
Contacta a Tu Guía Interior
Tanto si eres un meditador experto, como si apenas estás empezando con tu práctica, esta meditación guiada te ayudará no sólo a entrar en un estado de atención plena de tu ser y de tu cuerpo, sino también a conectar con tu guía interior y esa fuente de sabiduría que llevas dentro. Ponte cómodo, no permitas que nadie te moleste durante los próximos 20 minutos y prepárate sin pretensiones, para darte un ratito de relajación. Con voz de Lorena Molinero.
Transcripción
Bienvenido a esta meditación que he creado para ti con intención de ayudarte a conectar con tu guía interior.
Para comenzar busca un lugar tranquilo donde puedas acomodarte sin ningún tipo de prisa,
Sin ningún tipo de interrupción,
Sin nada en lo que pensar.
Dejo que por favor silencies las notificaciones de tu teléfono móvil y si puedes y te apetece me escuches con los auriculares para mejorar la experiencia.
Si es tu primera meditación no te preocupes porque va a ser muy sencilla y te voy a dar la mano para que encuentres aquellas respuestas que tienes ahora mismo guardadas en tu interior y que no eres capaz de encontrar por ti mismo.
Colócate en una posición cómoda ya sea sentado en una silla o en el suelo o tumbado procurando tener la espalda bien erguida y la barbilla levemente hacia tu esternón.
Vas a comenzar relajando todos tus músculos y conectando poco a poco con tu respiración entiendo cómo entra por tus fosas nasales,
Cómo te baña suavemente y cómo se desprende de ti muy calmado expulsando todo el aire y dejando vacío tu cuerpo.
Ve poco a poco notando los efectos relajantes que tiene la meditación en ti y tómate tu tiempo para encontrar todas aquellas sensaciones que te regala la inhalación y la exhalación.
Siente cómo el aire entra por tu nariz suavemente con una temperatura fresca y va llenando tus pulmones y tu abdomen y cómo se vacían lentamente expulsando el aire por la nariz sintiendo ese calor con el que sale y observando cómo poco a poco cada uno de tus músculos va reposando,
Te vas sintiendo cada vez más relajado,
Cada vez más en paz.
Tu mente se aquieta,
Empiezan a reposar,
A caer al fondo todos tus pensamientos.
Llegarán por supuesto,
Pero déjalos marchar,
No te agarres ni te aferres a ninguno de ellos y vuelve una y otra vez cuantas veces sea necesario al ancla de tu respiración,
Notando ese vaivén de aire en tu cuerpo,
Ese movimiento que ofrece el ir y venir del aire,
Ese roce de tu piel con la ropa y contempla el peso de tu cuerpo tumbado o sentado en tus glúteos,
En tus piernas,
En tus hombros.
Visualiza ese oxígeno llegando a cada una de tus células,
Envíalo a tu cuello y manda la orden de que se relaje.
Este tiempo es para ti,
Para conectar con tu sabiduría interior,
Para simplemente ser y dejarte llevar.
Poco a poco vas notando cada vez tu cuerpo más liviano,
Tu mente más fresca,
Menos impaciente,
En armonía y tus emociones más tranquilas.
No existe ningún tipo de agitación en ti,
Ningún tipo de actividad en este preciso instante,
Tan solo tu respiración.
Quiero que abandones en este mismo momento cualquier tipo de expectativa que tengas sobre lo que va a ocurrir,
Sobre lo que vas a conseguir y también que sueltes todas esas preguntas que te abordan ahora mismo.
La motivación de hacer esta meditación debe ser únicamente conectar con tu verdadero yo,
Con tu yo superior,
Sin expectativas,
Sin ningún tipo de búsqueda,
Tan solo relajarte,
Ser,
Permanecer.
Disfruta de tu respiración,
De tu existencia,
De esa energía pacífica y amorosa que cada vez más y más te envuelve.
Seguramente el ritmo de tu respiración sea muy suave y muy calmado.
Ahora quiero que vayas profundizando un poquito más y con cada inhalación sientas como tu espíritu,
Tu alma se eleva hacia el cielo,
Hacia el universo y con cada exhalación como si empujaras hacia abajo tu cuerpo y fueras conectando con la tierra,
Creando raíces por debajo de ti,
Agarrándote de una forma muy sutil y muy natural a la madre,
A la madre tierra,
Inhalando,
Creciendo,
Sintiendo como de tu coronilla sale y se desprende una luz,
Una energía brillante y de esta manera quiero que vayas subiendo hacia el cielo,
Empujándote con cada inhalación hacia arriba y empujándote hacia abajo para crecer hacia la tierra con cada exhalación.
Inspira y elévate,
Expira y enraízate.
Formas parte de algo extraordinario,
Has venido a hacer algo mágico.
Tu capacidad de entrega es infinita,
Tal y como es también tu sabiduría interior.
Eres un puente entre el cielo y la tierra y en cada célula de tu cuerpo tienes toda la información que necesitas.
Empápate de esa conexión interior que estás viviendo,
Que estás experimentando en este preciso momento.
Inhala y elévate,
Exhala y ánclate a tus orígenes,
A tus ancestros.
Inspira y haz que tu vibración se multiplique hacia el universo.
Expándete hacia el cosmos porque no tienes límites,
Porque la única frontera que hay se encuentra en tu mente y exhala empujando el aire y haciendo que la tierra forme parte de ti en una unión sagrada.
Observa estas sensaciones.
Vuelve a respirar más suavemente,
Quizá un poco más superficial,
Ve dándole un ritmo más natural a cada inhalación y a cada exhalación y permítete sentir en tus manos ese calor,
Esa energía que has creado.
Puede ser que sientas ahora en tu entrecejo un pequeño cosquilleo,
Un hormigueo,
Una sensación energética diferente.
Atiéndela,
Pon allí tu atención y visualiza en ese punto de tu frente un brillo,
Una luz parpadeante,
Blanca,
Radiante.
Sientes activación energética en ese punto.
Inspira y expira,
Confiando en todo tu potencial,
Conectando con tu poder interior.
Y en la próxima inhalación lleva muy lentamente,
Sintiendo cada pequeño movimiento tus manos hacia tu pecho,
Hacia tu corazón.
Colócalo muy suave,
Siendo consciente de cada movimiento.
Y una vez llegues ahí,
Atiende y observa esa sensación de tacto en tus manos,
De calor,
Ese sentir del palpitar que te recuerda ese milagro de tu existencia.
Detente por unos instantes y observa si en la pantalla de tu mente aparece alguna frase,
Alguna palabra o alguna respuesta.
Coloca muy poco a poco,
Cuando te sientas preparado,
Las manos sobre tu regazo o sobre la superficie en la que estés tumbado y vuelve de nuevo a una posición cómoda,
Para ir muy lentamente tomando conciencia de nuevo de tu cuerpo,
Atendiendo tu respiración,
Llevando tu atención a tus pies,
A tus manos,
A tus piernas,
A tu espalda,
A tu cuello,
A tu rostro.
Si te nace,
Puedes marcar una suave sonrisa y muy lentamente y de forma respetuosa,
Dándote todo el tiempo que necesites.
Puedes abrir tus ojos suavemente y empezar a mover los dedos de tus manos,
De tus pies,
Quizá te apetezca ponerte en una posición fetal durante un ratito.
Haz todo lo que tu cuerpo te pida,
Quizás estirarte,
Quizás coger una libreta y escribir allí algo que te haya inspirado esta meditación,
Algo que venga a ti.
Voy a dejar unos minutos para que puedas hacer esto tranquilamente.
Conoce a tu maestro
4.7 (495)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
