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Impermanencia: Meditación Para Aceptar El Cambio

by Marcela Rohr

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5
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Meditación
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Todo cambia: los pensamientos, las emociones, las etapas de la vida y también nosotros. En esta meditación te invito a contemplar la impermanencia con una mirada amable, para soltar la necesidad de controlar y abrirte a la calma que nace al aceptar el movimiento natural de la vida. Respira, observa y recuerda que, así como todo llega, también todo pasa.

Transcripción

Te invito a que compartamos una pausa para detenernos.

Respirar y recordar una verdad sencilla está presente en cada instante de nuestra vida.

Todo cambia.

En esta meditación vamos a explorar la impermanencia.

Esa cualidad de la vida que nos recuerda que todo está en constante cambio.

Nada permanece exactamente igual.

Pensamientos cambian.

Las emociones cambian.

El cuerpo cambia.

Los momentos de alegría llegan.

Y también pasan.

Los momentos difíciles también se transforman.

Durante los próximos minutos.

No hace falta entender esta idea con la mente.

Te invito.

Simplemente observarla en tu propia experiencia.

Con curiosidad.

Sin jugar y sin intentar cambiar nada.

Comencemos.

Tómate unos instantes para encontrar una postura cómoda.

Puedes sentarte en una silla.

O sobre un cojín con la espalda erguida pero sin rigidez.

Deja que los hombros se relajen y permite que las manos descansen donde les resulte natural.

Si te sientes cómodo,

Cierra suavemente los ojos o dirige la mirada hacia arriba.

Hacia un punto fijo frente a ti.

No hay nada que conseguir en este momento.

No necesitas cambiar como te sientes ni hacer un esfuerzo especial.

Simplemente,

Permítete estar aquí.

Siente el peso de tu cuerpo apoyado.

Observa los puntos de contacto con la silla o con el suelo.

Date permiso para detenerte unos minutos.

Lleva ahora tu atención a la respiración.

No hace falta respirar de una manera diferente.

Solo observa como el aire entra y como sale.

Quizá notes el movimiento en el abdomen.

El pecho,

O la sensación del aire pasando por la nariz.

Cada inhalación tiene un comienzo.

Un desarrollo y un final.

Cada exhalación también.

Observa.

Como una respiración.

Nunca es exactamente igual a la anterior.

Cada una aparece permanece unos instantes.

Y desaparece para dar lugar a la siguiente.

Si la mente se distrae y es natural que lo haga,

Simplemente reconoce que se ha ido y vuelve con amabilidad a la respiración.

Siempre hay una nueva respiración esperándote.

Mientras permaneces atento a la respiración.

Observa que todo lo que experimentas está en constante movimiento.

Los sonidos aparecen.

Permanecen un momento.

Y luego se desvanecen.

Las sensaciones del cuerpo cambian continuamente.

Quizá notes calor presión.

Cojicheo o tranquilidad.

Ninguna.

Permanece exactamente igual.

También los pensamientos llegan sin que los llamemos.

Algunos duran apenas un instante.

Otros parecen quedarse más tiempo.

Pero incluso esos terminan cambiando o dando paso a otros pensamientos.

Y lo mismo ocurre con las emociones.

Tal vez,

Voy allá calma.

Tal vez inquietud.

Adiós.

Transancio.

Entusiasmo.

De esta.

Sea cual sea la emoción presente,

Obsérvala.

Y puedes verla como una visita.

No como una identidad.

No eres la emoción.

La emoción está ocurriendo en este momento.

Y como las olas del mar también cambiará.

La vida nos recuerda constantemente esta verdad.

Los días difíciles no duran para siempre.

Y los momentos felices tampoco permanecen intactos.

A veces quisiéramos retener aquellos que nos agradan.

O acelerar el final de aquello que nos incomoda.

Pero la realidad sigue su propio ritmo.

Todo cambia.

Y quizá descubrir esto no sea motivo de tristeza.

Sino una invitación a vivir con mayor presencia.

Porque precisamente al saber que un instante no vuelve,

Aprendemos a evitarlo por completo.

Cada respiración llega y se va,

Como todo en la vida.

Este momento tampoco volverá a repetirse y es precisamente eso porque me da un valor único.

Permite que esta comprensión descanse unos instantes en tu experiencia.

Sin necesidad de convertirla en una idea.

Solo.

Siéntela.

Mientras continúas respirando,

Pregúntate en silencio.

¿Hay algo a lo que me estoy aferrando demasiado?

No es necesario buscar una respuesta inmediata.

Solo.

Deja que la pregunta permanezca.

Y después pregúntate.

¿Qué cambiaría si recordara con más frecuencia que todo es transitorio?

Tal vez aparezca una sensación de mayor ligereza.

Tal vez más paciencia.

O quizá simplemente una respiración un poco más profunda.

Sea lo que sea,

Recibelo con curiosidad.

Vuelve lentamente a sentir el cuerpo completo.

Los pies.

Apuchados.

Las manos descansando.

Los sonidos que te rodean.

Haz una inhalación un poco más amplia y una exhalación lenta.

Recuerda que la impermanencia no significa que nada importa.

Significa cada instante merece ser vivido con atención.

Porque ninguno permanece para siempre.

Cuando te sientas preparado.

Comienza a mover suavemente los dedos de las manos y de los pies.

Poco a poco.

Abre los ojos.

Llévate contigo esta presencia,

Sabiendo que igual que cada respiración comienza y termina,

También.

Cada momento de la vida trae consigo la oportunidad de empezar de nuevo.

Gracias.

Por meditar conmigo.

Hasta la próxima pausa de meditación.

¡Gracias por ver el vídeo!

5.0 (3)

Reseñas Recientes

Cris

July 11, 2026

Gracias por compartir esta meditación

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