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Historia Para Dormir

by Gisela Bollo

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Puntuación
4.9
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Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
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282

Duerme profundamente con esta bella historia. En un alejado y bonito poblado de montaña vivía una anciana sabia cuyo amoroso canto hacía caer en un sueño muy profundo a todo el que lo escuchara, y tener el mejor de los descansos. Esta historia esta diseñada para desactivar la mente activa e inducir un sueño profundo y reparador. Música: Leigh Robinson, Floating Meditation Imagen: Liggraphy

Transcripción

Bienvenido o bienvenida,

Esta es una historia para dormir,

Es un relato que irá induciéndote a un sueño profundo y reparador,

Acomódate en tu lugar de descanso,

Cierra tus ojos,

Percibe tu cuerpo y permite que se relaje un poco,

Que suelte las tensiones del día de hoy,

Siente ahora el entrar y salir del aire a través de tu nariz,

Percibe ese suave roce del aire entrando y saliendo de tu cuerpo,

En cada exhalación puedes relajarte un poco más,

Permitir que tu cuerpo se distienda,

Que tu mente se calme,

Cada vez que el aire sale de tu cuerpo llega un poco más de tranquilidad,

Cuenta la historia que había un pequeño pueblo entre las montañas,

En un hermoso valle rodeado de bosques,

El pequeño pueblo era muy bonito con sus casitas de madera y piedra tan acogedoras,

Mucho más en invierno cuando se prendía el fuego y el humo salía por las chimeneas haciendo hermosos dibujos etéreos en el cielo,

En primavera en cambio los aromas de las flores inundaban el aire,

En verano los trinos de los pájaros parecían canciones y en otoño todo era cubierto por las doradas hojas que caían de los árboles,

La gente del pueblo era muy tranquila cada uno con sus ocupaciones diarias y de cuando en cuando se reunían a festejar con animadas conversaciones,

Risas,

Bailes,

La vida del pueblo transcurría en serenidad,

Alegría y paz,

En profunda armonía con la naturaleza que les rodeaba,

Para llegar al pueblo había que seguir un sendero estrecho que se iba internando poco a poco entre las montañas,

Desde lejos a veces se veían las pequeñas luces del pueblo en la noche como pequeñas estrellitas perdidas en aquel vasto paisaje de montaña,

Los frondosos bosques que lo rodeaban estaban llenos de vida,

Plantas,

Árboles,

Animales,

Había algunos árboles tan antiguos que parecían que tuviesen miles de años,

A decir verdad todo el lugar incluido el pueblo parecía detenido en un tiempo muy antiguo,

Reinaba una paz agradable y acogedora,

Por las noches en un vastísimo cielo de un profundo azul oscuro podían verse centenares,

Miles de estrellas brillando y el silencio de las cosas simples siempre estaba allí como abrazando,

Como envolviendo en una serena calidez y así transcurrían los apacibles días en este pequeño pueblo de montaña,

Aquí vivía una anciana sabia que era muy querida por todo el pueblo,

Que todas las noches encendía una pequeña vela,

Abría su ventana y comenzaba a cantar,

Era un suave arrullo que sumía a todo el pueblo en un sueño muy profundo,

Cantaba y cantaba y el pueblo se iba durmiendo,

Las luces de las pequeñas velas de los faroles se iban apagando uno a uno y el arrullo seguía y la anciana cantaba y cantaba,

Una hermosa canción de cuna,

Una canción que era tejida desde su corazón,

Con los hilos de su amor y sabiduría que le habían dado los años y ya todos dormían y soñaban los sueños más bellos y a la mañana siguiente todos se despertaban radiantes,

Llenos de vida,

Plenos de paz y serenidad,

Cierta vez andaba por el sendero que llevaba hasta el pueblo un viajero caminaba tranquilamente admirando la belleza de los árboles,

Los hermosos trinos de los pájaros,

El cielo despejado y abierto,

Los fragantes aromas de los bosques alrededor,

El viajero estaba un poco perdido aunque eso no evitaba que él disfrutase profundamente de este hermoso paisaje y así caminaba por el sendero internándose cada vez más en la espesura de los bosques,

De estas montañas,

Comenzó a caer el sol detrás de las montañas,

El cielo se iba apagando y el viajero seguía caminando todavía,

Empezó a pensar que necesitaría un refugio para pasar la noche,

Cuando de repente alcanzó a ver unas lucecitas a lo lejos,

Le invadió la alegría y la tranquilidad pues seguramente había encontrado su refugio,

Poco a poco las luces dejaron de ser algo lejano,

Cada vez estaban más cerca,

Y paso a paso el viajero llegó a la primer casita de piedra y madera,

Con sus velas encendidas en el interior,

Emanaba de la pequeña casita una lumbre muy acogedora,

El viajero se acercó a la puerta y tocó suavemente,

Se oyeron pasos en el interior acercándose,

Luego la puerta se abrió y se vio el rostro amable y sereno de la anciana,

Con una mirada bondadosa y cálida preguntó quién era que hacía allí,

El viajero contestó le pido disculpas señora soy un viajero y me he perdido me parece,

Necesitaría si no es molestia un lugar para pasar la noche,

La anciana que era sabia miró dentro de su corazón,

Vio que el viajero era bueno y tuvo compasión de él,

Le ofreció entrar y quedarse allí en una manta que tendería junto al fuego,

El viajero estaba más que agradecido,

La pequeña casa era muy modesta y simple,

La anciana le acercó una taza de té caliente,

Ideal para calentar las manos el cuerpo y el corazón,

Y el viajero disfrutó de aquella taza de té junto a la lumbre del fuego,

Junto al calor del hogar,

En un confortable silencio descansando de su agotadora jornada,

Poco después la anciana salió de su casa escudriñó el cielo y supo ya era la hora,

Con movimientos suaves y lentos como si de un acto sagrado se tratara,

Encendió su vela la colocó cerca de la ventana y desde su corazón comenzó a tejer su canto,

Comenzó a susurrar hacia los corazones de la gente del pueblo,

El suave arrullo para entregarse al sueño,

El viajero se acurrucó en la manta junto al fuego,

Y casi sin querer fue quedándose profundamente dormido,

Tan apacible,

Su respiración era serena y profunda y la anciana cantaba y cantaba,

Y el arrullo iba llegando a cada oído,

A cada corazón,

Y la anciana comenzó lentamente y suavemente a caer en la más profunda paz,

En el más reparador de los sueños,

Y cada uno de los habitantes del pueblo,

Iban cerrando sus ojos,

Cayendo en el más dulce de los sueños,

Afuera la noche,

Las estrellas,

Las montañas custodiaban los sueños,

Y la anciana cantaba y cantaba,

Mientras ya todos descansan profundamente,

Ya todo lo envuelve un serenísimo descanso,

Descansa tú también,

4.9 (9)

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Mare

July 16, 2025

Perfecto para dormir 🙏

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