
Calma Tu Mente
A veces nos ocurre que tenemos la cabeza como una olla a presión, cargada de problemas y preocupaciones que no nos dejan ver con claridad. Necesitamos del silencio para regresar al presente y conectar de nuevo con nosotros mismos, sólo así recuperaremos la claridad y el equilibro.
Transcripción
Hay situaciones que nos superan,
Que nos hacen perder nuestro centro,
Nos desequilibran,
Incluso nos hacen dudar sobre quiénes somos.
En esta meditación vamos a bajar el ritmo de nuestra mente,
Cultivar el silencio,
Nos nutre y hace que nos conectemos de nuevo con nosotras mismas,
Con nosotros mismos.
El silencio es el abono que hace florecer los frutos del alma.
Cuando practicamos el volver al momento presente,
A los sentidos y a la respiración,
Estamos abriendo un espacio de encuentro con nosotros mismos.
Busca una posición cómoda,
Puede ser sentada o sentado,
Con los pies apoyados en el suelo,
Las manos descansando sobre tu regazo,
O quizá prefieras estar tumbada o tumbado.
Lo importante aquí es que te encuentres a gusto,
En un espacio seguro y confortable.
Y mientras todo esto sucede,
Puedes darte cuenta de tu respiración,
De la temperatura del aire entrando por tus fosas nasales,
O del movimiento de vaivén,
Mientras inhalas y exhalas.
Muy bien.
Y puede que en este momento tu mente divague,
Cargada de todas esas situaciones que tienes que resolver,
O de aquellas que te preocupan,
Pero has decidido parar y tomarte este pequeño espacio para ti,
Y así descubrir un nuevo espacio de comodidad donde soltar y regresar a tu calma y atención.
Toma aire lentamente,
Inhalando por la nariz,
Y suelta lentamente también por la nariz.
Eso es.
Respira.
Y si de nuevo vienen pensamientos a ti,
De una forma cariñosa y sin juicio,
Regresa a tu atención a la respiración.
Toma aire lentamente por la nariz,
Y expulsa lentamente también por la nariz.
Deja ir tus pensamientos,
Suelta,
Y regresa de nuevo a tu respiración.
Ella será tu anclaje para volver al momento presente.
Toma aire lentamente por la nariz,
Y expulsa lentamente por la nariz.
Eres una persona completa y llena de recursos,
Aunque en situaciones complicadas creas que no es así.
Ese es el juego de la mente.
Y es que,
En ese cielo estrellado en aparente desorden,
Tú puedes trazar líneas,
Dibujar constelaciones,
Y crear posibilidades.
Y me pregunto,
¿a cuántos soles has permitido que ocultaran todas tus estrellas?
Y en esa oscuridad por donde a veces paseas,
Tropezando de vez en cuando,
O incluso cayéndote,
En ese aprendizaje,
Creciendo,
Puedes también encontrar la luz.
Suelta,
Coge aire por la nariz,
Expulsa lentamente,
Soltando tensión.
Eso es.
Recorre tu cuerpo soltando cualquier tensión,
Comenzando por observar tu pie derecho,
Subiendo por el tobillo,
Y toda tu pierna derecha.
Ahora ve a tu pie izquierdo,
El tobillo,
Y toda tu pierna izquierda.
Lleva ahora tu atención a la zona genital,
Subiendo al abdomen.
Observa el movimiento del abdomen.
Lleva tu atención ahora al pecho,
A ese vaivén.
Dirige ahora tu atención a la parte de atrás,
A toda la espalda,
Comenzando por la zona lumbar y subiendo lentamente hasta llegar a las cervicales.
Relaja.
Eso es.
Dirige ahora tu atención al cuello,
A tu mano derecha,
Tu muñeca,
Todo tu brazo derecho.
Ve hacia tu mano izquierda,
Tu muñeca,
Todo tu brazo izquierdo.
Ahora dirige tu atención a los hombros.
Relájalos.
Eso es.
La parte alta de tu cabeza,
La frente.
Relaja las cejas,
Los ojos,
Las mejillas,
Los labios,
La lengua,
La mandíbula.
Visualiza todo tu cuerpo.
Coge aire lentamente por la nariz y expulsa lentamente también por la nariz.
Sonríe.
Haz sonreír a tu cuerpo y órganos,
Tal y como lo hace tu cara.
Siente.
Reconoce los cambios y sensaciones interiores.
Tras esa sonrisa en tus células,
Toma consciencia de las experiencias que te generan malestar y transfórmalas en oportunidades,
Como la hierba es capaz de volver a alzarse,
Recuperando su posición a pesar de haber sido pisada.
Y quizá ahora te descubras mirando hacia adelante,
Imaginándote de un modo distinto,
Y puede que ahora estés en calma y sea un instante útil para sentirte en paz,
Para simplemente estar como paso previo para ser.
Toma aire lentamente por la nariz y expulsa lentamente también por la nariz.
Muy bien.
¿Por qué ha habido momentos en tu vida en que tú no sabías caminar,
Pensar,
Actuar,
Hacer como lo haces ahora?
Siempre ha habido una primera vez para hacer algo,
Igual que un río está permanentemente cambiando.
Y me pregunto,
¿cuánta agua de tu interior puede estar cambiando?
O quizá es el momento de parar,
O por el contrario darte esa oportunidad que te mereces.
¿Por qué?
Es tan curioso como la mente consciente necesita de la inconsciente,
Y como la mente inconsciente necesita de la mente consciente.
Mientras algo navega camino de algún puerto o puerta que puede abrirse,
Toma aire por la nariz y suelta lentamente por la nariz.
Muy bien.
Y puedes en esta meditación haber visto lo que necesitabas saber,
O puede que quizá aún no te hayas dado cuenta de que hay cosas nuevas que puedes descubrir.
Y todo está bien,
Porque sólo tú puedes disfrutar de ese susurro,
De esa voz que sólo tú puedes escuchar cuando tú decidas,
Desde ti,
O desde más allá de ti.
Y ahora,
Mientras escuchas mis palabras y de forma natural,
Puedes ir tomando conciencia nuevamente de tu posición en la silla o donde estés tumbada o tumbado,
Moviendo suavemente los dedos de tus pies y de tus manos,
Tragando saliva si es necesario,
Moviendo el cuello suavemente en ambos sentidos de una forma cómoda para ti,
Y abriendo tus ojos cuando así lo sientas,
Reorientándote por completo al aquí a la hora de este espacio,
Sintiéndote bien,
Descansada,
Descansado y a gusto,
Aquí y ahora.
Que tengas un bonito día.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.7 (642)
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