintiendo,
Vamos a dar inicio al primer paso de la práctica.
Desea el bien para ti mismo desarrollando una actitud de amor y compasión hacia ti.
Puedes hacer esto simplemente repitiendo mentalmente las palabras.
Yo puedo estar bien.
Yo puedo estar contento.
Yo puedo estar libre del sufrimiento.
Introduce estas palabras en tu corazón,
De forma tranquila y con cariño.
Observe el efecto de estas palabras en tus emociones.
Imagínalas como si fueran un lago en total calma.
En el momento en el que dejas caer esas palabras,
Yo puedo estar bien,
Yo puedo estar contento,
Yo puedo estar libre del sufrimiento,
Es como si dejaras caer una flor en un lago cristalino.
Date cuenta de los efectos de la flor cayendo en el agua y de las ondas que estas producen hacia afuera.
Trae a tu mente un momento en donde te sentiste particularmente bien y contento.
Puedes traer a tu mente un momento de tu pasado donde tuviste la sensación de bienestar y satisfacción.
Eres totalmente capaz de revivirlo.
Incrementa entonces tu sensación de confianza y bienestar volviendo a repetir las palabras.
Yo puedo estar bien.
Yo puedo estar contento.
Yo puedo estar libre del sufrimiento.
Por los próximos momentos,
Continúa repitiendo estas palabras y permíteles que se vayan adentrando en tu corazón.
Si te das cuenta que te has distraído,
Vuelve tu atención a tu corazón y continúa deseando el bienestar para ti.
Pasemos ahora a la segunda parte de la práctica.
Trae a tu mente a un buen amigo,
Alguien con quien tienes fuertes lazos y por la cual sientes un gran aprecio.
De este modo,
Puedes desearle el bien a tu amigo mientras repites las palabras.
Tú puedes estar bien.
Tú puedes estar contento.
Tú puedes estar libre de sufrimiento.
Repite estas palabras desde el corazón y observa los cambios que se dan en tus emociones como respuesta a estas palabras.
Pasemos ahora a la tercera parte de la práctica.
Te pido que dejes a tu amigo a un lado y ahora traigas a tu mente a una persona neutral,
Alguien hacia quien no tienes sentimientos muy profundos,
Alguien a quien pudiéramos decir que te es indiferente.
Tal vez pueda ser una persona que ves a diario en la calle o en el estacionamiento,
O tal vez en tu lugar de trabajo.
Ahora deseale el bien a esa persona mientras repites,
Que estés bien,
Que estés contento,
Que estés libre de sufrimiento.
A pesar de que sabes muy poco o nada de esta persona,
Hay algo profundo y poderoso que compartes con ella,
Y eso es el deseo que ambos tienen de estar bien,
De ser felices y de estar libres de sufrimiento.
Así que mientras más atento estés a que esa persona quiera lo mismo que tú,
Te será más fácil desearlo desde el fondo de tu corazón.
Pasando a la cuarta parte de la práctica,
Puedes poner a la persona neutral a un lado y traer a tu mente a alguien a quien conoces y con quien tienes ciertas dificultades,
Alguien con quien experimentas cierto conflicto o algún tipo de tensión.
Al traer a esta persona a tu mente,
Tal vez puedas percibir una sensación de incomodidad.
Date cuenta del sentimiento que estás experimentando y al mismo tiempo deseale el bien a esta persona desde el fondo de tu corazón.
Te deseo que estés bien,
Te deseo que estés contento,
Te deseo que estés libre de sufrimiento.
Como tú,
Esta persona quiere ser feliz y estar libre de sufrimiento.
Pasemos ahora a la quinta y última parte de esta práctica.
Trae a tu mente a las cuatro personas,
Tú,
Tu amigo,
La persona neutral y la persona difícil.
Deseale a los cuatro que estén bien.
Nosotros podemos estar bien,
Podemos estar contentos y podemos estar libres de sufrimiento.
Eres capaz de imaginarte a las cuatro personas estando bien,
Contentos y en armonía.
Tal vez sientas una tendencia a discriminar y no darle tu amor por igual a las cuatro personas.
Te pido que trates de erradicar esa tendencia y trata de repartir tu amor equitativamente.
Trata de repartir tus buenos deseos para más personas,
Deseando que todos los que están a tu alrededor estén bien y contentos.
Trata de ampliar este círculo de amor a todas las personas,
Incluso a las que no conoces.
Imagina que tus deseos tienen color y se expanden a todo lo ancho y largo de tu ciudad.
Estos deseos tienen un brillo especial y se expanden en todas direcciones,
Permitiendo a todas las personas estar bien,
Estar contentas y encontrarse libres de sufrimiento.
Continúa expandiendo estos deseos de bienestar y que abracen a todos los seres humanos del planeta.
Que todos puedan experimentar lo que tú estás sintiendo ahora.
Imaginalos bien,
En armonía y viviendo en paz.
Ahora es tiempo de soltar y relajar y volver la atención a ti mismo.
Eres capaz de estar atento a tu cuerpo.
Permítele que se relaje un poco más.
Aprende a tu mente,
Apreciando la calma y la atención plena que has desarrollado.
Eres capaz también de apreciar tus emociones,
Notando los cambios que ha habido en ellas.
Es importante que te des cuenta del esfuerzo que has hecho.
Muy pocas personas emplean su tiempo cultivando emociones positivas.
Lo que has estado haciendo es poco común y,
Sin embargo,
Es algo sumamente valioso.
Quédate quieto por unos momentos captando los frutos de esta práctica.
Aprecia y disfruta tu experiencia.
Es tiempo de volver al espacio donde estás.
Haz conciencia de los sonidos que hay a tu alrededor,
De cómo el aire rosa tu piel,
Y de la luz que atraviesa a través de tus párpados.
Ahora puedes empezar a mover tu cuerpo.
Abre tus ojos y trata de llevar este amor que has experimentado a tu vida cotidiana.
Conoce a tu maestro
4.6 (393)
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