
Ejercicio del Espejo
En este ejercicio de exploración hacia nosotros mismos trabajaremos la autocompasión, la aceptación y nuestra inteligencia emocional reconociendo y nombrando nuestras emociones. Utilizando un espejo y observando nuestro reflejo en él, intuiremos qué hay más allá y observaremos con toda nuestra compasión qué nos pasa por dentro durante esta experiencia.
Transcripción
El espejo.
La siguiente meditación es una exploración hacia nosotros mismos en la que trabajaremos la autocompasión y la aceptación.
Necesitas un espejo,
Que puedas colocar para observar tu rostro en él mientras estás sentado en tu postura de meditación.
Asegúrate de que no tienes que forzar tu postura para poder verte.
Cuando estés preparado,
Toma un par de respiraciones suaves y profundas,
Permitiendo que todas las tensiones abandonen tu cuerpo en la exhalación.
Date un momento para sentir tu cuerpo.
Puedes cerrar los ojos si eso te ayuda.
Puedes empezar por sentir tu coronilla.
Los parpados se relajan y se curvan muy ligeramente en la sonrisa de la compasión.
Los labios y la boca se relajan.
Sientes tu cuello,
Tus hombros.
Las palmas de las manos se relajan desde dentro.
El pecho y la espalda se sueltan,
Llenándose del espacio que trae consigo esa sonrisa compasiva que te llena.
Tu estómago y tus caderas se relajan.
Los muslos,
Las rodillas,
Las piernas y los pies se sueltan,
Hasta llegar a los dedos de los pies.
Ahora todo tu cuerpo está relajado.
Abre los ojos y observa tu reflejo en el espejo.
Date cuenta de que eres tú el que observa.
¿Puedes reconocer en el rostro que ves frente a ti las vivencias,
Los anhelos,
Las emociones que han formado tu vida hasta ahora?
No hace falta que pongas palabras a lo que experimentes.
Solo tienes que observar.
¿Cómo te hace sentir lo que ves?
¿Te resulta difícil mantener la mirada?
¿O tal vez te sientes cómodo con lo que ves en el reflejo?
¿Recuerdas haberte observado antes con detalle?
De ser así,
¿reconoces estas sensaciones que estás experimentando?
¿O ha cambiado algo?
Observa siempre con curiosidad.
Con el corazón abierto y compasivo.
Prueba a nombrar las emociones,
Tanto las agradables como las que te resulten más difíciles.
Con esa sonrisa abierta y compasiva.
Triste,
Triste.
Sabio,
Sabio.
Miedo,
Miedo.
Tranquila,
Tranquila.
Expectativas,
Sueños,
O tal vez recuerdos.
Sea lo que sea,
Recíbelo.
Abrázalo.
Si sientes la necesidad de huir o alguna emoción te resulta incómoda,
Prueba a volver tu atención a tu respiración durante un momento.
Tal vez te ayude volver a cerrar los ojos.
Observa el área de tu pecho.
¿Hay alguna tensión?
¿O sientes como si se cerrara?
¿Puedes respirar en ella y relajarla?
Cuando sientas que estás de nuevo en ese espacio abierto y luminoso lleno de compasión,
Vuelve a abrir los ojos.
Si sientes que te cuesta bajar tus barreras y abrirte la compasión,
Puedes probar a poner una mano en tu pecho.
Siente tu calor.
Puedes incluso decirte algunas palabras de consuelo amorosas.
Observa tus ojos,
Tu mirada.
¿Te reconoces en ella?
¿Qué hay más allá?
¿Quién es el que observa?
¿Quién eres tú?
No intentes contestar con palabras,
Solo permítete intuirlo.
Cuando creas que es suficiente,
Toma un par de respiraciones suaves y profundas.
Vuelve suavemente a tu cuerpo.
Es muy posible que sientas que han quedado cosas pendientes.
No es un problema.
Este ejercicio no está pensado para resolver nada,
Sino solo para ayudarte a abrir poco a poco tu corazón.
Puedes revisitar esta meditación tantas veces como quieras y observar si lo que ves en el espejo varía en alguna medida.
Más información www.
Alimmenta.
Com
Conoce a tu maestro
4.5 (30)
