
Despierta con Calma: Meditación Matutina del Colibrí
by Alma Cuentos
¿Te despiertas a menudo sintiendo que la lista de pendientes, las exigencias de la vida o los problemas del mundo son demasiado grandes? Es fácil caer en la parálisis y la ansiedad cuando nos enfrentamos a "incendios" que parecen incontrolables. En esta sesión de Mañanas con Alma Cuentos, viajaremos a la inmensidad de las selvas sudamericanas para aprender una profunda lección de la sabiduría ancestral Quechua y Guaraní: la fábula del Colibrí. Esta meditación te ayudará a liberar la pesada carga del perfeccionismo y la necesidad de resolverlo todo. Suelta el peso del resultado final. Toma asiento, respira profundo y descubre la inmensa paz que se esconde en el simple acto de hacer tu parte.
Transcripción
Muy buenos días,
Querido viajero del alma.
Bienvenido a tu refugio matutino.
Qué alegría saber que antes de entregarle tu energía al mundo,
Has decidido sentarte aquí,
En quietud,
Para nutrir tu interior.
Hay mañanas en las que abrimos los ojos y casi de inmediato sentimos el peso del mundo sobre los hombros.
Pensamos en la inmensa lista de tareas por hacer,
En los problemas familiares que parecen no tener solución.
O en las noticias abrumadoras de un mundo que gira demasiado rápido.
A veces la montaña que tenemos delante parece tan grande que nos quedamos paralizados antes de dar el primer paso.
Hoy vamos a soltar ese peso.
Te invito a que cierres los ojos suavemente.
Imagina que estás descalzo sobre una tierra húmeda y fértil.
Sienta el soporte firme del planeta sosteniéndote.
Toma una respiración profunda por la nariz.
Imaginando que absorbes la energía vital y verde de un bosque milenario.
Y exhala por la boca con un suspiro largo.
Dejando que cualquier tensión o ansiedad caiga hacia la tierra.
Una vez más,
Inhala a profundo,
Llenando tu pecho de valor y claridad.
Y exhala aflojando tus hombros,
Relajando tu mandíbula,
Soltando la necesidad de tener todo bajo control.
Siente como tu cuerpo se asienta.
Estás aquí.
Estás a salvo.
Desde este estado de conexión profunda con la tierra,
Viajaremos a las inmensas selvas y montañas de Sudamérica.
Hoy te compartiré un tesoro de la tradición oral de nuestros pueblos originarios,
Una leyenda con profundas raíces en las culturas quechua y guaraní.
Durante siglos,
Este relato ha sido susurrado de generación en generación.
Contado por los ancianos a los más jóvenes alrededor del calor del fuego.
Para recordarle su valor frente a las adversidades incontrolables.
Deja que su sabiduría ancestral te guíe hoy.
Cuenta una antigua leyenda,
Hace mucho tiempo,
Un verano inusualmente caluroso,
Secó las hojas de la gran selva.
Un día,
Sin previo aviso,
Un terrible incendio comenzó a devorar el bosque.
Las llamas se alzaban hasta el cielo,
Rugiendo con furia,
Consumiendo los árboles centenarios y llenando el aire de un humo espeso.
El terror se apoderó de todos los habitantes de la selva.
El imponente jaguar Corrió despavorido.
El gran tapir huyó hacia las montañas.
Y hasta las más colosales aves volaron lejos para salvarse.
Todos los animales lograron llegar a la orilla puesta del gran río.
Y desde allí,
A salvo,
Se quedaron paralizados,
Observando como su hogar ardía.
Se sentían pequeños,
Impotentes y derrotados ante la inmensidad del fuego.
Pero de pronto,
El jaguar notó un pequeño destello esmeralda que pasaba a toda velocidad sobre su cabeza.
Un diminuto colibri.
El ave volaba directo hacia el río.
Sumergía su pequeño pico para recoger una sola gota de agua.
Y luego volaba con todas sus fuerzas hacia el centro del bosque en llamas para dejar caer esa pequeña gota sobre el fuego abrumador.
Luego regresaba al río por otra gota y volvía al fuego.
Iba y venía.
En un vuelo rápido e incansable.
Los demás animales lo miraron incrédulos.
El jaguar,
Sin poder contenerse,
Le gritó al ave desde la orilla.
Colibrí,
¿acaso has perdido la razón?
¿Qué crees que estás haciendo?
Es un incendio gigantesco y tú eres minúsculo.
¿De verdad crees que vas a apagar ese inmenso fuego tú solo?
Con una sola gota de agua.
El pequeño colibrí no detuvo su vuelo.
Tomó otra gota del río.
Miró al poderoso jaguar por un segundo.
Y con una voz serena,
Pero inquebrantable,
Le respondió.
Sé muy bien que mi gota no apagará el incendio.
Pero yo estoy haciendo mi parte.
Y sin decir más nada,
Continuó su vuelo,
Dejando caer su gota de agua,
Entregando su pequeño,
Pero absoluto esfuerzo al mundo.
Ahora viajero del alma.
Respira profundo.
Y quédate con la imagen de ese pequeño colibrí en tu mente.
¡Qué inmensa lección de sabiduría nos regala!
En nuestra vida,
Los grandes incendios toman la forma de una carga de trabajo aplastante.
De una crisis en casa.
O de situaciones que escapan completamente a nuestro control.
Y frente a esos incendios,
Nuestra mente suele comportarse como el jaguar.
Se queda paralizada.
Observando el desastre,
Sintiéndose inútil,
Repitiéndose a sí misma,
Esto es demasiado grande,
No puedo resolverlo.
Y es cierto,
No puedes resolverlo todo.
No puedes apagar el incendio del mundo tú solo o tú sola.
Pero la paz mental no viene de controlar el fuego.
La paz verdadera llega cuando sueltas la responsabilidad del resultado final y te enfocas,
Única y exclusivamente,
En tu gota de agua.
Hoy te invito a visualizar tu día.
De todos esos pendientes,
De todas esas preocupaciones,
¿cuál es tu gota de agua hoy?
¿Cuál es esa pequeña y humilde acción que sí está en tus manos hacer?
Quizás sea enviar un solo correo.
Quizás sea escuchar a un ser querido durante cinco minutos con atención plena.
Quizás sea simplemente mantener la calma frente a un problema.
Visualízate como el colibri.
Mírate a ti mismo,
Tomando esa pequeña gota de acción.
Y entregándola con amor y desapego.
Observa cómo.
Al dejar de preocuparte por el tamaño del fuego,
Una inmensa ligereza inunda tu pecho.
Estás haciendo lo tuyo,
Y eso es suficiente.
Desde este espacio de profunda compasión y enfoque.
Respira profundo.
Y repite estas palabras.
Dejando que se conviertan en tu ancla para el día de hoy.
Hoy suelto la necesidad de resolverlo todo de una vez.
Me libero del peso de lo que no puedo controlar.
Reconozco que no puedo apagar todo el incendio y me perdono por ello.
Hoy me enfoco únicamente en hacer mi parte.
Mi pequeña acción diaria es valiosa,
Poderosa y suficiente.
Llevo mi gota de agua con paz,
Sabiendo que doy lo mejor de mí.
Siente como tus hombros descansan al saber que no tienes que ser el salvador del mundo hoy.
Solo tienes que ser tú,
Dando el paso que tienes justo frente a ti.
Sal al mundo con la ligereza del Colibri.
Y si en algún momento del día sientes que la ansiedad o el agobio intentan paralizarte,
Respira.
Sonríe suavemente y recuérdate a ti mismo,
A ti misma.
Solo haré mi parte.
Te deseo un día lleno de acciones pequeñas,
Serenas y profundamente significativas.
Soy Alexandra y confío en que tu gota de agua hará una diferencia hoy.
Te espero en nuestra próxima mañana aquí en AlmaCuentos.
Conoce a tu maestro
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