
Yoga Nidra (Versión Corta)
Entre las diversas técnicas y prácticas de meditación una de las más poderosas es Yoga Nidra, la meditación del sueño psíquico o sueño consciente, esta meditación te guía hacia un estado de relajación profunda a nivel físico, mental y emocional.
Transcripción
Prepárate para comenzar Yoga Nidra.
Acuéstate en Shavasana,
Teniendo en consideración que es importante tener una postura cómoda,
Recostarte en una superficie plana,
En un mat,
En una alfombra.
Poder utilizar una cobija,
Abrigarte.
En Yoga Nidra la temperatura baja y puedes sentir frío.
Tener un tapaojos,
Una almohada pequeña,
Cómoda y buscar una posición que te resulte lo más cómoda posible,
Separando las piernas y dejando que caigan los pies a los lados,
Parando los brazos y dejando que las palmas de las manos miren hacia el cielo y haciendo que todo tu cuerpo esté cómodo y relajado.
Pon conciencia en tu respiración,
Cómo entra y cómo sale la respiración de tu cuerpo.
Sé consciente de la respiración,
El nivel de las fosas nasales,
Sintiendo la temperatura del aire al entrar,
La temperatura del aire al salir y manteniéndote muy consciente durante varias respiraciones.
Pon atención a tu boca,
Tu mandíbula,
Tu mentón y suéltalo.
Pon atención a tu cabeza,
Tu coronilla,
Tu frente,
Tus ojos,
Tus mejillas,
Tus fosas nasales y suéltalo.
Con cada respiración te vas conectando más y más con tu cuerpo y vas soltando cualquier tensión que pueda haber en él.
Toma conciencia de tu cuello,
De tu garganta,
De tus hombros,
Brazos,
Codos,
Muñecas,
Manos,
Dedos y puntas de los dedos.
Siente como si inhalaras a través de la punta de los dedos de las manos hacia los hombros y al exhalar siente como la energía va de regreso hacia la punta de los dedos.
Repítelo varias veces.
Inhala por la punta de los dedos hacia los hombros y exhala,
Suéltalo.
Inhalas trayendo toda la energía de la punta de los dedos hacia los hombros y exhalas soltándolo.
Sé consciente de tu estómago,
De tu abdomen,
De la parte baja de tu espalda,
De tus caderas,
Tus muslos,
Tus rodillas,
Pantorrillas,
Tobillos,
Pies y dedos de los pies.
Exhala todo el aire como si tu cuerpo completo exhalara,
Abandonando toda tensión,
Preocupación y ansiedad.
Inhala energía nueva y siente una sensación de paz y relajación en todo tu cuerpo.
Exhala e inhala varias veces sintiendo esa sensación de paz y de liviandad.
Ahora lleva la atención a los dedos de los pies,
Los tobillos,
Las pantorrillas,
Las rodillas,
Los muslos,
Las caderas,
La parte baja de la espalda,
El abdomen,
El estómago y el pecho.
Concéntrate en el centro del pecho e inhala y exhala completamente varias veces.
Examina la parte superior de la espalda,
Los hombros,
Los brazos,
Los antebrazos,
Las muñecas,
Las manos,
Los dedos y las puntas de los dedos.
Siente como si inhalaras desde la punta de los dedos hacia los hombros y exhalas de regreso hacia la punta de los dedos.
Lleva la atención hacia las manos,
Las muñecas,
Los antebrazos,
Los brazos,
Los hombros,
La parte superior de la espalda,
El pecho,
El cuello,
La garganta,
El mentón,
La mandíbula,
La boca y las fosas nasales.
Hazte consciente de la respiración a nivel de las fosas nasales durante varias respiraciones.
Recuerdas la inhalación y su temperatura,
La exhalación y su temperatura.
Ahora desplaza tu atención hacia los pómulos,
Los ojos,
Las cejas,
La frente,
La coronilla y sé consciente del flujo suave y lento de la respiración.
Siente la serenidad.
Veas que tu mente realice un discreto esfuerzo consciente para guiar la respiración.
De modo que ésta sea suave,
Tranquila,
Profunda,
Sin ruido ni irregularidades.
Siente todo tu cuerpo totalmente relajado.
Ahora vas a movilizar la atención de forma sistemática a cada uno de los puntos que voy a describir a continuación.
No tienes que quedarte en ellos largo rato,
Solo es seguir el ritmo de la descripción de los puntos y atender cada uno de ellos.
Frente,
Garganta,
Hombro derecho,
Codo derecho,
Muñeca derecha,
Punta del dedo pulgar derecho,
Punta del dedo índice derecho,
Punta del dedo medio derecho,
Punta del dedo anular derecho,
Punta del dedo meñique derecho,
Muñeca derecha,
Codo derecho,
Hombro derecho,
Garganta,
Hombro izquierdo,
Codo izquierdo,
Muñeca izquierda,
Punta del pulgar izquierdo,
Punta del dedo índice izquierdo,
Punta del dedo medio izquierdo,
Punta del dedo anular izquierdo,
Punta del dedo meñique izquierdo,
Muñeca izquierda,
Codo izquierdo,
Hombro izquierdo,
Garganta,
Espacio entre los pechos,
Pecho derecho,
Espacio entre los pechos,
Pecho izquierdo,
Espacio entre los pechos,
Ombligo,
Parte baja del abdomen,
Cadera derecha,
Rodilla derecha,
Tobillo derecho,
Punta del dedo gordo del pie derecho,
Punta del segundo dedo del pie derecho,
Punta del tercer dedo del pie derecho,
Punta del cuarto dedo del pie derecho,
Punta del dedo meñique del pie derecho,
Tobillo derecho,
Rodilla derecha,
Cadera derecha,
Parte baja del abdomen,
Cadera izquierda,
Rodilla izquierda,
Tobillo izquierdo,
Punta del dedo gordo izquierdo,
Punta del segundo dedo del pie izquierdo,
Punta del tercer dedo del pie izquierdo,
Punta del cuarto dedo del pie izquierdo,
Punta del dedo meñique del pie izquierdo,
Tobillo izquierdo,
Rodilla izquierda,
Cadera izquierda,
Parte baja del abdomen,
Ombligo,
Espacio entre los pechos,
Garganta,
Frente.
Mantente allí totalmente suelto y relajado.
Exhala como si respiraras desde la coronilla,
Descendiendo hacia el perineo en la base de la columna.
Inhalas como si respiraras desde el perineo en la base de la columna,
Ascendiendo hasta la coronilla.
Exhala descendiendo,
Inhala ascendiendo de manera suave y consciente.
Imagina que la respiración fluye en una luz fina,
Blanca,
De abajo hacia arriba.
No importa si ves ese flujo con tu ojo interno o no,
Pero es bueno saber que esa corriente de energía está en el cuerpo sutil y que en algún momento la vas a experimentar directamente.
Siente esa corriente de energía fluir del perineo a la coronilla,
De la coronilla al perineo.
Ahora trae tu atención al espacio entre tus cejas.
Sostente ahí por varias respiraciones.
Trae tu atención al centro de la garganta y visualiza una luna allí.
Trae tu atención al espacio entre los pechos y haz conciencia de tu centro cardíaco y permite que se vacíe totalmente de cualquier imagen,
Impresión,
Pensamiento,
Sensación o cualquier otro tipo de experiencia.
Solo dirígete profundamente hacia la quietud y el silencio.
En esa profunda quietud,
En ese silencio,
Visualízate ascendiendo una montaña,
Observando cada paso que das en el ascenso amoroso y agradable de esa ladera hasta llegar a la cima.
Al llegar a la cima se abre un valle hermoso y el cielo que te cubre cambia de colores.
La brisa te pega en el rostro,
La luz del sol es deliciosa y perfecta y puedes mirar que abajo en el valle hay un estanque pleto de agua que brilla como un espejo al recibir la luz del sol.
Ese estanque te llama profundamente la atención y comienzas a descender amorosamente sabiendo que te diriges hacia ese estanque.
A medida que vas caminando y te vas acercando al estanque vas abriendo tu capacidad de conectar con tu zancalpa.
Esa intención comienza a cobrar vida y al acercarte al estanque puedes mirarte como en un espejo.
Es amplio,
Es grande,
Puedes observarte tal y como eres y al tocar el agua puedes entrar en una dimensión más profunda y sientes el deseo de sumergirte en el agua y al sumergirte vas a un estado más y más profundo y encuentras un gran cofre y al abrirlo observas que está repleto de luz.
Esa luz te transforma,
Te libera,
Te limpia.
Estás en contacto con la parte más profunda de tu ser,
Surge la luz de tu verdad y repites tu zancalpa.
Estás quieto,
Quieta,
Sostenida,
Sostenido por esa luz brillante que atraviesa todo tu ser y repites tu zancalpa.
Sientes mucha paz,
Mucha quietud y repites tu zancalpa.
Ahora al exhalar esa misma luz se va proyectando y te va elevando hacia la superficie del estanque y al salir te sientes totalmente renovada,
Renovado.
El agua nos inquieta y puedes ver cómo regresa esa luz que lo vuelve un espejo y al mirarte notas algo distinto en ti.
Tu intención se ha hecho realidad,
Ahora caminas de una forma diferente,
Tu conciencia ha despertado y regresas amorosa y suavemente hacia la punta de la montaña.
Estás en paz,
Estás en quietud,
Desciendes la montaña de vuelta a tu cuerpo físico y quédate allí en total contacto con tu cuerpo.
Puedes quedarte todo el tiempo que desees y saber que al estar en esta quietud y en este silencio es probable que llegue un momento en que los pensamientos,
Sensaciones,
Impresiones retornen,
Ya sea suave y gradualmente o con algún tipo de sobresalto.
Si esto sucede es un signo natural de que esta sesión de yoga nidra terminó.
En ese momento trae tu atención de regreso desde la quietud y el silencio haciéndote muy consciente de la tranquilidad de la mente,
De la suavidad de la respiración y de la quietud de tu cuerpo físico.
Haz que esa profunda quietud y silencio continúe contigo.
Empieza de a poco a mover los dedos de las manos y de los pies,
Moviliza el resto del cuerpo como te resulte cómodo y cuando estés lista,
Cuando estés listo,
Abre tus ojos.
Después de esta sesión de yoga nidra,
Retorna a tus actividades cotidianas o tómate unos minutos para meditar,
Contemplar o agradecer.
Vos Patricia Chalbó,
Escuela Holística Chandrika.
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