
Refugio Interior: Una Meditación Para La Autocompasión
Hoy te invito a hacer una pausa. Una pausa valiente, necesaria y profundamente humana. Esta meditación no busca que resuelvas nada, ni que te sientas de una forma distinta a la que estás sintiendo. Solo te propone algo mucho más simple —y mucho más poderoso—: que te acompañes con amabilidad mientras atraviesas lo que estás viviendo. Porque lo cierto es que todos pasamos por momentos difíciles. Y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a tratarnos como trataríamos a alguien a quien amamos. En los próximos minutos vamos a practicar eso: el arte de darnos compasión. De ofrecernos una mirada amable, de abrir un pequeño espacio interno donde podamos respirar, sentir y cuidarnos. No tienes que hacerlo perfecto. Solo necesitas estar presente con honestidad y dejar que la práctica haga su parte.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida.
Hoy te invito a hacer una pausa,
Una pausa valiente,
Necesaria y profundamente humana.
Esta meditación no busca que resuelvas nada ni que te sientas de una forma distinta a la que te estás sintiendo.
Solo te propone algo mucho más simple y mucho más poderoso.
Que te acompañes con amabilidad mientras atraviesas lo que estás viviendo.
Porque lo cierto es que todos pasamos por momentos difíciles,
Y sin embargo pocas veces nos detenemos a tratarnos como trataríamos a alguien a quien amamos.
En los próximos minutos vamos a practicar eso,
El arte de darnos compasión.
De ofrecernos una mirada amable,
De abrir un pequeño espacio interno donde podamos respirar,
Sentir y cuidarnos.
No tienes que hacerlo perfecto.
Solo necesitas estar presente con honestidad y dejar que la práctica haga su parte.
Si estás listo,
Si estás lista,
Empezamos.
Busca un lugar donde puedas estar tranquilo,
Donde puedas estar tranquila,
Sin que nadie te moleste,
Te interrumpa durante unos minutos.
Puedes hacer la meditación sentado en una silla o recostado en una esterilla,
Sentado en un cojín de meditación,
O tendido en una cama,
Procurando en este caso no dormirte.
Y si eso ocurre,
Está bien.
Si lo haces sentado en una silla,
Hazlo con la espalda erguida,
Separada del respaldo,
La cabeza también erguida como si un fino hilo tirase de ella hacia el techo,
Los hombros relajados,
Los pies planos en el suelo ligeramente separados y las manos apoyándose suavemente sobre las rodillas o en el regazo en forma de cuenco,
Cerrando suavemente los ojos si lo deseas,
Revisando una vez más tu postura,
Corrigiéndola si lo consideras necesario,
Llevando tu atención a la respiración,
Pudiendo observar cómo el aire entra y sale por tus fosas nasales,
Observando cómo entra al inhalar,
Cómo sale al exhalar,
Quizá observando el abdomen,
Cómo se hincha al inhalar,
Cómo se deshincha al exhalar.
No hay nada más que hacer que observar la respiración,
Dejando que sea natural,
Sin forzarla,
Al ritmo que el cuerpo pida en cada momento.
Vamos a estar unos minutos centrando la atención en la respiración,
En ese punto de observación que has escogido.
Es posible que tu atención se distraiga y vaya a pensamientos,
Al pasado,
Al futuro.
Quizá aparezcan imágenes.
Es normal,
La mente está programada para hacerlo.
Cuando te des cuenta de que esto ocurre,
Sencillamente vuelves a poner con amabilidad tu atención en ese punto de observación que has escogido.
Prestando ahora de nuevo atención a mi voz,
Hoy vamos a practicar la autocompasión.
Empieza por traer a tu mente una situación que estés atravesando y que te resulte difícil,
Te resulte incómoda.
No es necesario que sea la más dolorosa,
Sino algo con lo que estés lidiando ahora y que te cause cierta incomodidad o cierta tensión.
Visualiza o recuerda esa situación.
¿Qué ha sucedido?
¿Qué podría suceder que te preocupa?
Y ahora,
Mientras sostienes esta imagen en tu mente,
Te invito a hacer tres cosas.
Primero,
Reconoce que estás ante una experiencia difícil,
Ante una experiencia incómoda.
Puedes decirte,
Esto es complicado,
Me siento algo sobrepasado,
Sobrepasada.
Es normal sentirse así.
Busca las palabras que mejor reflejen lo que sientes con honestidad y sin juicio.
Segundo,
Recuerda que no estás solo o no estás sola en esto.
La dificultad forma parte de la vida humana.
Todos,
En algún momento,
Sentimos miedo,
Sentimos frustración,
Sentimos tristeza.
Esta experiencia no te hace débil,
No te hace defectuoso,
Te hace humano.
Respira profundo y siente esa conexión con los demás seres humanos que también están enfrentando sus propias batallas hoy.
Tercero,
Ofrece amabilidad a ti mismo.
Puedes usar frases como,
Que pueda tratarme con cariño en este momento.
Estoy aquí para mí.
Estoy haciendo lo mejor que puedo.
Está bien no tenerlo todo resuelto.
Si lo deseas,
Puedes colocar una mano sobre tu corazón como gesto de cuidado.
Permítete recibir esa compasión.
Deja que se extienda suavemente por todo tu cuerpo,
Como una luz cálida que te abraza desde dentro.
Respira con esa sensación de ternura y consuelo.
Y poco a poco,
Cuando estés listo,
Cuando estés lista,
Toma una respiración profunda Suelta el aire muy despacio y ve trayendo de nuevo tu atención al lugar donde estás,
Al aquí y al ahora.
Puedes mover los pies,
Las manos,
Abriendo suavemente los ojos si los tenías cerrados.
Antes de abandonar totalmente la práctica,
Tómate un instante para notar cómo estás ahora.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
