
Presencia Plena
Una meditación para aprender a estar presentes, a integrar lo que sucede adentro de nuestro cuerpo y lo que sucede afuera. La presencia es estar aquí y ahora para poder disfrutar la vida y encontrar el camino que nos de paz. esta es la manera de lograra una vida meditativa. Música maravillosa compuesta por Pablo Villegas para esta serie de meditaciones hechas y creadas por mi.
Transcripción
Vivir en presencia es una decisión,
Pero también es una forma de vida,
Y también es una práctica.
Para lograr la presencia plena,
Debemos tener control sobre lo que sucede adentro de nuestro cuerpo,
Estar atentos,
Percibir lo que sucede en la temperatura,
En los órganos vitales,
En la piel,
Pero también ser capaces de estar atentos a lo que sucede afuera,
A los ruidos del mundo,
A la temperatura de la parte de afuera de nuestro cuerpo,
A los sonidos que van y vienen,
Y a la respiración que entra y sale de nuestro cuerpo.
Y en esta decisión de presencia,
Lo más importante es ser conscientes de que podemos estar presentes todo el tiempo.
Que podemos seguir en nuestras actividades diarias con presencia,
Que podemos dormir en presencia,
Y sobre todo podemos tomarnos unos instantes al día para meditar con absoluta presencia.
Vamos entonces a tomar una postura cómoda,
Puede ser en una silla,
En un sofá,
En postura de meditación,
O incluso acostados en algún lugar.
Y ya en ese lugar en donde vamos a decidir hacer esta práctica,
Miramos cómo está el cuerpo,
Que los hombros estén retirados de las orejas,
Que la frente esté relajada,
Que los dientes y las muelas no estén pegados los unos con los otros,
Y podemos suspender la lengua en la mitad de la boca.
Repasamos que los brazos estén cómodos,
Que las piernas estén cómodas,
Y vamos encontrando esa respiración que es pausada,
Tranquila,
Que es una ola que va y viene,
Que entra y sale.
Tomamos una inhalación profunda,
Y cuando yo digo profunda,
Quiere decir que llevamos el aire al fondo del estómago.
Vemos como el aire entra por la nariz a una temperatura específica,
Pasa por la garganta,
Por los pulmones,
Y llega hasta el estómago,
Y sentimos como el estómago se expande hacia adelante,
Hacia atrás,
Hacia los lados.
Y esto es lo que se llama una respiración profunda.
Y exhalamos despacio,
Sintiendo como el aire que sale,
Sale a otra temperatura,
A otro ritmo.
Contraemos el estómago,
Contraemos la garganta,
Contraemos cada célula de nuestro cuerpo en esa soltada del aire.
Y tomamos otra inhalación profunda,
Esta vez con la sonrisa en los labios.
La sonrisa nos trae dos cosas.
La primera es que se abren las fosas nasales y respiramos un 30% mejor.
Y la segunda es que al sonreír,
Unos músculos le mandan la información al cerebro de que todo está bien.
Y se produce en nuestro cuerpo una sensación de bienestar.
Y va cambiando el estado de ánimo,
La forma en la que se acomodan los pensamientos,
La forma en la que respiramos,
Con una simple sonrisa,
Unos instantes.
Y vamos a ser muy conscientes de la forma en la que estamos respirando.
El punto de contacto por donde entra ese aire,
Por la nariz.
Si sentimos el aire frío en las fosas nasales en el borde.
O más atrás,
En los canales de la nariz.
O si la sentimos en la piel,
Por encima de los labios.
Y también en la salida del aire,
Que seamos conscientes,
Esas partes de nuestra cara cuáles sienten el aire.
Y en esta meditación de presencia,
Donde ya nos vamos asentando en este cuerpo,
Seguimos respirando a un ritmo natural,
Tranquilo,
Sincero.
Donde la inhalación entra y la exhalación sale,
Como si fuera una ola,
Donde no hay nada que lo detenga.
La inhalación se encuentra con la exhalación.
Y la exhalación se encuentra con la inhalación.
De una forma perfecta y sutil.
Y como en muchas prácticas,
Vamos a ponerle un propósito.
Vamos a ponerle una intención.
A esto que estamos haciendo hoy,
De sentirnos.
Y de habitar este cuerpo que hoy lo sentimos presente.
Y ese propósito puede ser tan simple como sentirnos presente.
Sentir calma,
Seguridad,
Fe,
Paz,
Alegría.
O puede ser intencionar la forma en la que nos queremos sentir cuando el día termine.
Queremos sentir compasión.
Queremos sentir descanso.
Que se aligere un dolor,
Físico o emocional.
Que traigamos a la mente esa emoción y esa sensación que queremos tener al final del día.
Y de ahí sale el propósito,
La intención.
Pero también esta intención es importante irla asentando.
Para que durante el día o la noche podamos llevarla con nosotros a cada situación.
Y los budistas lo hacen en su práctica de la mañana,
Donde intencionan el día y llevan esta intención en cada gesto,
En cada interacción.
Y en la meditación de la noche revisan.
¿Qué faltó?
¿Qué pudieron haber hecho un tris mejor?
Y así al día siguiente son su mejor versión.
Entonces si nosotros intencionamos esta práctica,
O intencionamos el día o intencionamos la noche,
Intencionamos las emociones que queremos sentir al final del día,
Podemos ser nuestra mejor versión.
Y somos conscientes de que estamos respirando en un cuerpo que habitamos,
Que tiene una temperatura interna.
Y como si pudiéramos meternos adentro del cuerpo,
Vemos que los huesos,
Los músculos,
Los tejidos,
Los tendones,
Tienen una temperatura distinta a la piel afuera.
Y en meditación podemos hacer que los órganos vitales regresen a esa temperatura perfecta.
Que vuelvan a acomodarse en el lugar.
Que el peso emocional del cuerpo se aligere.
Y ya podemos ir sintiendo eso,
La ligereza del cuerpo físico,
Dependiendo de la temperatura.
De pensamientos,
De emociones.
Y un poco más de calma.
Y nos tomamos un instante para ver la temperatura de la piel.
Desde la planta de los pies,
Y subimos por las piernas,
Y repasamos qué parte de nuestro cuerpo tiene tela que la cubre y qué parte no tiene tela que la cubre.
Vemos las manos,
Las palmas de las manos,
Los brazos,
La cabeza.
Y sentimos algunas partes de la piel que son más frías y otras que son más tibias.
Y somos conscientes del sonido que hay afuera.
Ustedes son conscientes de mi voz,
De ruidos que hay en la ciudad,
O en el campo,
O en la playa.
Pero también somos conscientes de la forma en la que estamos respirando adentro,
De la forma en la que el corazón palpita y late.
Y cuando soy capaz de estar adentro y afuera,
Estoy en presencia absoluta.
No hay ningún otro lugar en donde debo estar.
Aquí se aquietan los pensamientos,
Aquí las emociones se asientan y tenemos más claridad.
Entramos en coherencia.
Nuestros sistemas entran en coherencia,
Pero también nuestra mente con nuestro espíritu y con nuestro cuerpo se sincronizan.
Y sentimos como el peso aparente del cuerpo ya es distinto.
Pesamos más o pesamos menos.
Y estamos respirando no solo con el estómago,
Sino con cada célula,
Con cada pedacito de piel,
Con cada músculo,
Con cada órgano.
Y sentimos el palpitar de nuestro corazón.
Sentimos la forma en la que respiramos y casi que podemos sentir cómo respiran las otras personas que habitan este mundo.
Podemos sentir cómo respiran los árboles,
Los animales.
Estamos en sincronía con todo lo que está vivo.
Pero lo más importante es que nos damos cuenta que estamos vivos,
Que cada respiración nos recuerda que estamos viviendo ese milagro.
Y tomamos una respiración profunda,
Siendo un poquito más conscientes de lo que pasa afuera,
Saliendo de ese interior y siendo conscientes que la respiración entra por la nariz a una temperatura específica y sale a otra temperatura.
Y somos conscientes de los ruidos,
Que hay afuera,
Los sonidos de nuestro cuerpo.
Y con una sonrisa en los labios nos damos cuenta que estamos presentes,
Que posiblemente llevamos unos minutos suspendidos en un espacio distinto,
Tranquilo,
En pausa.
Y sonreímos.
Y damos gracias a los pulmones,
A la mente,
Al espíritu.
Al corazón.
Porque nos confirman que estamos vivos y estamos presentes.
Y despacio puedes ir volviendo a este lugar de presencia plena,
Con los ojos abiertos,
Abriéndolos despacio.
O te puedes quedar luego de que se acabe la música en este estado meditativo el tiempo que lo desees.
Porque en este lugar ocurre la magia.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.7 (13)
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