
Desobedece tu mente
by Marta Vigara
Tu mente lleva todo el día mandando. Diciéndote qué hacer, qué sentir, qué te falta, qué podrías haber hecho mejor. Esta meditación no te pide que la silencies — eso no funciona. Te pide algo más difícil y más liberador: que la escuches sin creerla. Que notes lo que dice sin obedecerla automáticamente. A través de una llegada suave al cuerpo, dos momentos de silencio real — uno de un minuto y otro de dos — y una práctica tan sencilla como volver a la respiración cada vez que la mente te arrastra, descubres que entre lo que tu mente dice y lo que tú decides existe un espacio. Ese espacio es tuyo. Y es donde empieza la libertad.
Transcripción
Hola,
Antes de empezar quiero que sepas algo.
No necesitas hacer nada bien aquí,
No hay una forma correcta de meditar,
No hay un estado al que debas llegar.
Si tu mente se va,
Déjala,
Ya volverá.
Si te pica algo,
Ráscate,
Si necesitas moverte,
Muévete.
Esto no va de controlar,
Va de soltar el control.
Busca una postura cómoda,
Sentada,
Tumbada,
Como quieras.
No hay postura perfecta,
Hay la que tu cuerpo necesita ahora.
Cierra los ojos,
O déjalos entreabiertos y cerrarlos te incomoda.
Nota el peso de tu cuerpo,
Dónde apoyas,
Qué toca el suelo.
Siente tus manos,
Dónde están,
Si están frías o templadas,
Si hay tensión,
O si están blandas.
Nota ahora también tus hombros,
Probablemente estén más arriba de lo que crees.
Déjalos caer,
No los coloques,
Solo suéltalos.
La mandíbula,
Afloja,
Separa ahora ligeramente tus dientes,
Tu lengua descansa sobre el paladar.
El entrecejo,
Suelta la tensión,
Deja de fruncir aunque no supieses que lo estabas haciendo ahora,
Y ahora simplemente nota cómo respiras,
No cambies nada,
Solo observa el aire que entra,
El aire que sale.
No tienes que respirar de ninguna forma determinada,
Solo tienes que respirar.
Ahora quiero que escuches,
No a mí,
A ti.
Escucha lo que dice tu mente ahora mismo.
Quizás dice que esto no funciona,
Quizás dice que lo estás haciendo mal,
Quizás dice que tienes cosas más importantes que hacer.
Quizás te ha traído la lista de la compra,
Un email pendiente,
Algo que dijiste ayer y no deberías haber dicho.
Todo eso está bien,
Tu mente hace lo que sabe hacer,
Producir pensamientos,
Igual que el corazón bombea la sangre.
No puedes pararlo y no necesitas pararlo,
Pero aquí viene lo importante,
Que tu mente piense algo no significa que sea verdad.
Tu mente te dice no puedes y tú le crees,
Tu mente te dice no eres suficiente y tú le crees,
Tu mente te dice hoy no es el día y tú le crees.
Pero hoy estás aquí,
Has parado,
Has cerrado los ojos,
Estás escuchando,
Eso ya es desobedecer.
Vamos a hacer algo muy sencillo,
Cada vez que tu mente te diga algo en los próximos minutos quiero que lo notes,
Solo notarlo,
Sin pelear,
Sin juzgar,
Sin intentar que se calle y después suelta ese pensamiento y vuelve a la respiración.
La mente habla,
Tú vuelves al cuerpo.
La mente opina,
Tú vuelves al aire.
La mente insiste,
Tú vuelves.
Eso es desobedecer,
No es luchar,
Es elegir a qué le haces caso.
Vamos a practicarlo ahora,
En silencio,
Un minuto.
Cada vez que tu mente te atrape vuelve a la respiración,
Sin enfado,
Sin prisa,
Solo vuelve.
Si tu mente te ha atrapado diez veces,
Has vuelto diez veces,
Eso no es fracaso,
Eso es práctica.
Vamos otra vez,
Esta vez dos minutos,
Tú y tu respiración.
La mente hablará,
Tú decide a quién escuchas.
Sin abrir los ojos,
Nota cómo te sientes ahora,
No busques una palabra,
No necesitas definirlo,
Solo nota.
Quizás sientes calma,
Quizás sientes inquietud,
Quizás no sientes nada especial,
Todo vale,
Todo es correcto.
Lo que acabas de hacer es algo que muy poca gente hace,
Parar,
Escucharte,
Elegir no hacerle caso a la voz que siempre manda.
Y aquí está el secreto,
No necesitas hacerlo perfecto,
Necesitas hacerlo otra vez,
Y otra vez,
Y otra vez.
Cada vez que vuelves a la respiración estás construyendo algo,
Un espacio pequeño entre lo que la mente dice y lo que tú decides,
Ese espacio es libertad,
Empieza a mover los dedos de tus manos,
Despacio,
Moviliza los dedos de tus pies,
Si quieres estira tus brazos,
Hazte grande,
Ocupa espacio,
Y cuando estés listo abre los ojos,
No hace falta que vuelvas al ruido ahora mismo,
Tómate un momento,
Un momento para ti,
Antes de mirar el móvil,
Antes de levantarte,
Antes de producir,
Y llévate esto contigo,
Tu mente va a seguir hablando,
Siempre lo hace,
No puedes apagarla,
Pero puedes dejar de obedecerla cada vez que te diga que no es suficiente,
Que no es el momento,
Que no mereces parar,
Desobedece.
Nos vemos en la siguiente,
Que tengas un feliz día.
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