16:52

El Valor De Los Juicios

by Cristina Mejia

rating.1a6a70b7
Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
23

Cuando hablamos de juicios, son casi siempre connotaciones negativas las que se nos vienen a la cabeza. Sin embargo, para nadie es un secreto que, de no ser por los juicios, no podríamos distinguir, tomar decisiones, ni mucho menos posicionarnos frente a las circunstancias. Encontrar el punto adecuado, darle el valor necesario y escuchar los juicios con liviandad, es la clave para que antes de perjudicarnos negativamente, sean los juicios los que nos abran posibilidades. Te invito a escuchar este audio para reflexionar sobre la manera en como estás viviendo tus propios juicios y también los ajenos.

Transcripción

Hola,

Mi nombre es Cristina y te abrazo de corazón y mente.

Quiero agradecerte por haber elegido este audio para acompañar tu práctica del día de hoy.

Es para mi un honor poder prestarte y servirte con tu propósito de entregar un momento del día a tu conexión interior,

A tu escucha.

Así que dicho esto,

Quiero invitarte a que adoptes una posición cómoda en la que puedas permanecer por un momento y que tengas en cuenta que sin importar cuánto hayas preparado el espacio,

Cuánto hayas procurado que sea de total silencio y sin interrupciones,

Todo lo que pase a partir de este momento es perfecto para que tu práctica sea lo que necesitas.

Así que tranquila,

Tranquilo y fluyamos con el momento.

Si ya estás cómoda o cómodo,

Te invito a que recuerdes que mi voz es solamente una propuesta pero eres tú quien conoce y sabe lo que en este momento tu cuerpo necesita.

Así que escúchame y si así lo sientes,

Guíate con mis instrucciones para que esta práctica tenga un sentido y aporte beneficios a tu bienestar.

Vamos a hacer tres respiraciones profundas para conectarnos con el aquí y el ahora.

Mi propuesta es hacerlas en cuatro tiempos con dos tiempos de retención entre cada inhalación y cada exhalación.

Esto quiere decir que respiraremos tomando aire en cuatro,

Retendremos en dos,

Exhalaremos en cuatro,

Retenemos en dos,

Inhalamos en cuatro,

Retenemos en dos y así sucesivamente.

Comenzaré contando y espero que tú seas capaz de encontrar tu propio ritmo.

Inhalo en 1,

2,

3,

4,

Retengo 1,

2,

Exhalo en 1,

2,

3,

4,

Retengo en 1,

2,

Inhalo en 1,

2,

3,

4,

Retengo 1,

2,

Exhalo en 1,

2,

3,

4,

Retengo 1,

2,

Inhalo 1,

2,

3,

4,

Retengo 1,

2,

Exhalo en 1,

2,

3,

4,

Y esta última la vamos a hacer un poco más larga para sacar todo el aire de nuestro cuerpo y sentir como lentamente nos fundimos con la superficie que nos sostiene.

Imagina que el espacio en el que estás empieza a ponerse completamente blanco,

Todos los elementos que te rodean desaparecen,

Estás tú y solamente tú en esa habitación o en ese espacio físico que has elegido para hacer tu práctica,

No hay nada más.

Ten en cuenta que todos los pensamientos que lleguen en este momento o durante lo largo de la práctica no se irán por más de que los canceles,

Así que no te frustres,

Simplemente no les prestes atención,

Déjalos pasar.

Si quieres y te es sencillo,

Ponles una etiqueta como pensamiento o idea o recuerdo y déjalos estar sin aferrarte a ellos.

Creemos que los juicios son inadecuados,

A veces hasta nos castigamos o censuramos cuando tenemos un juicio hacia los demás o hacia lo demás y resulta que los juicios son necesarios para decidir,

Para avanzar.

Creemos que los juicios perjudican y hemos escuchado decir que quien juzga está siendo injusto.

Yo hoy vengo a ofrecerte otra mirada sobre el juicio,

Una mirada más liviana,

Una mirada permisiva,

Una mirada que te invitará a entender los juicios como una parte esencial y natural de nuestro cerebro,

Porque sin ellos no podríamos diferenciar,

No tendríamos el criterio para tomar decisiones y no podríamos detenernos o continuar el camino.

Lo realmente importante es saber qué valor le estamos dando a esos juicios para que perjudiquen de manera positiva o negativa nuestro actuar.

Juzgamos para diferenciar,

Juzgamos para reconocer,

Juzgamos para tener conciencia de lo que estamos percibiendo.

Así que los juicios nos pueden ayudar si sabemos darles la posición y la prioridad o la atención que merecen.

Cuando por el contrario dejamos que esos juicios nos sesguen la opinión,

Es ahí cuando se vuelven peligrosos,

Es ahí cuando se vuelven nocivos porque nos separan de la posibilidad de aprender,

Porque nos niegan una visión distinta de lo que estamos en este momento alcanzando a percibir desde nuestra posición.

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y has adoptado juicios que has escuchado desde afuera para ver a la persona que está enfrente tuyo?

¿Cuántas veces has mirado a los demás con juicios ajenos que has escuchado y que les has otorgado el valor o la autoridad que los demás le han dado,

Pero no la que viene de tu criterio personal?

Recordemos que juzgar,

Además de necesario,

Es un acto natural del discernimiento humano,

De la mente.

Prohibirnos el juicio es negarnos la posibilidad de elegir con criterio.

Empecemos a entender el juicio como una posibilidad de reafirmar nuestra posición o de reafirmar nuestras ideas,

Como una posibilidad de reconocer nuestras creencias y,

Por qué no,

Cambiarlas si es que no nos sentimos cómodas con ellas.

Cuando escuchas la palabra juicio,

Puede que haya un poco de tensión en alguna parte de tu cuerpo.

Te invito a que,

En este momento,

Identifiques qué pasa contigo cuando escuchas juicio y,

Si eres capaz de percibir alguna tensión,

Lleva tu mirada a esa parte del cuerpo que se tensiona cuando piensas en juicio.

Intenta recordar,

En algún momento de tu vida,

Cuando un juicio ha sido responsable de alguno de tus malestares o de un mal momento para ti.

¿De dónde viene ese juicio?

¿Cuándo fue la primera vez que lo escuchaste?

¿Era propio o era ajeno?

Siéntelo en tu cuerpo e intenta imaginar que una luz blanca muy poderosa empieza a brotar de esa parte de tu cuerpo.

Y esa misma luz hace que ese juicio se encandille tanto que pierda por completo su forma,

Se empieza a desaparecer.

Trata de imaginar cómo hubiera sido esa misma situación que viviste si ese juicio no hubiera existido.

¿Cómo hubieras actuado?

¿Cómo te hubieras sentido?

Recuerda que la historia ya está escrita y ese momento no lo volverás a oír.

Pero ahora tienes la posibilidad de enfrentarte a una situación similar con otro repertorio de juicios.

O con el mismo juicio,

Pero otorgándole un valor distinto.

Porque sabes que las consecuencias de haber mirado,

Vivido y experimentado ese momento con el juicio que tenías entonces,

No te dieron los resultados que querías.

Aunque suene raro,

Agradece y agradecete el haber tenido ese juicio.

Porque si no hubiera sido así,

En este momento no podrías ampliar tu mirada para que esa luz blanca diluyera o quitará valor al juicio.

El cuerpo registra todo lo que la mente transita.

Aunque no lo seamos conscientes o no lo queramos reconocer,

En nuestro cuerpo quedan grabadas todas las memorias de nuestras experiencias.

En nuestro cuerpo se almacenan todas las memorias de nuestras experiencias.

Todos esos juicios que llegan a nosotros a través de otros o de nuestra propia experiencia.

Y no está bien,

Ni está mal.

Simplemente está.

Imagina que vas caminando hacia un lago de agua muy cristalina.

Y que a medida que vas sumergiendo tu cuerpo dentro de este lago,

Todos esos juicios se diluyen.

No para quedar libre de juicios,

Sino para restar peso a esos juicios y poder fluir en el agua y en la vida.

Sin el lastre de la autoridad que le hemos dado a esos juicios.

Trata de sentir esa liviandad que se siente cuando flotamos en el agua.

Y graba en tu memoria este momento para que cuando llegue un juicio,

De esos que censuran,

Que nos hacen sentir culpables o culpar a los demás,

Para que cuando lleguen esos juicios que te impiden ser flexible y cambiar de opinión,

Puedas traer a ti la sensación y recordar que no es el juicio,

Sino el valor que le damos,

Lo que nos limita y nos coarta a fluir.

A fluir en libertad,

Como cuando nadamos en un agua.

Este silencio intencional es un regalo que te quiero dar para que abracemos la incertidumbre con tranquilidad.

Es un momento de espera para permitirnos observar cómo estamos constantemente emitiendo y emitiendo juicios y que no por esto somos jueces y malas personas.

No,

Somos seres humanos con facultades mentales naturales que nos llevan a eso,

A hacer juicios.

Y ahora conscientes de la importancia de saber otorgar autoridad,

Prioridad o poder a nuestros propios juicios.

En este momento te invito a que vuelvas a sentir cómo el ruido que te acompaña a tu alrededor se hace presente.

A que empieces a sentir el contacto de tu cuerpo con la superficie que te sostiene.

A que sin alterar el ritmo te hagas consciente de la respiración.

Te invito a que tomes una inhalación profunda y hagas una exhalación completa para volver aquí y ahora a continuar con tu día con una actitud receptiva y amorosa por la vida.

Mi nombre es Cristina,

Te agradezco que hayas elegido este audio para tu práctica del día de hoy nuevamente y te abrazo de corazón y mente.

Hasta la próxima.

© 2026 Cristina Mejia. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else