
Meditación para encontrar calma: crea tu propio refugio
by Mar Herrero
Hay días en los que necesitamos alejarnos un momento del ruido y encontrar un lugar donde poder descansar. En esta meditación comenzaremos llevando la atención al cuerpo, aflojando poco a poco y dejando que la respiración nos ayude a llegar. Después te invitaré a imaginar tu propio refugio: puede estar junto al mar, en un claro del bosque, en una habitación o en algún lugar que aparezca mientras hacemos la práctica. Nos quedaremos allí unos minutos, observando qué ocurre en el cuerpo cuando sentimos que podemos descansar y estar a salvo. Y antes de terminar, guardaremos algo de esa experiencia para poder volver a ella en otros momentos del día. Cuando termines, me encantará leerte en los comentarios: ¿cómo era tu refugio? ¿Qué apareció cuando empezaste a soltar el cuerpo? ¿Hubo alguna sensación, imagen o detalle que te sorprendiera? Puedes contar simplemente aquello que haya surgido durante la práctica. Foto portada: Khamkeo en Unsplash.
Transcripción
Hola,
¿qué tal estás?
Bienvenido o bienvenida a esta nueva práctica de Mindfulness.
Soy Mar Herrero y estás en un espacio seguro.
Hoy quiero acompañarte en una práctica que he llamado el refugio.
Busca un lugar donde puedas estar unos minutos sin interrupciones.
Y poco a poco Iremos descubriendo.
Un espacio al que puedas volver siempre que lo necesites.
Así que si te apetece comenzamos.
Gracias.
Y poco a poco acomodándonos en la postura.
Con la que vayamos a realizar esta práctica Notando cómo está el cuerpo los apoyos Dónde están los pies apoyados las piernas Las NALGAS coccis cuidando que no haya mucha tensión ahí Si es necesario poner algún apoyo.
La espalda.
Si has elegido la postura sentada.
Pues notando una espalda erguida.
Pero sin tensión.
Los hombros brazos.
Las manos donde notas las manos Si hay más o menos presión.
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O las dientes ligeras Notando dónde.
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Están apoyadas.
El cuello La cara.
Podemos enfocarnos un poquito ahí Notando la mandíbula.
A veces está un poco.
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Tensa Quizá se suelte un poco al nombrarla.
La lengua.
La nariz.
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Escómolos Los ojos.
El entrecejo la frente el cuero cabelludo.
Y te invitó a cerrar los ojos y es que no los tenías cerrados.
Y notando el peso del cuerpo.
Ahí donde estés Acostado o sentado.
Huéntate.
Notando los apoyos.
Lo que sostiene al cuerpo.
Quizá anotando Ese pequeño movimiento de la respiración.
Quizás lo notes en el pecho o en el atómeno.
Y te invito a inhalar y exhalar soltando un poco más,
Alargando esa exhalación y puedes hacer dos respiraciones más conscientes Inhalando.
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Y alargando un poco esa exhalación a tu ritmo.
¿Y cómo está la mente?
Igual que hemos notado cómo estaba el cuerpo Podemos preguntar ¿Cómo está la mente?
Si hay muchos pensamientos.
.
.
Quizá alguna planificación.
.
.
Haga un recuerdo y no hay nada que eliminar.
La mente nos va trayendo pensamientos que van y vienen.
Así que dejándolos en un segundo plano.
Para volver a llevar la atención al cuerpo.
Al movimiento de la respiración poco a poco.
Y tantas veces como la atención se vaya a algún pensamiento Tantas veces volvemos a llevar la atención.
Al cuerpo.
A las sensaciones.
Sin juzgarnos y sin criticarnos.
Por haber dejado que la atención se pierda,
Quizá en algún pensamiento.
Así que notando cómo está el cuerpo Notando la respiración.
Sin juicio,
Sin crítica,
Con amabilidad.
Y la propuesta hoy es hacer una meditación generativa para crear tu propio espacio seguro.
Y puede ser un sitio que conozcas ya.
Una parte de una playa que te guste un claro en el bosque O quizá.
.
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Un espacio que esté un poco más cerrado.
Algo en lo que encuentres un espacio seguro.
Que te dé calma.
Calidez Un espacio solo para ti.
En el que hay buena temperatura quizá buena luz.
Cómo es ese espacio para ti.
Y quizá también puedas incluir una mascota o.
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¿O no?
En este espacio mandas tú.
Lo que te de más calma y más paz.
Notando si hay algo que pueda hacer este lugar más seguro y agradable para ti.
Acomodándote.
Sintiendo la calma,
La paz de este refugio en ti.
Nadie puede entrar.
Sólo quien tú quieras.
Aquí puedes ser tú.
En este lugar puedes descansar.
Calmarte Puedes respirar con fluidez.
Sin obstáculos.
Muy relajado.
Aquí puedes sentir la calma.
La seguridad.
Este es tu espacio seguro.
Sintiendo la calma y la seguridad en todo el cuerpo también en el corazón.
Nada ni nadie puede perturbar esta paz.
Así que descansa.
Notando cómo es estar en este lugar que has creado con total seguridad y también notando y puedes volver siempre que lo necesites Puedes reconectar con este espacio de calma y seguridad.
Que siempre está disponible y accesible solo para ti.
Y poco a poco te invito a ir dejando este lugar un espacio que sabes dónde está y que podrás regresar siempre que desees.
Y ahora de nuevo conectando con el cuerpo.
La respiración.
Conectando también con la gratitud hacia ti misma,
Hacia ti mismo.
Por esta práctica.
Agradeciéndote la intención de cultivar La presencia.
Desarrollar la conciencia de tratarte bien de cuidarte.
Y desde ahí moviendo poco a poco los dedos de los pies.
Las manos.
Y puedes ir abriendo los ojos a tu ritmo,
Sin prisa saliendo de la práctica.
Y siendo consciente de estas transiciones dentro de la propia práctica la salida ¿Qué pasa en la mente,
En el cuerpo?
Y si lo ves posible.
.
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Y es adecuado para ti Puedes compartir cómo ha ido la práctica,
Quizá en la primera parte o la respiración,
Si notaste algo o de que te has dado cuenta o de que has sido consciente y puedes escribirlo en los comentarios Muchas gracias.
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