
Cap 7 - Audiolibro - El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte
Dedico este libro a Jamyang Khyentse Chókyi Lodró, a Dudjom Rimpoché, a Dilgo Khyentse Rimpoché, a Khyentse Sangyum Khandro Tsering Chódrón y a todos mis queridos maestros, que han sido la inspiración de mi vida. Que este libro sirva de guía para la liberación, que sea útil para los vivos, los moribundos y los muertos. Capítulo 7: Evolución, karma y renacimiento. Audiolibro: El libro tibetano de la vida y de la muerte. Narrador: Juan José Palanca.
Transcripción
El libro tibetano de la vida y la muerte.
Sogyal Rinpoche.
Capítulo 7.
Los bardos y las otras realidades.
Narrador Juan José Palanca.
Ciencia del saber.
Bardo es una palabra tibetana que designa sencillamente una transición o un intervalo entre la conclusión de una situación y el comienzo de la siguiente.
Bar significa entre y do quiere decir suspendido o arrojado.
La palabra bardo es ampliamente conocida gracias a la difusión del libro tibetano de los muertos que desde su primera traducción al inglés en 1927 suscitó en occidente un enorme interés entre psicólogos,
Escritores y filósofos y del cual se han vendido millones de ejemplares.
El título de esta obra fue acuñado por su traductor el académico norteamericano Evans Wentz a imitación del célebre e igualmente mal titulado libro egipcio de los muertos.
Su verdadero título es bardo todrol chemmo que significa la gran liberación mediante la audición durante el bardo.
Las enseñanzas del bardo son antiquísimas y se encuentran en los llamados tantras dachshund.
Estas enseñanzas poseen un linaje que se remonta en el pasado más allá de los maestros humanos hasta el buda primordial llamado Samantabhadra en sánscrito y Kuntusungapo en tibetano que representa la pureza absoluta desnuda y primordial de la naturaleza de nuestra mente.
Pero el bardo todrol chemmo en sí forma parte de un amplio ciclo de enseñanzas transmitidas por el maestro Padmasambhava y reveladas en el siglo 14 por el visionario tibetano Karmalingpa.
La gran liberación mediante la audición durante el bardo es decir el libro tibetano de los muertos es un libro de conocimiento sin par.
Se trata de una especie de guía de viaje relativa a los estados que siguen a la muerte y destinada a ser leída por un maestro o amigo espiritual a una persona que está muriendo y cuando ya ha muerto.
En tibet se dice que existen cinco métodos para alcanzar la liberación sin meditación.
Ver a un gran maestro objeto sagrado,
Llevar dibujos especialmente benditos de mándalas con mantras sagrados,
Saborear néctares sagrados consagrados por los maestros mediante una intensa práctica especial,
Recordar la transferencia de la conciencia,
La fowa en el momento de la muerte y oír ciertas enseñanzas profundas como la gran liberación mediante la audición durante el bardo.
El libro tibetano de los muertos está destinado a practicantes o personas familiarizadas con sus enseñanzas.
Para un lector moderno es muy difícil de penetrar y suscita una gran cantidad de preguntas a las que no se puede responder sin cierto conocimiento de la tradición de la que procede.
Hay que tener en cuenta que este libro no puede utilizarse ni entenderse por completo.
Si no se conocen las instrucciones no escritas que se transmiten oralmente de maestro a discípulo y que son la clave de su práctica.
Así pues,
En el presente libro expongo las enseñanzas que Occidente ha empezado a conocer por medio del libro tibetano de los muertos en un contexto muchísimo más amplio y más general.
Los bardos.
A causa de la popularidad del libro tibetano de los muertos,
La gente suele asociar la palabra bardo con la muerte.
Es cierto que los tibetanos utilizan bardo en el lenguaje coloquial para designar el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento,
Pero su significado es mucho más amplio y profundo.
Es en las enseñanzas sobre el bardo donde podemos apreciar mejor quizá que ninguna otra parte hasta que punto es exhaustivo y profundo el conocimiento de los budas sobre la vida y la muerte.
Y cuán inseparable es lo que llamamos vida de lo que llamamos muerte cuando ambas se ven y se comprenden claramente desde la perspectiva de la iluminación.
Podemos dividir toda nuestra existencia en cuatro realidades.
La vida,
La agonía y la muerte.
El estado posterior a la muerte y el renacimiento son los cuatro bardos.
El bardo natural de esta vida,
El bardo doloroso del morir,
El bardo luminoso de dar mata,
El bardo cármico del devenir.
Primero,
El bardo natural de esta vida abarca todo el periodo que transcurre desde el nacimiento a la muerte.
En el estado actual de nuestros conocimientos esto puede parecer más que un simple bardo,
Más que una transición.
Pero si pensamos en ello veremos claramente que en comparación con la enorme longitud y duración de nuestra historia cármica,
El tiempo que pasamos en esta vida es relativamente breve en realidad.
Las enseñanzas nos dicen con insistencia que el bardo de esta vida es el único momento y por tanto el mejor,
En que podemos prepararnos para la muerte familiarizándonos con la enseñanza y estabilizando nuestra práctica.
Segundo,
El bardo doloroso del morir dura desde que empieza el proceso de morir hasta que termina lo que se conoce como la respiración interior,
La cual culmina a su vez en el amanecer de la naturaleza de la mente,
Lo que llamamos la luminosidad base,
En el instante de la muerte.
Tercero,
El bardo luminoso de dar mata abarca la experiencia posmuerte del resplandor de la naturaleza de la mente o luz clara,
Que se manifiesta como sonido,
Color y luz.
Cuarto,
El bardo cármico del devenir es lo que generalmente recibe el nombre de bardo o estado intermedio,
Que se prolonga hasta el momento en que asumimos un nuevo nacimiento.
Lo que define y distingue a cada uno de estos bardos es que todos ellos son intervalos o periodos en los que la posibilidad de despertar está especialmente presente.
Las oportunidades de liberación se presentan de manera continua e ininterrumpida a lo largo de la vida y la muerte,
Y las enseñanzas sobre los bardos son la clave o la herramienta que nos permite descubrirlas y reconocerlas y aprovecharlas en la mayor medida posible.
Incertidumbre y oportunidad Una de las características esenciales de los bardos es que son periodos de profunda incertidumbre.
Tomemos esta vida como ejemplo.
A medida que el mundo que nos rodea se va volviendo más turbulento,
Nuestra vida se hace más fragmentada.
Sin comunicación y desconectados de nosotros mismos,
Nos sentimos inquietos,
Angustiados y muchas veces paranoicos.
Una crisis minúscula puede desinflar el globo de estrategias tras el cual nos ocultamos.
Un solo instante de pánico nos demuestra lo precario e inestable que es todo.
Vivir en el mundo moderno es vivir en lo que claramente constituye un reino del bardo.
No hace falta morir para experimentar un bardo.
Esta incertidumbre,
Que ya lo impregna todo ahora,
Se vuelve más intensa y más aguda después de la muerte,
Cuando nuestra claridad o nuestra confusión,
Según nos dicen los maestros,
Se multiplicará por siete.
Cualquiera que contemple la vida con sinceridad podrá ver que vivimos en un estado constante de suspenso y ambigüedad.
Nuestra mente alterna de modo permanente entre la confusión y la claridad.
Si estuviéramos en la confusión todo el tiempo,
Eso nos daría al menos una especie de claridad.
Pero lo más misterioso de la vida es que a veces,
Pese a toda nuestra confusión,
También podemos ser verdaderamente sabios.
Esto nos demuestra que es el bardo,
Una continua y desconcertante oscilación entre la claridad y la confusión,
La perplejidad y la revelación,
La certidumbre y la incertidumbre,
La cordura y la locura.
En nuestra mente,
Tal como ahora somos,
La sabiduría y la confusión surgen simultáneamente,
O como decimos los budistas,
Son coemergentes.
Esto significa que nos enfrentamos a un constante estado de elección entre los dos,
Y que todo depende de cuál elijamos.
Esta incertidumbre permanente puede hacernos parecer todo sombrío y casi desesperado.
Pero si la contemplamos más a fondo,
Observaremos que por su propia naturaleza crea huecos,
Espacios,
En los que continuamente florecen profundas oportunidades de transformación.
Es decir,
Siempre y cuando seamos capaces de verlas y aprovecharlas.
Puesto que la vida no es sino una perpetua fluctuación de nacimiento,
Muerte y transición,
Las experiencias del bardo nos ocurren constantemente y son parte fundamental de nuestra constitución psicológica.
Por lo general,
En pero,
Permanecemos ajenos a los bardos y sus huecos,
Ya que nuestra mente pasa de una situación supuestamente sólida a la siguiente,
Sin prestar atención a las transiciones que siempre se están produciendo.
De hecho,
Como las enseñanzas nos ayudan a comprender,
Cada instante de nuestra experiencia es un bardo,
En el que cada pensamiento y cada emoción surge de la esencia de la mente y vuelve a morir en ella.
Como indican las enseñanzas,
Es sobre todo en los momentos de intenso cambio y transición,
Cuando tiene ocasión de manifestarse la verdadera naturaleza primordial de nuestra mente,
Comparable al cielo.
Permítame que le ponga un ejemplo.
Imagínese que un día vuelve del trabajo a casa y se encuentra la puerta forzada,
Colgando de los goznes.
Han entrado a robar.
Entra en su casa y descubre que se han llevado todo lo que poseía.
Por un instante queda paralizado por el sobresalto,
Y en su desesperación pasa frenéticamente por el proceso mental de intentar recrear lo que ha desaparecido.
Pero la idea se impone.
Lo ha perdido usted todo.
Su mente inquieta y agitada queda atónita y cesa todo pensamiento.
Y de pronto se presenta una repentina y profunda serenidad,
Casi una experiencia de dicha.
Ya no ha de luchar,
No ha de esforzarse,
Porque en ninguna de estas opciones hay esperanza.
Ahora sólo le queda rendirse.
No tiene otra elección.
De modo que en un instante ha perdido algo precioso y a continuación justo en el instante siguiente descubre que su mente está reposando en un profundo estado de paz.
Cuando se presenta esta clase de experiencia,
No se precipite a buscar soluciones de inmediato.
Permanezca un rato en ese estado de paz.
Deje que se convierta en un hueco.
Y si descansa verdaderamente en este hueco,
Contemplando la mente,
Podrá vislumbrar la naturaleza inmortal de la mente iluminada.
Cuanto más profunda sea nuestra sensibilidad y más aguda nuestra atención a las asombrosas oportunidades de percepción radical que nos ofrecen en la vida estos intervalos y transiciones,
Más preparados estaremos para cuando se produzcan de un modo incomparablemente más poderoso e incontrolado en el momento de la muerte.
Esto es muy importante,
Porque las enseñanzas del bardo nos dicen que hay momentos en que la mente está mucho más libre que de costumbre.
Momentos mucho más poderosos que otros,
Que conllevan una carga y unas implicaciones kármicas mucho más fuertes.
De entre ellos,
El momento supremo es el de la muerte.
En ese momento,
El cuerpo queda atrás y se nos ofrece la mayor oportunidad posible de liberación.
Por consumado que sea nuestro dominio espiritual,
Estamos limitados por el cuerpo y su karma.
Pero con la liberación física de la muerte viene la más maravillosa oportunidad de culminar todo aquello por lo que nos hemos estado esforzando en nuestra práctica y en nuestra vida.
Aun en el caso de un maestro supremo que ha alcanzado la realización más elevada,
La última y definitiva liberación,
Llamada paranyirvana,
Amanece únicamente en la muerte.
Precisamente por eso,
En la tradición tibetana no celebramos las fechas de nacimiento de los maestros,
Celebramos su muerte,
Su instante de iluminación definitiva.
Durante mi niñez en Tíbet y en años posteriores,
Escuché un gran número de relatos acerca de grandes practicantes e incluso de yoguis y legos en apariencia corrientes que murieron de un modo asombroso y espectacular.
Hasta ese último instante no habían exhibido jamás la profundidad de su realización y el poder de la enseñanza que habían llegado a encarnar.
Los tantras doktsen,
Las antiguas enseñanzas de las que proceden las instrucciones relativas al bardo,
Hacen mención de un ave mítica,
El Garuda,
Que nace completamente desarrollada.
Esta imagen simboliza nuestra naturaleza primordial que ya es completamente perfecta.
El ave Garuda tiene todas las plumas de las alas plenamente crecidas ya en el interior del huevo,
Pero no puede volar hasta que rompe el cascarón.
Sólo entonces puede desplegar las alas y remontarse hacia el cielo.
De manera semejante,
Nos dicen los maestros,
Las cualidades del Buda,
La Budeidad,
Se hallan veladas por el cuerpo y en cuanto el cuerpo es desechado se muestran de un modo esplendoroso.
La causa de que el momento de la muerte esté tan cargado de oportunidad radica en que es entonces cuando se manifiesta espontáneamente,
De un modo vasto y espléndido,
La naturaleza fundamental de la mente,
La luminosidad base o luz clara.
Si en este instante decisivo somos capaces de reconocer la luminosidad base,
Dicen las enseñanzas,
Alcanzaremos la liberación.
Sin embargo,
Eso no le será posible a menos que durante su vida haya conocido y se haya familiarizado verdaderamente con la naturaleza de la mente por medio de la práctica espiritual.
Por eso,
Aunque pueda parecer sorprendente,
Se dice en nuestra tradición que una persona que se libera en el momento de la muerte,
Se considera liberada en esta vida y no en uno de los estados del bardo que siguen a la muerte.
¿Por qué ha sido en esta vida cuando se ha producido y se ha establecido el reconocimiento esencial de la luz clara?
Este es un punto muy importante a tener en cuenta.
Las otras realidades.
He dicho que los bardos son oportunidades.
¿Pero qué tienen exactamente los bardos que nos permite aprovechar las oportunidades que ofrecen?
La respuesta es sencilla.
Todos ellos son estados distintos y distintas realidades de la mente.
En la práctica budista nos preparamos mediante la meditación para descubrir con precisión los diversos aspectos interrelacionados de la mente y para entrar hábilmente en distintos planos de conciencia.
Existe una clara y exacta relación entre los estados del bardo y los planos de conciencia que experimentamos a lo largo del ciclo de la vida y la muerte.
Cuando pasamos de un bardo a otro,
Ya sea en la vida o en la muerte,
Se produce un correspondiente cambio de conciencia con el que podemos llegar a familiarizarnos mediante la práctica espiritual y finalmente llegar a comprender por completo.
Puesto que el proceso que se despliega en los bardos de la muerte está,
Diríamos,
Que incrustado en las profundidades de nuestra mente,
También se manifiesta en muchos aspectos durante la vida.
Existe,
Por ejemplo,
Una nítida correspondencia entre los grados de sutileza de conciencia por los que pasamos al dormir y al soñar y los tres bardos asociados con la muerte.
Dormirse es semejante al bardo del morir,
En el que los elementos y procesos mentales se disuelven,
Abriéndose a la experiencia de la luminosidad base.
Soñar es comparable al bardo del devenir,
El estado intermedio en que se tiene un cuerpo mental,
Clarividente y muy móvil,
Que pasa por todo tipo de experiencias.
En el estado onírico también tenemos una clase de cuerpo semejante,
El cuerpo del sueño,
En el que vivimos todas las experiencias de la vida onírica.
Entre el bardo del morir y el bardo del devenir hay un estado muy especial de luminosidad o luz clara,
Llamado como ya he dicho,
El bardo de dharmata.
Se trata de una experiencia que le sucede a todo el mundo,
Pero son muy pocos los que pueden siquiera percibirla,
Y mucho menos experimentarla por completo,
Ya que sólo puede ser reconocida por un practicante experto.
Este bardo de dharmata corresponde al periodo intermedio entre el dormirse y el principio de los sueños.
Naturalmente,
Los bardos de la muerte son unos estados de conciencia mucho más profundos que los estados del dormir y el soñar,
Y mucho más poderosos,
Pero sus relativos grados de sutileza se corresponden y muestran la clase de relaciones y paralelismos que existen entre los distintos planos de conciencia.
Los maestros recurren con frecuencia a esta comparación para ponerte a relieve la dificultad de mantener la atención durante los estados del bardo.
¿Cuántos de nosotros percibimos el cambio de conciencia que se produce en el momento de caer dormidos?
¿O el momento del dormir en que aún no han empezado los sueños?
¿Cuántos de nosotros percibimos siquiera que estamos soñando cuando soñamos?
Se comprende,
Pues,
Lo difícil que será permanecer atentos y conscientes en el tumulto de los bardos de la muerte.
La actitud de su mente en los estados de dormición y de sueños indica cuál será la actitud de su mente en los correspondientes estados del bardo.
La forma en que reacciona cada uno ante los sueños,
Pesadillas y dificultades,
Por ejemplo,
Puede revelar la manera en que reaccionará después de la muerte.
Es precisamente esta la razón de que el yoga del dormir y el soñar desempeña un papel tan importante en la preparación para la muerte.
Lo que intenta hacer el verdadero practicante es mantener ininterrumpidamente y sin falta su percepción de la naturaleza de la mente a lo largo del día y de la noche,
Utilizando así,
Conscientemente,
Las diversas fases del dormir y el soñar para conocer y familiarizarse con lo que ocurrirá en los bardos durante la muerte y después de ella.
Así pues,
Encontramos otros dos bardos que a menudo van incluidos dentro del bardo natural de esta vida.
El bardo del dormir y el soñar y el bardo de la meditación.
La meditación es la práctica diurna y los yogas del dormir y el soñar son las prácticas nocturnas.
En la tradición a la que pertenece el libro tibetano de los muertos,
Estas dos se suman a los cuatro bardos para componer una serie de seis bardos.
La vida y la muerte en la palma de la mano.
Cada uno de los bardos tiene su propio conjunto de instrucciones y prácticas meditativas,
Dirigidas precisamente a esas realidades y a sus estados de mente particulares.
Es así como el entrenamiento y las prácticas espirituales diseñadas para cada bardo pueden permitirnos utilizar del modo más completo posible las oportunidades de liberación que nos ofrecen.
El punto esencial que hay que comprender sobre los bardos es el siguiente.
Siguiendo el entrenamiento de estas prácticas,
Es perfectamente posible realizar tales estados mentales mientras aún estamos vivos.
Podemos experimentarlos verdaderamente mientras estamos aquí y ahora.
Este dominio completo de las distintas dimensiones de la mente puede parecerle muy difícil de comprender a un occidental,
Pero no es imposible alcanzarlo,
En modo alguno.
Kunu Lama Tenshin Hyaltsen fue un maestro consumado,
Originario de la región del Himalaya,
Situada en la India septentrional.
Cuando era joven,
Conoció a un lama de Sikkim que le aconsejó que fuera a Tíbet para profundizar en su estudio del budismo.
En consecuencia,
Se dirigió a Kham,
En el Tíbet oriental,
Donde recibió enseñanzas de algunos de los mayores lamas,
Entre los que se contaba mi propio maestro Jamyang Khyentse.
El conocimiento del sánscrito que Kunu Lama poseía le valió un gran respeto y le abrió muchas puertas.
Los maestros estaban muy interesados en enseñarle,
Pues esperaban que llevara sus enseñanzas a India y las transmitiera allí,
Donde casi habían desaparecido.
Durante su estancia en Tíbet,
Kunu Lama llegó a alcanzar unos conocimientos y una realización excepcionales.
Más tarde regresó a India,
Donde vivió como un verdadero asceta.
Cuando mi maestro y yo fuimos en peregrinación a India,
Tras abandonar Tíbet,
Lo buscamos por todo Benares,
Hasta que por fin lo encontramos viviendo en un templo hindú.
Nadie sabía quién era,
Ni siquiera que era budista,
Y mucho menos que era un maestro.
Sabían que era un yogui santo y apacible,
Y le ofrecían alimentos.
Cada vez que pienso en él,
Me digo,
Así debió de ser San Francisco de Asís.
Cuando se exiliaron los primeros monjes y lamas tibetanos,
Kunu Lama fue elegido para enseñarles gramática y sánscrito en una escuela fundada por el Dalai Lama.
Muchos lamas y luditos fueron a estudiar con él,
Y todos lo tenían por un excelente profesor de lengua.
Pero un día,
A uno de ellos se le ocurrió hacerle una pregunta sobre la enseñanza de Buda.
Su respuesta fue sumamente profunda,
De modo que siguieron preguntándole y descubrieron que fueran cuáles fuesen sus preguntas.
Él siempre conocía la respuesta.
De hecho,
Podía dar cualquier enseñanza que se le pidiera.
Así pues,
Su reputación empezó a extenderse cada vez más,
Y en muy poco tiempo Kunu Lama empezó a enseñar a miembros de las diversas escuelas sus propias y características tradiciones.
Poco después,
Su santidad del Dalai Lama lo tomó como guía espiritual,
Y lo reconoció como fuente de inspiración de su enseñanza y su práctica de la compasión.
De hecho,
Kunu Lama era un ejemplo vivo de compasión.
Sin embargo,
El ser tan conocido no le hizo cambiar.
Seguía llevando la misma ropa sencilla y usada y vivía en una habitación pequeña.
Cuando alguien iba a verle y le ofrecía algún presente,
Se lo regalaba al próximo visitante.
Si alguien le llevaba comida,
Comía.
Si no,
Pasaba sin comer.
Un día,
Un maestro al que conozco bien fue visitar a Kunu Lama para hacerle unas preguntas sobre los bardos.
Este maestro,
Profesor muy versado en la tradición del libro tibetano de los muertos y experto en las prácticas con él relacionadas,
Me contó que le formuló las preguntas que le interesaban,
Y a continuación escuchó fascinado las respuestas de Kunu Lama.
Nunca había oído nada semejante.
Su manera de describir los bardos era tan vivida y precisa como si estuviera explicándole a alguien el camino para ir a Central Park o a los campos elíseos,
Como si verdaderamente estuviera allí.
La descripción de los bardos que daba Kunu Lama se basaba directamente en su propia experiencia.
Un practicante de este calibre ha viajado por las distintas dimensiones de la realidad.
Los estados bardos se hayan contenidos en nuestra mente,
Y a eso se debe que pueden ser revelados y liberados mediante las prácticas bardo.
Estas enseñanzas proceden de la mente de sabiduría de los budas,
Que pueden ver la vida y la muerte como si se mirasen la palma de la mano.
Nosotros también somos budas.
Así pues,
Si podemos practicar en el bardo de esta vida,
Y profundizar cada vez más en la naturaleza de nuestra mente,
Podremos descubrir este conocimiento de los bardos,
Y la verdad de estas enseñanzas se desplegará en nosotros por sí misma.
Por eso,
El bardo natural de esta vida es de la máxima importancia.
Es aquí y ahora donde se lleva a cabo la preparación completa para todos los bardos.
El modo supremo de prepararse es ahora.
Se ha dicho,
Alcanzando la iluminación en esta vida.
Fin del capítulo 7.
Siguiente capítulo,
Capítulo 8.
Esta vida.
El bardo natural.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.9 (75)
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