
La magia de ir más lento
¿Por qué corres tanto? Esta meditación te invita a soltar la velocidad y descubrir que ir más lento no solo es mejor, es necesario. Enfócate en tu respiración, siente cada momento y aprende a abrazar la pausa. Porque la vida no se trata de llegar rápido, sino de vivir plenamente.
Transcripción
Hoy te invito a una reflexión y a un ejercicio.
Bajar radicalmente la velocidad de tu vida.
Vivimos en un mundo súper acelerado,
Siempre haciendo algo,
A veces varias cosas a la vez y a menudo muy rápido.
Hemos perdido el hábito de la lentitud,
De la suavidad y como resultado nuestro sistema nervioso está en sobrecarga.
Esta práctica te permitirá ir más despacio y darle un respiro a tu sistema nervioso.
Comienza por colocarte en la posición que prefieras.
Puedes estar sentada,
Acostada o incluso de pie.
Puedes moverte o quedarte quieta,
Eso lo decides tú.
Empieza sintiendo el aire entrar y salir de tu cuerpo.
Visualiza cómo recorre cada rincón de ti.
Observa el ritmo de tu respiración.
¿Es rápida o lenta?
Si lo deseas,
Prueba ir un poco más lento.
Ahora,
Respira también un poco más profundo.
A medida que lo haces,
Siente cómo la velocidad de todo empieza a bajar.
Ahora te invito a visualizar y encarnar animales que se mueven muy despacio.
Te doy algunas opciones para que elijas la que más te resuene.
Imagínate que eres un perezoso,
Una tortuga o una babosa.
Y si ninguno te resuena,
Imagina lo que para ti representa la lentitud.
Visualízate ahora avanzando sin prisa como si no hubiera ningún destino al que llegar.
Siente que el camino es todo lo que necesitas en este momento.
Puedes disfrutar de las vistas,
Conectar con cada paso,
Sentir tu cuerpo en movimiento o en quietud.
Simplemente sé.
No tienes que hacer absolutamente nada.
Mantén la respiración suave y lenta.
Observa si tu cuerpo también desea moverse.
Tal vez quieras balancearte suavemente,
Soltar los hombros o incluso bailar lentamente.
Deja que lo que surja,
Surja.
Abraza la energía de la suavidad,
Del no hacer,
De lo perfecto que es todo cuando vamos despacio.
Porque aunque no lo creas,
Cuanto más lento vamos,
Más rápido avanzamos.
Esa lentitud es un abrazo a tu sistema nervioso,
Un recordatorio de que estás a salvo.
No tienes que escapar de nada.
No hay peligro detrás de ti.
No necesitas correr.
Puedes simplemente estar y existir y saber que este momento,
Aquí y ahora,
Es el lugar perfecto.
Permite que todo tu cuerpo se conecte con el espacio que ocupas ahora.
Dentro de la lentitud.
Dentro de la suavidad.
Dentro de ti.
Dentro de la paz interna que se crea al ir despacio.
Esta práctica te recuerda también que tienes derecho a existir sin estar siempre al borde de la supervivencia.
Tienes derecho a tomar las cosas con calma.
A no responder de inmediato a no estar disponible para los demás todo el tiempo.
Tienes derecho a atenderte a ti misma de la manera que más te guste.
Abraza lo que encuentres dentro de tu corazón en este momento de lentitud y conexión interna.
Te invito a quedarte aquí respirando un poco más.
Y cuando estés lista para levantarte,
Hazlo lentamente.
Permite que lo que sea que elijas hacer hoy,
Lo hagas muy,
Muy despacio.
Que sea muy,
Muy consciente.
Que sea muy,
Muy tranquilo.
Conoce a tu maestro
4.7 (20)
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