
001 La pretensión de Jesús
Primer capítulo de la Serie "Quién es este." Tratamos de conocer la originalidad de Jesús entre los maestros o fundadores de religiones. Y nos asombramos de una pretensión de absoluto que pide tomar postura. Su palabra hoy sigue causando el estupor que conmociona al que la escucha con el oído atento.
Transcripción
¿Quién es este?
Una serie de programas para acercarnos a la persona de Jesús,
A su vida,
A su mensaje,
A lo que significa para nosotros creyentes.
Sí,
Porque 2000 años después,
Muchos nos seguimos preguntando ¿Quién es este?
Buenas y santas,
Queridos hermanos.
Quien le habla al Padre,
Fabián Castro.
Tiene el gusto de encontrarse con ustedes detrás de esta pregunta que todo católico,
Que todo cristiano,
Tiene que hacerse en algún momento de su vida.
Preguntarse ¿Quién es Jesús para mí?
Pero que esa pregunta no termine en la intimidad de un sentimiento ¿Qué significa para mí?
Sino que me lleve a encontrarme con su persona y preguntarme por su ser,
Preguntarme por su identidad.
Poder responder en profundidad ¿Quién es Él?
¿Cómo se presenta Él?
Jesús hoy es puesto como un fundador de religiones y entonces se lo asemeja a otros grandes fundadores.
Sin embargo,
Hay algo en Jesús que es totalmente distinto de los otros fundadores que tienen.
Así que esa preguntita ¿Quién es Jesús?
¿Son iguales a Jesús los fundadores de religiones?
Y ahí tenemos tres.
Moisés,
Lo ponemos un poquitito como expresión de la alianza en el Sinaí con el cual nace el pueblo de Israel como tal.
Buda,
Que es expresión no de una religión,
Porque no es fundador de una religión,
Sino de una escuela.
Maestro,
Nada más que un maestro.
El budismo no es religioso,
Sino que es una manera de ver la realidad.
Y el tercero,
Mahoma,
El fundador de los musulmanes.
Entonces,
Estos tres personajes,
Uno se pregunta ¿Son iguales a Jesús?
Miren,
Hay cuestiones que tenemos que tener en claro.
Por ejemplo,
Moisés.
Moisés se consideraba el líder de un pueblo al cual llegó y gobernó y le dio una ley.
Y ahí hizo una alianza sabiendo que simplemente era un humano al cual Dios había llamado y le había dado una misión.
Rescatar a su pueblo de la libertad,
Hacer una alianza y que entre en la tierra prometida.
En ese sentido,
Moisés la tiene claro.
Cuando se encuentra con el Señor en la zarza ardiente,
Se descalza en signo de adoración al Dios vivo,
A la majestad del Dios vivo,
El que es nada.
Mahoma,
Posterior a nuestro Señor Jesucristo,
También.
Él se considera un profeta.
Alá es Dios y Mahoma su profeta.
Y un profeta es alguien que habla de parte de Dios.
Simplemente se consideraba el depositario de una revelación divina y entonces compartió esa revelación divina como Moisés con todas las consecuencias que tuvo para la gente de ese pueblo en ese momento y después tiene otras características.
Pero Mahoma,
Igual que Moisés,
La tiene clara.
Son simplemente profetas intermediarios que están en este escalón frente al escalón que está Dios.
Está por encima justamente de todo nuestro Señor Jesucristo.
Y el tercero decíamos que era Buda.
Buda no es un fundador de una religión sino que es un maestro,
Un iluminado que encuentra un camino de iluminación interior y lo que hace es vivirlo y compartirlo.
Pero ese camino de iluminación interior no es para relacionarse con la divinidad trascendente,
Simplemente de armonización interior.
Así nada más lo dejamos porque daría para hablar muchísimo.
Pero vemos que los trece se consideran mortales,
Simples,
Pequeños frente a lo absoluto Buda o a Dios en cuanto Moisés y Mahoma.
Y nuestro Señor Jesucristo,
Pues bien,
Jesús tiene una pretensión.
¿Y de qué se trata esa pretensión?
Es la de ser Él y sólo Él quien es capaz de darle el verdadero sentido a toda la realidad humana.
En ese sentido,
Nuestro Señor Jesucristo tiene una pretensión de absoluto y pide algo muy importante,
Que se tome postura frente a su persona.
Buda invita a la armonización interior,
Una mirada que hago yo de mi ser hacia adentro y nada más.
Buda no dará unas indicaciones pero es accidental.
Moisés se lleva a la alianza con el Dios vivo.
Moisés es accidental,
No es el centro.
Yahvé es el centro.
Mahoma se lleva a Dios y a adorar a Dios.
Alá es el Señor y Mahoma no es nada.
Jesús,
En cambio,
Tiene una pretensión de ser Él,
Su persona,
Su vida,
Su enseñanza,
El centro de toda realidad humana,
El centro mismo del mundo.
La clave para entender el mundo.
La clave para conocer.
La clave,
En definitiva,
Para encontrarle la vuelta a las casas.
Y tiene varias expresiones de absoluto y aquí les dejo una.
Juan 14 6 Yo soy el camino,
La verdad y la vida.
Nadie va al Padre sino por mí.
Piensen qué pretensión de absoluto.
No habla yo soy un camino,
Como propondría Buda.
Yo soy el camino.
Yo soy el camino.
No habla de una verdad o de una vida divina que desciende,
Como propondría Moisés o Mahoma,
Sino de la verdad misma y la vida misma.
Y encima dice ir al Padre,
Ir a Dios,
No hay vuelta.
Es a través de mi persona y nada más que de mi persona.
Camino,
Verdad y vida.
Tres expresiones muy fuertes,
Tres expresiones de absoluto que vamos a tratar de entenderla con algunas citas bíblicas que nos ayuden.
Empecemos con la primera.
Yo soy el camino.
Ese ser el camino de parte de nuestro Señor Jesucristo significa yo marco un sendero para encontrarle el sentido y la vuelta a las cosas.
Yo,
Mi palabra,
Mi persona,
Mi causa.
Yo soy ese camino.
A través de distintas cosas Jesús se presenta justamente como ese camino con una pretensión de absoluto.
Una pretensión de absoluto en primer lugar,
Por ejemplo,
Frente al Antiguo Testamento.
Ya no es la ley ni la práctica religiosa del Antiguo Testamento el camino para encontrar a Dios,
Sino simplemente encontrarse con su palabra,
Escucharla y llevarla a la práctica.
Su palabra es ese camino que nos hace encontrar con el Dios vivo.
Miren,
Les cito un trocito nada más del Evangelio de Mateo capítulo 5 versículos 31 y 32.
De esta manera hay cinco presentaciones que Jesús hace en el sermón del monte de la misma manera.
Leemos esta nada más.
También se dijo,
Antiguo Testamento,
El que se divorcia de su mujer debe darle una declaración de divorcio.
Está hablando de la palabra de Dios.
Y enseguida,
Pero yo les digo,
El que se divorcia de su mujer,
Excepto en caso de unión ilegal,
La expone a cometer adulterio.
Y el que se casa con la mujer abandonada por su marido comete adulterio.
Fíjense en la pretensión de Jesús.
Yo les digo,
Yo les digo.
Se dijo,
Moisés dijo,
Pero yo les digo.
Y mi palabra tiene autoridad para cambiar la tradición,
Para cambiar la cultura,
Para que encuentren cuál es la verdad,
La verdad misma.
Después podemos reflexionar sobre esto,
Pero nos interesa en este momento quedarnos con esa pretensión de absoluto,
Que cinco veces la dice Jesús,
Con esa manera de enseñar rabínica.
Pero yo les digo.
Es más,
El Evangelio de Mateo,
Capítulo 12,
Versículo 30.
El que no está conmigo está contra mí.
El que no recoge conmigo desparrama.
O sea,
En definitiva,
Una opción por ese camino y saber que es con él o sin él.
No hay vuelta.
Unido a él o haciendo desastres.
Y Jesús en ese sentido llama la atención muchísimo cuando su palabra como camino no es elegida la miseria que trae al ser humano.
E invita a un encuentro justamente con él de seguimiento,
De identificación.
Yo soy el camino y en definitiva ese camino que yo soy a vos te tiene que ganar toda la vida,
Toda la existencia.
Piense en el sermón del monte también,
Capítulo 5,
Versículo 11,
La última de las bienaventuranzas.
Felices ustedes cuando sean insultados y perseguidos y cuando se los calumnie en toda forma por mi causa,
Por mí.
Esa expresión entonces de absoluto.
No cuando los insulten por Dios,
Cuando se los calumnie por Dios,
Sino por mí,
Por ser mi discípulo,
Por estar conmigo,
Por escuchar mi palabra.
Primera entonces en pretensión de nuestro Señor Jesucristo es el único camino.
Y no solamente es el único camino sino la verdad.
Mateo 7,
28,
29.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras la multitud estaba asombrada de su enseñanza.
Porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
Entonces hay en la palabra de Jesús una autoridad muy fuerte que es capaz de no solamente dar luces,
Porque hay muchos maestros que dan luces,
O convencer,
Porque hay muchos maestros que tienen argumentos,
Sino que tiene una fuerza de convicción con una autoridad de una palabra que no es dada por otro,
Sino una palabra que pertenece,
Una palabra que es propia,
Una palabra que nace con autoridad de su propio ser.
Y yo lo escucho no porque está bien lo que dice,
Sino porque él lo dice.
Eso lo que percibía,
Nos cuenta Mateo,
Aquellos que lo escuchaban en sus enseñanzas.
Pero Jesús nos dice,
¿por qué tiene autoridad mi palabra?
¿Por qué mi palabra tiene esa autoridad que es propia de la verdad?
¿De dónde le nace?
Mateo 11,
25 al 27.
Jesús dijo,
Te alabo Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
Por haber ocultado estas cosas a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí,
Padre,
Porque así lo has querido.
Bueno,
Hasta ahí es igual que Moisés del Antiguo Testamento.
Dice,
Te alabo por esto que has revelado,
Se lo has hecho conocer,
Padre.
Pero después lo que sigue,
Habla la fuente de la autoridad que él tiene.
Todo me ha sido dado por mi Padre,
Y nadie conoce al Hijo sino el Padre,
Así como nadie conoce al Padre sino el Hijo,
Y a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Hay una identificación de Jesús como Hijo frente a Dios Padre,
Y una intimidad junto con el Padre,
Y un conocimiento profundo desde esa intimidad que ningún ser humano puede tener,
Y que hace que el Padre revele a través del Hijo.
Nadie conoce al Padre sino el Hijo,
Y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Paoma,
Lejos de decir eso.
Budas,
Lejos de decir eso.
Moisés,
Mucho más lejos de decir eso.
Esa identificación con el Padre y,
Como tal,
La fuente de la verdad de su enseñanza,
Le viene de su mismo ser,
De ser Hijo consustancial con el Padre.
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero,
De Dios verdadero,
Engendrado,
No creado,
De la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho.
Después,
En el credo,
Los católicos diremos para explicar con algunas otras palabras y tener claro esto profundo de Jesús,
Profundo.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
Y nadie conoce al Padre sino el Hijo,
Y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Y esa autoridad con la cual enseña es una autoridad que confiere una verdad muy fuerte,
Muy especial a sus palabras.
No son palabras de enseñanza,
Son palabras de revelación,
No son palabras que opinan,
Son palabras que dicen cómo es el mundo,
Cuál es la clave para entender el mundo,
Para entender la existencia.
Por eso Jesús,
Después de resucitado,
Nos dice el Evangelio de Mateo,
Capítulo 28,
Versículos 19 al 20,
Les dice a los discípulos y en ello a toda la iglesia.
Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,
Bautizándonos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado.
Todo lo que yo les he mandado se lo tienen que enseñar a cumplir.
¡Qué maravilla!
Y qué importante uno descubrir en Jesús esa palabra de verdad,
Pero no solamente la palabra que dice,
Sino esa verdad misma que es Jesús,
Que es el Dios que se hizo carne.
Yo soy el camino,
La verdad y la vida.
Es la vida.
El Evangelio de Juan,
Elegí solamente algunas citas del Evangelio de Juan,
Nos hablan de cómo Jesús se presenta justamente como vida plena y como dador de vida para la humanidad.
Veamos,
En primer lugar tenemos el capítulo 10,
Versículo 10,
Hablando de buen pastor,
Dice yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia.
He venido a dar vida.
He venido para que se posea la vida.
¿Y dónde está la fuente de la vida y qué efecto produce esa vida en mí?
¿Es una vida que tiene que ver con esta vida carnal o es algo mucho más profundo?
Dice en el capítulo 6,
Versículo 53 al 57,
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo que he sido enviado por el Padre que tiene vida,
Vivo por el Padre,
De la misma manera el que me come vivirá.
Entra,
Invita a una comunión que nosotros sabemos que es la comunión eucarística que dejó en la última cena.
Esta fue la previa después de un milagro,
La multiplicación de panes,
Las cuales empezó a recordar qué es lo que vamos a hacer.
Y no solamente voy a morir,
Sino voy a resucitar.
Y no solamente voy a resucitar,
Voy a morir,
Resucitar para algo muy concreto,
Para que ustedes tengan vida.
Para que tengan vida plena y eso lo van a tener en la medida que entren en comunión conmigo,
Que soy la vida plena.
El Padre que es el que tiene la vida con mayúscula me envió,
Yo vivo por el Padre,
Semejante al Padre,
Y ustedes vivirán en la medida en que coman de mi presencia,
De mi carne y de mi sangre.
Pero más todavía,
Hablando de la vida,
El capítulo 11,
Versículo 25 al 26,
Hablándole a sus amigas,
Dice yo soy la resurrección y la vida.
El que crea en mí,
Aunque muera,
Vivirá.
Y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.
Vida,
Vida para ahora,
Pero vida que empieza ahora y termina con esa plenitud de entrar en la comunión con Dios.
La muerte ha sido vencida por la vida y esa vida,
Vida de Dios que el resucitado gana para nosotros,
Nos regala también para que podamos gozar de ella.
Yo soy el camino,
La verdad y la vida.
Así se presenta nuestro Señor Jesucristo.
Con una pretensión de absoluto,
El camino,
La verdad y la vida.
Nadie va al Padre si no es por mí.
Entonces cuando nosotros nos encontramos con alguien que nos habla así de esta manera,
Cuando en verdad lo escuchamos,
Cuando en verdad esas palabras resuenan en nuestro corazón,
Vemos que no podemos quedar indiferentes.
Jesús exige una postura y hay dos posturas que el ser humano frente a Jesús,
Cuando lo conoce a Jesús,
Puede tener.
¿Cuáles son esas dos posturas?
Puede ser la del escándalo o de ser el discípulo.
Jesús dice,
Habla del escándalo.
A ver,
Mateo 11,
4 al 6,
Cuando le vienen a preguntar de parte de Juan Bautista a los discípulos,
¿es vos el Mesías o tenemos que esperar a otro?
Y fíjense,
Dice Jesús,
Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven.
Los ciegos ven,
Los paralíticos caminan,
Los leprosos son purificados,
Los sordos oyen.
Los muertos resucitan y la buena noticia es anunciada a los pobres.
Y fíjense en cómo termina,
Y feliz para quien yo no sea motivo de escándalo.
¿Qué es el escándalo?
El escándalo es una piedra en la cual tropiezo.
Está del camino y voy caminando y me encuentro con esa piedra y entonces me hace tropezar,
Me hace caer.
El escándalo me hace caer cuando yo estoy parado,
Estoy en la presencia de Dios.
Cuando me caigo,
Dejo de estar en la presencia de Dios.
Por lo tanto,
El escándalo en sentido bíblico es aquello que me aleja de la presencia de Dios.
Cuando se habla acá del escándalo y Jesús dice feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo.
Es justamente la reacción de tantos.
Hace un ratito citábamos el evangelio de Juan,
El capítulo 6.
Cuando Jesús predica esto,
Mucha gente se va y dice no,
Son duras tus palabras.
¿Quién las puede aguantar?
Y mucha gente se fue desilusionada,
Escandalizada.
¿Por qué?
Porque Jesús enseñaba cosas lindas,
Jesús alimentaba con milagros,
Pero se puso en el centro.
Y entonces frente a eso,
No.
No puede ser que un ser humano pretenda igualarse a Dios,
Ser Dios entre nosotros.
Eso es una locura,
Eso me escandaliza,
Eso a mí me aleja del Dios verdadero.
Por eso no quiero escucharlo,
Por eso le bajo la cortina al Dios,
A este que pretende ser Dios.
La primera actitud es esa,
Es la actitud justamente del escándalo.
La otra actitud es la de ser discípulos.
Evangelio de Mateo,
Capítulo 10,
Versículos 32 y 38 y 39.
Jesús dice al que me reconozca abiertamente ante los hombres,
Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.
Y después recuerda cómo es seguirlo.
El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá y el que pierda su vida por mí la encontrará.
El discípulo,
El discípulo que en definitiva decir,
Jesús yo te creo,
Yo creo que eres el hijo de Dios.
Yo creo que eres el Dios que ha salido a mi encuentro.
Yo creo que eres el único camino que me lleva a Dios.
Yo creo que tu palabra es verdad y verdad plena.
Yo creo que me traes vida y vida plena.
Pues bien,
Jesús nos invita a preguntarnos ¿Quién es Él?
Y cuando escuchamos lo que Él dice de sí mismo y lo entendemos,
Nos dice ahora tenés que decidir.
Y la decisión humana puede ser la del escándalo que le da la espalda,
La del discípulo que lo acepta como Señor de su vida.
Sin medias tintas,
Escándalo o discípulo.
Y para vos,
¿Quién es Jesús?
Y así finalizamos este capítulo.
Pero la serie continúa.
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4.7 (9)
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