
Ofrecernos Compasión a Nosotros Mismos
Esta es una práctica meditativa para ofrecernos compasión a nosotros mismos. Justo cuando nos sentimos incómodos con nosotros es que requerimos reconocer esas emociones de dolor o vergüenza y aceptarlas antes de poder transformarlas. Aceptarnos a nosotros mismos en medio de nuestras dificultades.
Transcripción
Esta es una práctica para otorgarnos a nosotros mismos un sentido de compasión y aceptación.
Sé que es lo que necesitamos más cuando nos sentimos incómodos con nosotros mismos y que a veces nos cuesta encontrar el camino hacia esa compasión.
Te invito ahora a tomar un lugar cómodo,
A sentarte a gusto,
A sentir que todo tu cuerpo entra en un lugar de silencio,
Que empiezas a permitirte poco a poco sentir que entras al tiempo del cuerpo.
Inicia percibiendo a tu respiración,
Deja que te exprese su sentir,
Deja que te manifieste su estado.
Ten la disposición de escucharla,
De darle un lugar.
Cuando nos sentimos incómodos con nosotros mismos lo importante es reconocer que no tenemos que hacer algo enorme para emprender el camino de regreso hacia nuestro bienestar.
Al contrario,
Lo importante es sentir que emprendemos con un primer paso un camino hacia nosotros mismos.
Lo que se requiere es que te encuentres contigo,
Que tengas la oportunidad de mirarte a ti misma,
A ti mismo justo en ese lugar del sufrimiento que estés sintiendo en estos momentos y que estés dispuesto,
Dispuesta a darte eso que requieres.
Lleva ahora tus manos al corazón,
Inicia una respiración consciente y expansiva,
Y en la medida en que tu respiración se vuelve más profunda,
Más visible y a la vez más sutil,
Ve percibiendo cómo te vas sintonizando contigo mismo,
Contigo misma,
Y percibe eso exactamente que sientes.
Toma unos momentos para mirarte a ti mismo.
Quizás te sientes culpable por algo,
A lo mejor avergonzada o frustrado.
Quizás te sientes incluso decepcionada de ti misma por algo.
Cualquiera que sea esa emoción o sensación,
Déjala ser.
Siéntete relajada y a la vez mirando con compasión desde una postura de pie frente a eso que tú estás sintiendo.
Simplemente deja que sea lo que es,
Y sobre los siguientes ciclos de tu respiración,
Ve percibiendo el reconocimiento que le das a ese valor que tienes de ese encuentro.
Saber que somos honestos con nosotros mismos,
Que estamos dispuestas o dispuestos a ese encuentro,
Nos permite recordarnos que dentro de nosotros reside una esencia que no es tocada ni por el dolor ni por el éxito.
Es una zona del ser que es neutra y que a la vez es inalterable.
Es una cualidad que reside dentro de nosotros y que es la esencia imperturbable de quienes somos.
Es la fuente de la fuerza y el lugar de los recursos para encontrar cómo restaurar la relación con nosotros mismos.
Saborea unos momentos más tu respiración,
Ve si ya se ha transformado su cualidad que al inicio de la práctica sentiste.
Es quizás más profunda,
Es quizás más expansiva,
Es quizás más aterciopelada.
Dentro de los recursos que residen dentro de ti,
Encuentra la memoria de aciertos,
La memoria de buenos momentos que has vivido,
Las sensaciones corporales y los recuerdos mentales de bienestar que has vivido en otros momentos.
Date tiempo para que todo ese saber de tu cuerpo se impregne profundamente en todo tu ser.
Ese saber del bienestar,
De los aciertos,
De esos momentos de plenitud que has vivido.
Y en la medida en que sientes a tu respiración una vez más,
Reconoce que no estás solo,
Que en realidad esta experiencia es una experiencia que todos compartimos en ciertos momentos,
Desde nuestra naturaleza humana.
Lo que sientes es único y a la vez es algo que compartimos todos.
Vuelve a saborear unos momentos esta vinculación con tu respiración y solo dite a ti mismo,
A ti misma en este momento,
Que reconoces toda tu valía.
Permítete saber desde ese lugar profundo que quien tú eres forma parte del tejido de la vida y quien tú eres tiene un sentido y un valor en este momento.
Déjate saber sensorialmente que este dolor que has sentido es a la vez único y compartido.
Nada te falta.
Todo está en ti.
Todo se transforma y se transmuta permanentemente.
La clave es regresar a tu cuerpo.
Cuando vuelves a sentir con autenticidad la plenitud de la vida expresándose en ti,
Vas accediendo a sintonizarte con todo lo que percibes y vas descubriendo que se disuelve.
En este momento de una forma concreta observa cómo se disuelven esos lugares de tensión que están apareciendo en el panorama de tu visibilidad.
Presencia y conciencia son precisamente las cualidades que te dejan anclar la experiencia en tu cuerpo,
Que es el territorio de la transformación.
Es el territorio donde se da la alquimia y se transmuta todo lo que sentimos.
Al continuar respirando,
Permite que esa respiración te conduzca a un sabor de aprecio,
A una sensación de reconocimiento y compasión.
Es una sensación que va entrando a través de tu piel,
De tus venas,
Que va permeando y en la medida en que permea tu cuerpo,
Va suavizando,
Va desmantelando la tensión que recibe por momentos en los otros.
¿Te das cuenta que esta sensación es precisamente una compasión auténtica y que posee una cualidad sanadora que no requiere que tengas todas las soluciones listas?
No necesitas haber resuelto todo para otorgarte a ti mismo esta compasión.
Este es el tipo de aprecio que nos permite amarnos a nosotros mismos incondicionalmente en medio de cualquier experiencia.
En el momento en el que sentimos esta experiencia de la que nos estamos queriendo alejar,
Al contrario,
Regresa a mirarla.
¿Te das cuenta que esta compasión es una emoción tan auténtica que tiene la cualidad de iluminar lo que sientes aún en medio de los momentos más oscuros?
Y en la medida en que te ofreces a ti mismo,
A ti misma,
Aprecio,
Amor incondicional,
Percibe cómo se va disolviendo cualquier dureza y rigidez que estaba presente en tu cuerpo.
Respiras sintiendo cómo va surgiendo la suavidad.
Reconoce cómo le otorgas a tu cuerpo un aprecio y un reconocimiento pleno.
¿Te das cuenta que esta cualidad de amor a ti mismo,
A ti misma,
Te va permitiendo reconocer quién eres?
¿Te das cuenta en estos instantes que con cada respiración accedes al poder de la transformación,
Pero también al poder del reconocimiento?
Ten unos instantes más en este silencio interno,
Mirando alrededor de ti mismo desde el interior.
¿Cómo te sientes en estos momentos?
¿Qué se ha transformado?
Recuerda,
No tienes que tener todo resuelto para darte un reconocimiento y un aprecio,
Para recobrar en ti el sentido de integración.
Reconócete en toda tu valía.
Saborea esos recursos que te permiten traer una vez más estas memorias de aciertos,
Estas memorias de bienestar y deja que esas memorias sensoriales o recuerdos mentales se entretejan con tu respiración y comprendan una vez más el potencial de transmutar la rigidez,
La dureza en tu cuerpo y te permitan percibir la suavidad.
Respiras sintiendo que el que da y el que recibe están en este momento en el mismo lugar,
Que el observador y el observado están en este momento,
En este diálogo de encuentro de gran riqueza.
Recibe la sanación.
Recibe este sentido de motivación.
Deja que se ilumine tu estado al tiempo que respiras una vez más suave y amigablemente,
Sellando este sentido de aceptación en ti mismo,
En ti misma y ve conduciendo tus manos unidas hacia la zona del corazón.
Quédate unos instantes en ese gesto,
En ese mudra,
En esa expresión de vinculación que tus manos representan.
El observador y el observado residen ahí en tus manos,
Ahí están presentes.
Inclina tu cabeza y agradecete estos momentos.
Namasté
Conoce a tu maestro
4.8 (47)
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