
Cuando sientes que ya no puedes más, confía en el proceso
A veces la vida parece quedarse detenida. Los esfuerzos no dan frutos, el cansancio pesa y el cambio parece no llegar nunca. Esta meditación guiada con lenguaje ericksoniano y visualizaciones terapéuticas está creada para acompañarte en esos momentos en los que necesitas recuperar esperanza, confianza y calma interior. Porque incluso en los inviernos más largos, hay procesos invisibles preparándose para florecer.
Transcripción
Cierra suavemente los ojos.
Y permite que este momento sea simplemente un pequeño descanso.
No necesitas resolver nada ahora.
No necesitas encontrar respuestas inmediatas.
Solo estar aquí.
Durante unos minutos.
Respirando.
Y quizá puedas comenzar notando como el cuerpo sabe relajarse poco a poco,
Incluso sin esfuerzo.
Tal vez una parte de ti ya sabe hacerlo.
Mientras inhalas lentamente.
Y exhalas despacio.
Como si el aire pudiera llevarse un poco del peso acumulado.
Eso es.
Quizá puedas aflojar suavemente la mandíbula.
Relajar los hombros.
Las manos.
Y permitir que el cuerpo encuentre una posición cómoda.
Porque a veces,
Cuando una persona lleva demasiado tiempo sosteniendo preocupaciones.
.
.
Demasiado tiempo intentando que algo cambie sin ver resultados.
El cuerpo aprende a mantenerse alerta,
Como si no pudiera descansar del todo.
Y sin embargo Hay momentos en los que incluso la Tierra descansa.
Incluso los campos descansan.
Los árboles parecen quedarse quietos durante el invierno.
Y eso no significa que la vida haya desaparecido.
Solo significa que hay procesos invisibles ocurriendo bajo la superficie.
Y mientras escuchas estas palabras.
Quizá puedas imaginar un paisaje de invierno.
Un lugar tranquilo.
Silencioso.
La tierra húmeda.
El aire frío.
Los árboles desnudos.
Y tal vez.
.
.
Bajo esa tierra aparentemente inmóvil.
Hay semillas.
Semillas que nadie puede ver.
Semillas que desde fuera parecerían dormidas.
Y sin embargo,
Algo está ocurriendo.
Muy lentamente.
En silencio.
Sin prisa.
Porque hay procesos en la vida que no responden a la urgencia humana.
La semilla no florece porque alguien le grite.
¿No crece más rápido porque alguien tenga miedo de que nunca vaya a salir?
Y qué curioso,
¿cómo a veces las personas hacemos exactamente eso con nosotros mismos?
Nos esforzamos,
Intentamos,
Empujamos,
Nos preocupamos.
Y pensamos una y otra vez,
¿y si nunca cambia?
¿Y si esto es para siempre?
Y si nada de lo que hago sirve.
Y claro,
Después de mucho tiempo atravesando dificultades como problemas económicos,
Incertidumbre,
Relaciones difíciles,
Cansancio emocional o el peso de cuidar de otros,
Una parte de la mente empieza a olvidar cómo se siente la esperanza.
Porque el agotamiento prolongado puede hacer que todo parezca permanente.
Como un invierno interminable.
Y ahora sí.
La naturaleza jamás interpreta el invierno como un fracaso.
Solo como una etapa.
Solo como un tiempo necesario.
Para ciertos procesos invisibles.
Y quizá no lo habías pensado de este modo.
Pero puede que muchas de las cosas que hoy parecen quietas,
No estén detenidas.
Puede que simplemente estén madurando.
A otro ritmo.
Como el bambú japonés.
Que durante años parece no crecer.
Mientras quienes lo observan creen que no ocurre nada.
Pero debajo de la tierra las raíces se expanden.
Se fortalecen.
Se prepara.
Y un día.
.
.
Cuando llegue el momento adecuado.
Crece rápidamente.
No porque haya aparecido la magia de repente,
Sino porque todo este tiempo invisible también era crecimiento.
Y quizá haya algo profundamente importante en recordar eso,
Porque vivir una etapa difícil no significa que estés fracasando.
No significa que la vida se haya olvidado de ti.
No significa que no vaya a llegar un cambio.
A veces.
Simplemente significa.
Que todavía no puedes ver?
Todo lo que se está organizando.
Y mientras respiras.
Puedes imaginar ahora un río.
Un río que avanza por la montaña.
Y en un momento de su recorrido.
.
.
Encuentra enormes rocas.
El agua no puede atravesarlas de inmediato.
Y si el río pudiera pensar como muchas personas,
Pues quizá diría,
Ya está.
No puedo avanzar,
He llegado al final.
Pero el río no lucha contra la roca todo el tiempo.
No se desespera.
No se culpa.
Hace algo diferente.
Busca,
Rodea.
Se adapta.
Descansa por momentos y continúa.
Porque el agua entiende.
Que a veces la mente olvida que avanzar.
No siempre significa hacerlo rápido.
Y que de tenerse un momento.
No significa quedarse atrapado para siempre.
Y quizá mientras escuchas esto.
Alguna parte de ti puede empezar a soltar la idea de que todo depende de empujar más fuerte.
Porque hay momentos en los que la vida no necesita más fuerza,
Sino más confianza.
Más paciencia.
Más descanso interior.
Más espacio para permitir que lo invisible también haga su trabajo.
Y no,
Esto no significa rendirse.
La semilla no se rinde durante el invierno.
El bambú no se rinde bajo tierra.
El río no se rinde ante las rocas,
Simplemente continúa de otra manera.
Y que te alegre aunque todavía no tengas las respuestas,
Aunque todavía haya incertidumbre,
Aunque haya días difíciles.
Puedas permitirte sentir algo pequeño.
Muy pequeño quizá.
Pero es suficiente.
La posibilidad.
De que esto no sea eterno.
La posibilidad de que un cambio pueda llegar de maneras que aún no imaginas.
La posibilidad de que haya partes de tu vida organizándose lentamente,
Aunque todavía no puedas verlas.
Porque muchas veces los cambios importantes comienzan en silencio.
Antes de hacerse visibles.
Y tal vez puedas recordar ahora.
Algún momento de tu vida.
En el que algo parecía imposible.
Y finalmente cambio.
Quizás no ocurrió cuando querías.
Quizá no ocurrió cuando esperabas,
Pero ocurrió.
Porque la vida se mueve en ciclos y todo cambia.
Las estaciones cambian,
Las mareas cambian,
Los cuerpos cambian,
Las emociones cambian,
Las noches cambian y también cambian las etapas difíciles.
Aunque duren más de lo deseado.
Aunque a veces cansen profundamente.
Aunque haya momentos en los que una persona dude de todo.
Y mientras sigue respirando.
Puedes imaginar ahora.
Que ese paisaje de invierno.
Algo comienza a transformarse muy lentamente.
No de golpe.
No de forma dramática,
Solo una señal sutil.
Tal vez la nieve empiece a derretirse.
Tal vez aparece una pequeña corriente de agua.
Tal vez una semilla comience a abrirse bajo tierra.
Y nadie lo vería desde fuera todavía.
Pero la vida ya sabe.
La vida ya se está moviendo.
Y quizá una parte profunda de ti también pueda empezar a recordarlo.
No necesita saber exactamente cuándo llegará el cambio.
No necesitas tenerlo todo resuelto hoy.
Solo necesitas continuar acompañándote.
Respirando.
Avanzando paso a paso.
Permitiendo que el tiempo también haga su parte.
Porque incluso el invierno más largo.
Termina cediendo espacio a la primavera.
Y quizá hoy puedas descansar un poco más dentro de esa idea.
Sintiendo.
Que no todo depende de luchar constantemente.
Que también existe una inteligencia natural en los procesos.
Y que a veces,
Cuando parece que nada ocurre,
Es precisamente cuando las raíces están creciendo más profundo.
Respira lentamente una vez más.
Y permite que estas palabras se acomoden dentro de ti.
Del modo que necesiten hacerlo.
Sin forzar.
Sin exigir.
Solo dejando espacio.
Eso es.
Y poco a poco.
A tu ritmo.
Puedes empezar a notar nuevamente tu cuerpo.
El contacto con el lugar donde estás.
La respiración.
Los sonidos alrededor.
Y quizá regresar llevando contigo algo sencillo.
Una sensación suave.
Tranquila.
Como una pequeña luz en mitad del invierno.
La certeza de que las cosas cambian.
De que la vida se mueve.
Y de que tal vez aunque aún no puedas verlo del todo.
Algo dentro de ti.
Ya está empezando a florecer.
Que tengas.
Una feliz vida.
Namaste
Conoce a tu maestro
More from Vicky Moraleda
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
