
Duerme Soltando Todo Peso
by VALERIA ROMA
Una guía somática para soltar la tensión física que acumulamos durante el día. A través de imágenes concretas y sensaciones en el cuerpo, esta práctica invita al sistema nervioso a salir del modo alerta y entrar en el descanso profundo. Perfecta para esas noches en que el cuerpo no termina de ceder.
Transcripción
Ya estás acostado,
Acostada suavemente cierra los ojos y permitite tomar una respiración profunda.
Vas a tomar todo el aire que puedas.
Y cuando ya no podes más Lo vas soltando lentamente por boca.
En un suspiro.
Otra vez inhala bien profundo hasta que ya no entra más aire y muy lento vas soltando por boca.
Con un suspiro.
Continúo un ratito haciendo esto y la próxima vez al exhalar deja que los hombros caigan.
Deja que la mandíbula se afloje.
Deja que los ojos lentamente se suavicen percibiendo el peso de los párpados y ahora te voy a pedir que imagines que cada parte de tu cuerpo se va volviendo más pesada.
No de forma incómoda.
Sino como cuando te hundís en la cama después de un día largo.
Y el colchón te recibe suave como una nube.
Sentí tus pies,
Sentí el apoyo de tus talones pesados.
Como si fueran de arcilla y se van hundiendo en la cama.
El derecho el izquierdo Quédate unos instantes percibiendo ese peso.
Ahora las piernas enteras,
Fíjate qué pasa con tobillos,
Rodillas y caderas,
Pero deja que todo el peso se libere hacia abajo.
No hay nada,
Nada,
Nada.
Que tengas que sostener.
La pelvis,
El abdomen,
Pesados,
Relajados,
Hundiéndose suavemente incluso tu pecho,
Tu cintura,
Tus caderas.
Los brazos.
Podés empezar uno a uno o los dos a la vez,
Fíjate que se siente más natural para vos.
Tus brazos pesan inactivos en reposo.
Pesan colgando de tus hombros.
Toda tu espalda,
Cada centímetro de tu espalda está en contacto con la superficie de descanso.
No hay nada que tengas que sostener.
Tu cama te sostiene.
Tu cuello se siente pesado y muy suave al mismo tiempo.
Tu cabeza pesa.
Deja que el peso de tu cabeza deja que el peso de tu cabeza descanse completamente.
Que el cuello no tenga que hacer nada.
Lentamente empiezas a sentir tu rostro.
El peso de tus mejillas.
Tus párpados,
Tu mandíbula.
Fíjate si estás mordiendo o si hay espacio en tu mandíbula.
Quédate ahí unos instantes.
Recupera tu respiración profunda.
Inhalacenándote de aire y exhala suave por boca tomándote todo el tiempo que necesites todo tu cuerpo pesado.
Todo tu cuerpo en relajación profunda.
Seguí respirando lento,
Sin esfuerzo.
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