
Audiolibro El Curioso Caso De Benjamin Button 8
Disfruta esta historia para dormir. "El curioso caso de Benjamin Button" es un relato escrito por el autor estadounidense F. Scott Fitzgerald, que fue publicado por primera vez en la revista Collier's, el 27 de mayo de 1922. Posteriormente fue publicado dentro del libro antología "Tales of the Jazz Age". Cuenta la historia de un hombre que envejece a la inversa: nace como un débil anciano de 70 años y se vuelve más joven a medida que avanzan los años, para gran desconcierto y consternación de él y su familia. Esta extraña e inquietante historia encarna la aguda percepción social que ha convertido a Fitzgerald en una de las grandes voces de la historia de la literatura estadounidense. En 2008 se realizó la adaptación al cine, que fue dirigida por David Fincher, con guion de Eric Roth, y protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett. El guion difiere bastante de la historia original, y solo coincide en el título, el nombre de Benjamin y algunos aspectos del proceso de rejuvenecimiento.
Transcripción
El curioso caso de Benjamin Button.
Escrito por Francis Scott Fitzgerald.
Narrado por Jaima Lorenzo.
Ocho.
Hildegard,
Ondeando una gran bandera de seda,
Lo recibió en el Porsche.
Y en el momento preciso de besarla,
Benjamin sintió que el corazón le daba un vuelco.
Aquellos tres años habían tenido un precio.
Hildegard era ahora una mujer de cuarenta años,
Y una tenue sombra gris se insinuaba ya en su pelo.
El descubrimiento lo entristeció.
Cuando llegó a su habitación,
Se miró en el espejo.
Se acercó más y examinó su cara con ansiedad,
Comparándola con una foto en la que aparecía en uniforme.
Una foto de antes de la guerra.
Dios santo,
Dijo en voz alta,
El proceso continuaba.
No había la más mínima duda.
Ahora aparentaba tener treinta años.
En vez de alegrarse,
Se preocupó.
Estaba rejuveneciendo.
Hasta entonces había creído que cuando alcanzara una edad corporal equivalente a su edad en años,
Cesaría el fenómeno grotesco que había caracterizado su nacimiento.
Se estremeció.
Su destino le pareció horrible,
Increíble.
Volvió a la planta principal,
Hildegard lo estaba esperando.
Parecía enfadada,
Y Benjamin se preguntó si habría descubierto al fin que pasaba algo malo.
E intentando aliviar la tensión,
Abordó el asunto durante la comida de la manera más delicada que se le ocurrió.
Bueno,
Observó en tono desenfadado.
Todos dicen que parezco más joven que nunca.
Hildegard lo miró con desdén y sollozó.
¿Y te parece algo de lo que presumir?
No estoy presumiendo,
Aseguró Benjamin,
Incómodo.
Ella volvió a sollozar.
Vaya idea,
Dijo,
Y agregó un instante después.
Creía que tendrías el suficiente amor propio como para acabar con esto.
¿Y cómo?
Preguntó Benjamin.
No voy a discutir contigo,
Replicó su mujer.
Pero hay una manera apropiada de hacer las cosas y una manera equivocada.
Si tú has decidido ser distinto a todos,
Me figuro que no puedo impedírtelo.
Pero la verdad es que no me parece muy considerado de tu parte.
Pero Hildegard,
¿yo no puedo hacer nada?
Sí que puedes,
Pero eres un cabezón.
Sólo eso.
Estás convencido de que tienes que ser distinto.
Has sido siempre así y lo seguirás siendo.
Pero piensa,
Solo un momento,
¿qué pasaría si todos compartieran tu manera de ver las cosas?
¿Cómo sería el mundo?
Se trataba de una discusión estéril,
Sin solución.
Así que Benjamin no contestó.
Y desde aquel instante,
Un abismo comenzó a abrirse entre ellos.
Y Benjamin se preguntaba qué fascinación podía haber ejercido Hildegard sobre él en otro tiempo.
Y para hundar la brecha,
Benjamin se dio cuenta de que a medida que el nuevo siglo avanzaba,
Se fortalecía su sed de diversiones.
No había fiesta en Baltimore en la que no se le viera bailar con las casadas más hermosas y charlar con las debutantes más solicitadas,
Disfrutando de los encantos de su compañía mientras su mujer,
Como una viuda de mal agüero,
Se sentaba entre las madres y las tías vigilantes para observarlo con altiva desaprobación o seguirlo con ojos solemnes,
Perplejos y acusadores.
Mira,
Comentaba la gente,
Qué lástima,
Un joven de esa edad,
Casado con una mujer de 45 años,
Debe de tener por lo menos 20 años menos que su mujer.
Habían olvidado,
Porque la gente olvida inevitablemente,
Que ya en 1880 sus papás y mamás también habían hecho comentarios sobre aquel matrimonio mal emparejado.
Pero la gran variedad de sus nuevas aficiones compensaba la creciente infelicidad hogareña de Benjamin.
Descubrió el golf y obtuvo grandes éxitos,
Se entregó al baile,
En 1906 era un experto en el Boston,
Y en 1908 era considerado un experto del Maxix.
Mientras que en 1909 su Castle Walk fue la envidia de todos los jóvenes de la ciudad.
Su vida social,
Naturalmente,
Se mezcló hasta cierto punto con sus negocios,
Pero ya llevaba 25 años dedicado en cuerpo y alma a la ferretería al por mayor,
Pensó que iba siendo hora de que se hiciera cargo del negocio su hijo Roscoe,
Que había terminado sus estudios en Harvard.
Y de hecho,
A menudo confundían a Benjamin con su hijo.
Semejante confusión agradaba a Benjamin,
Que olvidó pronto el miedo insidioso que lo había invadido a su regreso de la guerra hispano-norteamericana.
Su aspecto le producía ahora un placer ingenuo.
Sólo tenía una contraindicación a aquel delicioso ungüento.
Detestaba aparecer en público con su mujer.
Hildegard tenía casi 50 años,
Y cuando la veía,
Se sentía completamente absurdo.
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