
Paliar El Dolor (30 - Mins)
Meditación para paliar el dolor, la tensión dormir mejor, etc. Puede ayudar con el estrés, los dolores de cabeza, las cervicales, la tensión del día a día y a dormir mejor. Meditación grabada en una sesión en directo con público. Se pueden oír toses y sonido de ambiente. Contiene un cuento inspirador final. Te puede ayudar a liberar la tensión, a relajarte y respirar profundo, a dormir mejor y a estar más presente en el día a día. Si te interesa hacer terapia conmigo, tengo una oferta especial para ti que escuchas meditaciones, Escríbeme y concertamos la cita.
Transcripción
Muy bien,
Pues bienvenidas,
Bienvenidos a esta sesión que hacemos hoy de meditación.
Gracias por venir,
Gracias por confiar en mí hoy para esta guía y hoy vamos a hacer una sesión que puede ayudarte a sanar heridas que tienes por dentro.
En la meditación decimos que son tres palabras,
Un anhelo,
Un pánico y una revelación.
El anhelo es porque tenemos como anhelo de algo más cuando a veces nos sentimos solos o estamos muy estresados,
Pues a veces tenemos como un anhelo de llegar a casa,
De sentir el hogar,
Esa chimenea en invierno,
Ese lago donde te bañas en verano con los amigos,
Y entonces desde ahí es desde donde llegamos a la meditación con ese anhelo de silencio,
De reparación,
De sentirnos acogidos en un sitio,
De sentirnos reunidos con nosotros mismos,
De saber quiénes somos,
De encontrar nuestro camino,
Como un montón de cosas.
Y entonces empezamos a meditar,
Que bastante nos cuesta porque vienen todos los pensamientos,
Viene todo,
Nos dormimos,
Viene un montón de cosas a la cabeza,
Y cuando vamos perseverando en la meditación pues normalmente empiezan a aflorar las heridas que llevamos por dentro.
Y ahí es donde nos entra el pánico,
Porque no somos tan guapos,
Bellos y listos como nos gustaría,
Y también tenemos cosas dentro que no nos gustan.
Entonces,
Ahí al vernos,
Al ver todos los pensamientos tan locos que tenemos,
Al ver esas heridas que afloran,
Al ver traumas del pasado que también a veces vienen,
Pues sentimos un pánico,
Unas ganas de correr y de salir huyendo,
Y por eso cuesta tanto perseverar,
Pero lo difícil no es meditar,
Sino querer meditar.
Así que en ese sentido,
Enhorabuena por estar aquí hoy,
Por estar haciendo esta meditación.
Te lo puedes agradecer a ti mismo,
A ti misma,
Es decir,
He reservado un tiempo para cuidarme,
Para mirarme por dentro,
Ole.
Y cuando perseveramos en la meditación,
Esas heridas se van sanando y ya llegamos a esa parte que es la revelación,
El ver con claridad.
Se cae el velo y podemos ver el mundo con claridad,
Vernos a nosotros mismos con claridad.
Así que hoy vamos a hacer una parte del camino juntos,
Hasta donde lleguemos,
Y hoy haremos un escáner corporal primero y después acogeremos la tensión,
El dolor que pueda haber en nosotros.
También pueden venir desde problemas que tenemos,
Desde asuntos en nuestro interior que no nos dejan tranquilos ahora mismo,
Pues desde ahí también pueden venir las tensiones.
Así que confía,
Relájate y vamos a emprender este camino.
Pues túmbate o siéntate en una postura que para ti sea cómoda,
Descruzando brazos y piernas,
A no ser que estés sentada en la postura de loto o semiloto,
Y las manos pueden reposar a los lados o en el regazo o encima del pecho,
Y te invito a cerrar o entornar suavemente los ojos.
Y vete aterrizando a tu cuerpo,
A cómo estás hoy,
Te lo puedes preguntar.
¿Cómo te sientes?
Internamente te contestas.
¿Hoy me siento?
Y completas la frase.
Alegre,
Contento,
Triste,
Cansada,
Entusiasmado,
Ilusionado.
Mira a ver cómo estás.
Imagina que un velo de luz cae desde tus pies a tu coronilla,
Iluminando tu cuerpo de una luz del color que más te apetezca hoy,
Y llevando presencia y conciencia.
Siente las plantas de los pies,
Los dedos y el empeine,
Los tobillos,
Las piernas,
Los gemelos,
Las pantorrillas,
Las rodillas,
Los muslos y las caderas.
Siente tus piernas completamente y siente todo su peso.
Siente tus glúteos presionando el suelo o la butaca donde estés,
Y percibe tus genitales,
Tus tripas,
Y vete entrando poco a poco en esta clave del silenciamiento de la presencia.
Tienes tus piernas completamente iluminadas,
Hasta tu cintura.
Deja que la luz siga ascendiendo por las vísceras hasta el diafragma,
Riñones,
Hígado,
Las costillas,
El estómago,
Los pulmones.
Te invito a tomar una inhalación profunda.
Inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio.
Y ahí te relajas,
Sueltas tus brazos.
Siente tus hombros,
Tus codos,
Tus muñecas,
Tus manos.
Siente tu espalda,
La zona lumbar,
Las vértebras,
La zona media y la zona alta de tu espalda,
Los trapecios,
Las cervicales,
El cuero cabelludo y la coronilla,
Y tu rostro.
Relaja tu frente,
Relaja tus ojos,
Tus pómulos,
Relaja tu boca,
Tu lengua y tu mandíbula.
Tienes todo el cuerpo iluminado y relajado.
Al menos tanto como hoy te es posible.
Puedes dejar que vengan a la pantalla de tu conciencia esos asuntos que hoy te impiden estar completamente bien.
También pueden ser dolores o tensiones corporales.
Entonces,
Haz como una lista de todas esas cosas que te impiden estar completamente bien en este momento.
¿Qué es lo que te falta para estar completamente bien ahora?
Y de todos esos asuntos,
Elige uno,
O un dolor o una tensión corporal,
Y mira a ver si es un asunto que sensación deja en tu cuerpo cuando contemplas la totalidad del asunto,
Como ese incómodo disconfort que te deja.
Y si es una tensión o un dolor,
Pues simplemente lo vas contemplando.
Cuando piensas en la totalidad del asunto,
¿qué ves en tu cuerpo?
Si hay alguna zona que se tensa,
Que te duele o… Mira a ver.
Quédate con esa sensación corporal,
También puede ser una tensión o un dolor,
Como decía,
Y mira a ver qué forma tiene.
Si fuese de un color,
¿qué color tendría?
Si tiene una cualidad,
¿qué cualidad tendría?
¿O qué textura?
Si fuese un gesto o un movimiento,
¿qué movimiento sería?
Y si fuera de un material,
¿de qué material sería?
Mira a ver qué tres palabras surgen de esa sensación.
Y cuando dices esas palabras,
Mira a ver si se ajustan a la sensación que sientes o si cambia en algún sentido.
Compara la imagen o las palabras que surgen con la sensación sentida para ver si quieres cambiar algo para que se ajusten mejor.
Mira a ver también si la sensación cambia en algún punto.
¿A qué te invita esa sensación?
¿Qué necesitaría esa sensación?
¿Qué es esto que me hace a mí tan.
.
.
?
Y completar la frase.
¿Qué es lo peor de esto?
¿Y qué es lo mejor?
¿Cuál sería el siguiente paso?
Pues vamos a contemplar ahora la sensación.
Es como una mirada abierta de 180 grados,
Amable,
Simplemente acogiendo,
Como acunando esa sensación que tenemos,
Ese dolor,
Esa tensión,
Esa bola en la garganta,
En el estómago,
Ese dolor de espalda o dolor de cabeza,
Zona lumbar.
Simplemente acoge con cariño esa sensación.
Ya que no puedes cambiarla,
Trata de mirarla con compasión.
Vamos a mirarla durante un tiempo,
30 segundos,
Un minuto,
Con una atención amable.
Después de atender la sensación de manera amable,
Volvemos a la respiración,
A nuestra postura,
A los latidos del corazón y si quieres puedes recitar un mantra,
Como por ejemplo,
Al inhalar estoy en casa,
Al exhalar ya he llegado.
Llevas la atención a tu núcleo sano,
A tu respiración,
A las partes de tu cuerpo que están relajadas y dejas que desde ahí la luz se irradie a todo tu ser,
La sanación se irradie.
¿Cómo se sentiría si todo estuviese bien?
Pues vamos a agradecer el momento vivido y todo lo aprendido.
Dar la bienvenida a cualquier cosa que haya venido.
Puedes poner tus manos en el pecho si quieres y agradecer todo lo sucedido.
Solamente es un paso en el camino,
No es el último.
Siempre que quieras puedes volver a hacer esta sesión y protégelo de las voces críticas de tu interior.
El diamante.
El Sanyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche.
De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo,
La piedra,
La piedra,
Dame la piedra preciosa.
¿Qué piedra?
Preguntó el Sanyasi.
La otra noche se me apareció en sueños el señor Siva,
Dijo el aldeano,
Y me aseguró que si venía a la nochecer a las afueras de la aldea encontraría un Sanyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.
El Sanyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra,
Probablemente se refería a esta,
Dijo mientras entregaba la piedra al aldeano.
La encontré en un sendero del bosque hace unos días,
Por supuesto que puedes quedarte con ella.
El hombre se quedó mirando la piedra con asombro.
Era un diamante,
Tal vez el mayor diamante del mundo,
Pues era tan grande como la mano de un hombre.
Tomó el diamante y se marchó.
Pasó la noche dando vueltas en la cama,
Totalmente incapaz de dormir.
Al día siguiente,
Al amanecer,
Fue a despertar al Sanyasi y le dijo,
Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante.
Pues toma una inhalación profunda,
Inhala,
Aguantas el aire y lo sueltas despacio y vas moviendo ligeramente los dedos de los pies y los dedos de las manos para ir terminando esta meditación.
Muchas gracias.
Pues muchas gracias por este rato compartido y si te acuerdas de alguien que le pueda gustar esta meditación,
Te invito a que se la compartas y como siempre puedes darle like y suscribirte para ir recibiendo las que voy subiendo todas las semanas y poder seguir conectado en presencia.
Muchas gracias.
Un saludo.
Que tengas un feliz día.
Conoce a tu maestro
4.9 (11)
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