
El Lugar De Calma
Esta meditación te invita a crear y habitar un lugar interno de calma y bienestar. A través de una visualización amable y pausada, entrenamos la capacidad de regular la mente, suavizar la activación emocional y conectar con un espacio interno estable. Es una práctica ideal para momentos de estrés, ansiedad o simplemente para reconectar contigo y con tu respiración.
Transcripción
En esta práctica vamos a dedicar unos minutos a crear un lugar interno de calma,
Un espacio al que podemos regresar siempre que lo necesitemos.
Adopta una postura cómoda,
Estable,
Que te permita respirar con suavidad.
Observa cómo se encuentra el cuerpo ahora mismo,
Sin cambiar nada,
Simplemente notando,
Permitiendo que la respiración siga su propio ritmo.
Vamos a darnos un momento para aterrizar aquí.
Observa las sensaciones presentes,
Quizá haya calma,
Quizá haya tensión,
Quizá haya una mezcla de muchas cosas.
Todo es bienvenido,
No necesitamos luchar con nada,
Solo sentir,
Permitir.
Llevamos ahora la tensión a la respiración.
Notamos cómo entra y cómo sale.
Dejamos que cada exhalación suavice un poco el cuerpo.
Como si soltara un pequeño peso,
Una pequeña presión.
Te aparecen pensamientos,
Imágenes o emociones,
Observa cómo llegan y cómo se van,
Sin empujar,
Sin retener,
Como nubes que cruzan un cielo amplio.
Ahora vamos a imaginar una situación o un lugar,
Que puede ser real o imaginario,
En el que sintamos que nada malo puede ocurrirnos,
En el que nos sintamos absolutamente tranquilos.
Este lugar puede ser conocido para nosotros como,
Por ejemplo,
Algún sitio donde íbamos cuando éramos pequeños,
Una casa que nos haga sentirnos protegidos y seguros,
Un paisaje que nos guste y transmite serenidad.
También podemos modificar este lugar como queramos,
O recrearlo en nuestra mente tal como es.
Si lo preferimos o nos resulta más fácil,
Puede ser un sitio completamente imaginado por nosotros.
Nos quedamos unos segundos viendo este lugar,
Este entorno,
Observando sus características,
Qué formas tiene,
Cómo es,
Qué muebles hay,
Si los hay,
Qué objetos,
Qué color predomina.
¿Qué características?
¿Qué estamos haciendo nosotros cuando nos encontramos en ese lugar?
¿Hay alguien más en ese sitio,
Alguna otra persona?
Nos quedamos ahí unos instantes,
Respirando dentro de este espacio,
Dejando que el cuerpo sienta la tranquilidad que ofrece.
Si aparece alguna figura o presencia,
Observa simplemente que está ahí,
Pero recuerda que la sensación de seguridad proviene del lugar en sí,
De su atmósfera,
De su forma de acogerte.
Permite que este lugar te reciba,
Como si se alegrara de que estés aquí,
Como si te ofreciera descanso,
Claridad,
Ligereza.
Nota qué es lo que hace que este lugar sea seguro para ti.
Quizá el silencio,
Quizá la amplitud,
Quizá la luz,
Quizá la sensación de estar protegido,
Protegida.
Respira dentro de esa serenidad,
Dentro de esa calma.
Si lo deseas,
Puedes imaginar que aquí puedes hacer cualquier cosa,
Incluso cosas imposibles,
Como flotar o volar,
O moverte sin esfuerzo.
Este es tu espacio,
Tu refugio,
Tu lugar de calma.
Vamos a quedarnos unos momentos más,
Respirando,
Sintiendo,
Habitando este lugar.
Y poco a poco,
Cuando estemos preparados,
Vamos a dejar que la imagen se vaya suavizando,
Como si se desdibujara lentamente.
Llevamos de nuevo la atención al cuerpo,
A los puntos de apoyo,
A la respiración.
Notamos el espacio en el que estamos,
Los sonidos,
La temperatura.
Y cuando lo deseemos,
Podemos abrir los ojos,
Hacer pequeños movimientos de las manos y los pies,
Y cerrar esta práctica con una respiración profunda.
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