
Visualización Del Arbol Y El Cambio (27 Mins)
Escáner corporal con música de fondo. Meditación grabada en una sesión en directo con público. Se pueden oír toses y sonido de ambiente. Contiene un cuento inspirador final. Te puede ayudar a liberar la tensión, a relajarte y respirar profundo, a dormir mejor y a estar más presente en el día a día. Si te interesa hacer terapia conmigo, tengo una oferta especial para ti que escuchas meditaciones, Escríbeme y concertamos la cita.
Transcripción
Bienvenida a esta meditación que hacemos hoy,
A esta visualización del árbol y del cambio.
Estamos empezando un nuevo curso y a veces,
Pues,
Coger las rutinas no es fácil,
Permitir que las cosas sucedan,
Soltar todo lo que llevamos agarrado,
Todas nuestras expectativas del nuevo curso,
Nuestras frustraciones.
Entonces,
Esta meditación puede ayudarte a soltar y a fluir más con la vida,
A residir en ti,
A descentrarte menos,
A reaccionar menos ante lo que la vida nos va trayendo.
Así pues,
Siéntate o túmbate en una postura que para ti sea cómoda hoy,
Descruzando brazos y piernas,
Poniendo las manos a los lados del cuerpo o sobre el regazo y acogiendo cualquier cosa que ya vayas sintiendo.
Mira a ver cómo estás,
Cómo estás hoy,
Cómo te sientes y te invito a poner,
Pues,
En medio de este grupo,
Delante de tu meditación,
Pues,
Todas las intenciones,
Lo que hay en tu corazón,
Tus preocupaciones,
¿por qué dedicarías este tiempo?
¿a quién le entregarías este tiempo?
Si fuese un regalo,
¿a quién se lo darías?
Y puedes como imaginarte postrándote ante lo más sagrado que hay en tu corazón y entregando este regalo que es tu tiempo.
Imagina que tu cuerpo es una carcasa hueca,
Oscura,
Que va a ir iluminándose por una luz del tamaño de una canica que va a ir pasando por todo tu cuerpo,
Relajándolo,
Iluminándolo y tienes la oportunidad de fijarte en cada una de las partes de tu cuerpo y ver cómo están,
Cómo se sienten.
Imagina que la luz aparece en el centro de la palma de la mano derecha y que va a ir desplazándose por toda la palma,
Iluminándola,
Llevando conciencia después al dedo meñique,
Anular,
Corazón,
Índice y pulgar.
Tienes la mano derecha iluminada,
Sientes su peso y permite que la luz avance por el tobillo,
Perdona,
Por la muñeca,
Subiendo por todo el brazo hasta llegar al codo,
Al hombro,
De tal manera que tienes todo el brazo iluminado,
Relajado.
Siente todo el peso de tu brazo y mira a ver qué es lo que queda.
Cuando se van relajando partes de tu cuerpo,
Hay otras que empezarán a llamar la atención.
Puede ser que sientas calor,
Frío,
Humedad,
Secuedad,
Presión,
Ligereza.
Mira a ver si vas notando otras cosas por tu cuerpo.
Y cuando la luz llega a la altura del corazón y del pecho,
Puedes preguntarte por tus emociones,
Cómo está la zona cordial de tu vida,
Cómo están tus amores,
Tus seres queridos,
Tu autoestima.
Y te lo dices,
Hoy me siento,
Y completas la frase.
Y vas contactando con tu respiración,
Pero ahora sin modificarla,
Sintiendo cómo se mueve tu pecho y tus hombros.
Lleva la atención a tu pecho,
Tus hombros y siente cómo estás respirando.
Deja que la luz descienda hasta el diafragma,
Las vísceras,
Riñones,
Hígado,
Tripas,
Intestinos,
Genitales,
Cadera derecha,
Tu glúteo derecho.
Siéntelo.
Si hay algo que te duele,
Que te está llamando,
Trata de acogerlo con cariño esos dolores o esas sensaciones incómodas.
Y trata de mantener este voto de quietud para poder ver lo que hay más allá.
La luz avanza por tu pierna derecha,
Bajando hasta la rodilla,
La espinilla,
El gemelo,
Tobillo,
Planta del pie,
Empeine,
Deditos del pie.
Tienes todo el lado derecho iluminado y relajado.
Siéntelo al mismo tiempo.
Y siente su peso.
Puedes notar la diferencia con el lado izquierdo o a lo mejor no notas nada,
No pasa nada.
Y la luz aparece ahora en el pie izquierdo,
En la planta del pie,
Los deditos,
El empeine.
Y va a ir subiendo por el gemelo,
La pantorrilla hasta llegar a la rodilla,
El muslo,
El glúteo izquierdo.
Siente la cadera izquierda.
Siente tus genitales y como la luz sube por todo el costado izquierdo hasta llegar al hombro.
Luego baja por el brazo hasta el codo,
La muñeca izquierda,
El dorso de la mano,
Dedo pulgar,
Índice,
Corazón,
Anular,
Meñique,
La palma de la mano izquierda,
Centro de la palma de la mano izquierda.
La luz aparece en la base de la espalda,
En la zona lumbar y avanza por las vértebras hasta la zona media,
Las dorsales,
La zona alta,
Las cervicales,
Los trapecios,
El cuero cabelludo.
El rostro,
Las cejas,
Los ojos,
Los pómulos,
La boca que se entreabre,
La mandíbula,
La lengua que reposa.
Imagina que desde el centro de tu persona se elevase hacia el cielo el tronco de un árbol,
Centenario,
Bien enraizado en la tierra,
Con la copa buscando el cielo,
El oxígeno,
La luz.
Así somos nosotros,
Nos enraizamos en la realidad de la tierra,
La humildad de la tierra,
Ahí viene humus de tierra humilde,
Nos elevamos hacia el cielo buscando la parte más espiritual,
La luz.
Imagina ese árbol con esa copa imponente del que brotan miles de hojas verdes brillantes con la luz del sol.
Ese árbol mecido por las inclemencias del tiempo,
La brisa,
Las tormentas que por años se ha mantenido ahí.
Siéntelo como esa estabilidad que hay en ti.
Un árbol que en las noches de luna llena,
Esas hojas se transforman en pétalos de cristal que reflejan la luz de la luna en mil colores brillantes.
Y que en la primera luna de otoño,
Su deber es dejar que esas hojas brillantes,
Luminosas,
Se derramen,
Caigan para dar paso a otra temporada.
Imagina en esas hojas todo lo que ha ido creciendo en tu vida,
Todo lo que has ido agarrando,
Desde tus hijos,
Tu carnet de conducir que un día te dio la vida,
Tus títulos,
Tu profesión,
Tu trabajo,
A cosas más diarias,
Desde un curso que hiciste el año pasado,
Una formación,
Un hábito.
¿Cómo se pueden desprender y soltarse para que vuelva a crecer cosas nuevas?
Deja ir los hábitos nocivos en tu vida y mira cómo se desprenden del árbol y caen.
Puedes sentir la pena de dejar que parte de tu vida se desprende o no esté en tus manos y vaya y venga.
Pero esto es la vida,
Como los árboles que sueltan sus hojas en otoño.
Y mira cómo al pasar el invierno,
En ese árbol que ha caído nieve,
De repente empieza a brotar también cosas nuevas,
Objetivos nuevos,
Ideas nuevas,
Cosas que nos trae la vida y no nos esperábamos.
Cómo ese árbol vuelve a llenarse de color,
De vida.
Parecía muerto,
Sin embargo estaba esperando su momento.
Deja ver qué cosas hay en tu vida ahora,
Que es el momento de que aparezcan,
De que broten.
La pregunta La pregunta.
Preguntaba el monje,
Todas estas montañas y estos ríos y la tierra y las estrellas,
¿de dónde vienen?
Y preguntó el maestro,
¿y de dónde viene tu pregunta?
Busca en tu interior.
Pues toma una inhalación profunda,
Inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio,
Mientras vas moviendo ligeramente los dedos de los pies y de las manos y vas desperezándote como más te guste para ir terminando esta meditación.
Puedes estirarte,
Frotarte la cabeza,
Bostezar,
Ponerte de lado,
Abrazarte las piernas y mecerte un poco.
Pues muchas gracias por este rato compartido y si te acuerdas de alguien que le pueda gustar esta meditación,
Invito a que se la compartas y como siempre pues a darle like y suscribirte para ir recibiendo las que voy subiendo todas las semanas y poder seguir conectado en presencia.
Muchas gracias,
Un saludo,
Que tengas un feliz día.
Conoce a tu maestro
4.6 (10)
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