16:10
16:10

Si no soy humano, ¿qué soy?

by José Manuel Sáez Sánchez

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

Si somos seres humanos, ¿porqué buscamos lo perfecto? Reflexionamos para comprender la naturaleza de nuestro anhelo que intentamos calmar en realidad humana sin conseguirlo. Finalmente, nos damos cuenta de que lo que anhelamos es reconocernos en nuestra realidad interior.

Transcripción

Hola de nuevo,

Más reflexión,

Más acercamiento a ese propósito de nuestra vida,

El que se va descubriendo en el interior,

Muy lejos de toda la idea mental que posiblemente hemos desarrollado a lo largo de la vida,

Cuando ya vemos que nada de eso llena nuestro interior.

Sin duda alguna,

Nos adentramos cada vez más en ese ser que existe en todos,

Con el que cuando nos reencontramos solemos reconocer nuestra realidad y un poquito más adelante el propósito de nuestra vida,

O como poco,

En lo que queremos dedicar nuestra vida.

Así que vamos a reflexionar,

Agradeciendo de que estés ahí,

Compartiendo este avance.

Y si ya cuando hemos adquirido un compromiso con ese interior que se va cada vez desvelando con más claridad,

Observando cada vez más claramente cómo se produce esa traslación de identidad,

De la idea de yo humano que hemos desarrollado,

Vamos guiándonos a través del dejarnos ser desde dentro y vemos cómo la sensación de realidad se traslada,

Cada vez más hacia eso que percibimos de nosotros mismos en el interior.

Hace años quizás cuando estábamos en la idea de yo,

Incluso aunque estuviésemos comprometidos con un desarrollo espiritual o la búsqueda interior,

Todavía teníamos la percepción de realidad completamente adherida a nuestra realidad física y humana.

Si llevamos un tiempo ya reconociendo la realidad interior,

Veremos cómo se ha ido transformando nuestra sensación de realidad,

Porque ya desde nuestro interior vemos todos los fenómenos efímeros de la vida humana que pasan y siempre es uno mismo dentro el que está observando lo que pasa y lo que permanece en nuestro interior.

De esa manera nos convertimos en operadores de nuestra presencia interior.

Con cada reflexión,

Con cada meditación profundizamos más en ese ser interior que existe y que realmente nos está acogiendo cuando estamos profundizándonos más y más mientras seguimos soltándolo todo.

Cada vez que entramos dentro tenemos la sensación de ser acogidos,

Recibidos,

Como me alegro de verte de nuevo.

Y es simplemente que está llegando a nuestra percepción,

A nuestra propia realidad interior.

Es como regresar de un olvido.

Seguramente de una manera muy consciente decidimos habitar un cuerpo humano y sumergirnos en esta realidad tan envolvente.

En ese momento tendríamos una intención,

Un querer estar,

Un querer acercarnos a otros seres desde lo humano,

Un querer compartir esa experiencia.

El precio que pagamos es el olvido,

El olvido de uno mismo.

Olvidamos que somos y por lo tanto ese ser que somos que decidió iniciar una vida humana siendo muy consciente de que se perdería a sí mismo.

Que su anhelo de sí mismo sería tan grande que al no tener otra referencia que las que aporta nuestro cuerpo humano generaríamos una idea de yo que intentaría siempre satisfacer esa realidad de uno mismo que anhelamos.

Y es así como se construye una identidad de ser completamente efímera,

Circunstancial y sustentada por la capacidad de pensar.

Esa generación de ideas,

Pensamiento que identificamos como nuestra realidad o el reflejo de ella es la que nos tiene completamente ignorantes de nuestra realidad interior.

De alguna manera se trasladó la consciencia de ser de uno mismo a la identificación necesaria y obligada de una idea de yo basada en la realidad efímera y física.

Es así como el anhelo de uno mismo después de intentarlo todo,

De intentar encontrarse reflejado en los demás,

De intentar conseguir ese estado de enamoramiento que uno anhela después de tantos y tantos intentos que volvemos a fijarnos en el origen de dónde proviene ese anhelo,

De dónde se produce ese querer conseguir lo perfecto.

Y sin darnos cuenta,

Ya sea a través de técnicas de meditación tradicionales intentando distraer nuestro pensamiento,

Justamente el que tiene una identidad basada en lo efímero,

Para quizás intentar que entre todo ello surja la sensación interior de existir.

Aquí nosotros no vamos a utilizar,

Como hemos compartido en otras reflexiones,

Ningún método,

Sino que vamos a adquirir conciencia de ser una realidad interior simplemente porque existe.

Es lo que hacemos en cada reflexión,

En cada meditación,

Bajar más profundamente observando lo que nos rodea en ese descenso.

Observamos los pensamientos que siguen ahí,

No nos aportan nada nuevo y ya sabemos que el pensamiento no puede contener la verdad.

Por lo tanto,

Ponemos toda nuestra atención en nuestro centro mental y dejamos de quedarnos en ese lugar para ir descendiendo,

Que los pensamientos simplemente ya no nos interesan,

No queremos llegar a un conocimiento,

Ni a desarrollar una teoría,

Ni siquiera a razonar.

Lo que queremos es sentir lo real,

Lo que está antes de cualquier pensamiento,

Antes de cualquier acción.

De esa manera vamos bajando,

La sensación de uno mismo va cambiando,

Llegando a la garganta,

Bajando entre los pulmones y finalmente llegando a esa sensación de núcleo,

De haber llegado al lugar desde el que procedo,

Desde el que procede todo.

Todo lo que he hecho procede de ese lugar.

Todos mis intentos en la vida son de ese ser,

Que si nos lo permitimos,

Comenzamos a ver que existe.

Podemos quedarnos en ese estado estacionario todo el tiempo que queramos,

Reconociendo la paz,

La armonía,

El confort que hay en ese lugar,

Donde podemos estar sin hacer nada.

Pero también podemos utilizar nuestra comprensión para reconocer que realmente ese estado interior,

Central,

Es lo que somos.

Observando como todo lo que hemos ido haciendo como seres humanos siempre son intentos desde ese interior de manifestarse,

De poderse percibir como una realidad completa.

Así que esa intención que nace desde adentro de quererse proyectar regresa poco a poco hacia nuestro interior.

Asumimos en nosotros mismos toda esa realidad y de esta manera la sensación de ser interior se ve rodeada y acogida por un espacio mucho mayor.

Es como estar en el centro,

El centro mismo del amor.

Todo lo que nos rodea en ese lugar interior nos permite recibir amor,

Sin oponer ninguna resistencia.

Dejamos que el amor entre en todos nuestros espacios,

Desplazando cualquier identificación,

Cualquier pensamiento.

Del mismo modo en que somos completamente tomados por ese amor,

También podemos dejar que a través nuestro tome todos los espacios,

Todos los espacios de la realidad humana,

Donde todos los seres humanos intentan encontrar el reflejo de sí mismos,

Porque lo anhelan,

Lo desean,

Les inspira para todo lo que se hace.

Nos abrimos a la sobreabundancia,

Esa sobreabundancia que puede llegar a todos los seres humanos de manera que ya no necesiten luchar por nada.

Todo se nos da,

Toda esa abundancia todo eso no.

A uno no le falta nada.

Que así se haga.

© 2026 José Manuel Sáez Sánchez. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else