
Meditación de la compasión para dejar de exigirte
by Feli Garcia
Esta meditación está creada para ayudarte con la compasión contigo mismo para bajar el ritmo interno, liberar la culpa y recordarte que no tienes que ser perfecto para ser digno de amor. A través de mi voz suave y una guía amorosa, te acompaño durante 10 minutos para que puedas: Reconocer tu nivel de exigencia interna Parar con amabilidad, no con culpa Abrazarte desde la compasión Aceptarte tal como eres, aquí y ahora Mereces tu propio cuidado porque también tú necesitas ternura.
Transcripción
Hola,
Soy Feli García,
Quien te va a acompañar en esta meditación guiada.
Te invito a que busques un lugar tranquilo,
Ese lugar donde te encuentras en paz,
Donde puedes estar contigo sin ningún tipo de distracción,
Sin juicios,
Simplemente poder estar por ti,
Y regalarte esta experiencia.
Hoy vamos a meditar para poder dejar de exigirte tanto y así poder abrazarte con compasión.
Así pues,
Cierra suavemente tus ojos,
Toma una respiración profunda,
Inhalando y exhalando.
Eso es.
Simplemente respira de forma natural,
Tranquila,
Relajada,
Sin forzar nada.
Lo único que tienes que hacer es respirar y ser consciente de tu respiración.
Observarla,
Observar su ritmo.
Eso es.
Consciente de que eres consciente.
Inhalando calma y exhalando cualquier tensión.
Inhalando suavidad y exhalando exigencias.
Este espacio es para ti.
No tienes que hacer nada especial,
Solo estar aquí.
Quiero que sientas el peso de tu cuerpo apoyado donde estés,
Tanto si estás sentado o acostado,
Y permítete que todo lo que traes contigo pueda soltarse un poco más.
Para eso vamos a empezar relajando tu cara,
Tu rostro,
Tu mandíbula,
Los hombros,
El pecho.
Eso es.
Ves bajando conscientemente por todo tu cuerpo.
Y vas sintiendo como con cada exhalación vas liberando la presión,
Las exigencias,
Las expectativas.
Sí,
Ahora todo eso no importa.
Ahora solamente te importas tú.
Hoy no hay nada que demostrar.
Hoy solo estar contigo.
A veces vivimos con una voz interna que nos va empujando,
Que nos habla,
Que nos va diciendo que no soy suficiente,
Que podría haberlo hecho mejor,
Más,
Haber dado más,
Logrado más.
Es esa voz exigente que a veces está ahí,
Dentro de ti.
Quiero que observes si esa voz vive dentro de ti.
¿Verdad que sí?
Seguramente hace más daño la voz interna que la externa.
Así que no la rechaces,
Solo mírala,
Obsérvala.
Piensa que detrás de esa exigencia hay una parte de ti que quizás solo necesita sentirse segura,
Sentirse suficiente,
Sentirse vista,
Sin tener que rendir todo el tiempo.
Por eso quiero que ahora respires y le digas a esa parte.
Ya no tengo que exigirme tanto.
Puedo vivir en paz conmigo.
Observa lo que sientes cuando te liberas,
Cuando ya no te exiges,
Cuando permites que sea lo que es.
Ahora quiero que imagines que frente a ti aparece una versión tuya,
Una que es mucho más joven,
Más cansada,
Más agotada de tanto exigirse,
De tanto trabajo.
Pero quiero que la mires.
Con mucha ternura,
Con mucho amor.
Observa en sus ojos el deseo de hacerlo bien,
Pero también el cansancio de intentar sostenerlo todo.
Acércate suavemente a tu yo y quiero que le abraces.
Sí,
Abrace a ti mismo,
A ti misma,
Con mucha compasión,
Con perdón,
Con respeto.
Esa versión agotada,
Cansada,
Estresada te necesitaba.
Necesitaba un respiro que viene de tu abrazo amoroso.
Sientes abrazo como un descanso,
Un permiso sagrado para poder ser simplemente un humano.
Y ahora repite en silencio o en voz baja,
Como tú quieras,
Estas palabras.
Mi abrazo con compasión.
Hoy me trato con amor,
Porque ya soy suficiente solo por ser.
Puedes desmanecer unos instantes con esta sensación,
Con esa sensación de descanso,
De alivio,
De ligereza.
Ese descanso interno,
Ese autoabrazo,
Esa presencia amorosa.
Y deja que estas palabras lleguen a ti como si fueran una semilla de luz sanadora.
Si quieres puedes repetir conmigo mentalmente.
No tengo que hacerlo todo perfecto.
Me permito descansar sin culpa.
Soy digno,
Digna de amor,
Tal como soy.
Hoy me cuido,
No me exijo.
Hoy me abrazo con ternura.
Respira profundamente y deja que estas frases se graben en tu energía,
En lo más profundo de tu ser.
Cómo te sientes.
Observa ese bienestar,
Esa paz que queda de ti cuando sabes que no tienes por qué rendir tanto,
Por qué forzarte,
Por qué cargar.
Puedes permitirte ir a otro ritmo.
Descansar.
Parar.
Cargar energía para luego focalizarte en lo que tienes que hacer de verdad.
No eres ni mejor ni más digno de amor por forzarte tanto.
Eres hijo de Dios.
Por eso eres digno de amor.
Quédate así unos instantes.
Unos instantes maravillosos para sentirte.
Para abrazarte,
Para amarte.
Que sientes gratitud,
Mucha gratitud por tomar conciencia de todo esto.
Y ahora sí,
Poco a poco,
Empiezas a volver a tomar conciencia de tu respiración.
Sientes tu cuerpo de nuevo.
El espacio donde estás.
Y vas llevando una mano a tu corazón y otra a tu abdomen.
Y por última vez,
Repite conmigo.
Hoy me trato con amor.
Deja esa semilla plantada en tu corazón.
Y cuando lo sientas,
Puedes ir moviendo tu cuerpo.
Y con una sonrisa en los labios,
Con gratitud,
Vas abriendo los ojos suavemente.
Vuelves al momento presente,
A la aquí y ahora.
Con más calma,
Más suavidad y sobre todo con mucho,
Mucho más amor por ti.
Así es,
Hecho está.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.8 (41)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by people. It's free.

Get the app
