
La Meditación Del Desierto
by Tony Rham
En esta meditación nos adentramos en las profundidades del desierto de la mano de uno de los poetas y místicos más grandes de todos los tiempos, Rumi, y de la música de Armand Amar. Nos encontraremos con el ángel verde y recibiremos su mensaje entre arena, sol y viento.
Transcripción
El desierto siempre ha sido un lugar misterioso que esconde secretos,
Quizás sean también los nuestros.
Ven,
Acompáñame.
Vamos a adentrarnos en él.
Pero antes nos reciben.
Relájate,
Respira hondo y vamos a pasear por el desierto.
El desierto siempre ha sido un lugar misterioso que esconde secretos,
Quizás sean también los nuestros.
Ven,
Acompáñame.
Pero antes nos reciben.
Relájate,
Respira hondo y vamos a pasear por el desierto.
Despedimos a las puertas del desierto al joven poeta Rumi,
Que nos ha dedicado un canto sobre los átomos,
Sobre la impermanencia de la vida,
Sobre lo fugaz que puede ser y qué es.
Y ahora nos adentramos en un lugar inhóspito.
Sigue caminando,
No mires atrás.
Más y más penetras el desierto.
Solo tú,
Arena,
Sol y viento.
El desierto es un clima muy duro.
Ves como el aire azota tu piel,
La reseca,
Como la arena te pellizca,
Como te depura.
A lo lejos ves una palmera,
Una palmera solitaria.
Acércate a ella.
No tengas prisa.
En el desierto el tiempo no existe.
Observa esa palmera.
En lo alto hay colgada una campana de viento.
Obsérvala,
Observa cómo se mece.
Siente la profunda paz que te ofrece el desierto,
Que te ofrece el silencio.
No hay tiempo,
No hay tú,
No hay yo,
No hay nada.
Siente ese vacío que realmente somos.
Siéntete libre,
Respira y escucha.
De repente un fuerte viento nos golpea,
Como si tuviera vida propia.
Es un gusto de viento que va tomando forma,
Una forma verdosa.
Te golpea y te caes.
Observa ahora la palmera.
Esa masa de viento se ha quedado al lado de las campanillas de aire.
Tiene la forma de un mensajero.
Una luz verde lo atraviesa desde el cielo y llega hasta ti.
¿Qué te dice?
¿Qué te dice el mensajero verde a través de esa luz en medio del desierto?
Solo tú lo sabes,
Compañero.
Solo tú lo sabes.
Escucha bien.
Escucha.
Escúchalo.
En ese desierto ya solo quedas tú y tu ángel.
En realidad ya lo sabes,
Pero los mensajeros están ahí para recordártelo.
Siempre,
Cada día.
Y no pasaría que puedas entrar en este desierto.
Guarda el mensaje del ángel en tu corazón.
No hace falta que lo compartas si no quieres.
Puedes volver aquí las veces que desees.
Tenemos que volver.
Nos recibe el mismo poeta,
Pero más viejo,
Más anciano y más sabio.
Agradecemos al poeta que nos haya abierto las puertas del desierto.
Nos agradecemos a nosotros por escuchar el mensaje que nos trae la soledad.
Y agradecemos este momento porque es el único que tenemos.
Conoce a tu maestro
4.7 (414)
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